El ascenso de Manuel Calvo a la nueva Jefatura de Gabinete, cargo que la Provincia no tenía desde el tercer mandato de José Manuel de la Sota, abrió un nuevo frente de cuestionamientos del arco opositor.

Mientras el oficialismo presentó la reforma como un fortalecimiento de la gestión y de que permitirá “una sintonía mayor” con el Gobierno de Javier Milei, desde distintos espacios opositores coincidieron en interpretar los cambios como un intento del gobernador Martín Llaryora por recomponer el rumbo de una administración que, según sostienen, atraviesa un momento de fuerte desgaste.

La principal novedad de la reestructuración es la creación de la Jefatura de Gabinete, que quedará en manos de Calvo. El influyente funcionario absorverá además el Ministerio de Gobierno, concentrando una parte sustancial de la conducción política de la administración provincial.

Bajo su órbita quedará la Secretaría General de Gobierno, encabezada por Gustavo Brandán, quien dejará el Ministerio de Cooperativas y Mutuales. Esa cartera será ocupada por el exintendente y exdirigente del PRO, Gabriel Frizza, en otro movimiento que volvió a poner en discusión la estrategia de amplitud política del oficialismo.