El anticipo financiero por $400 mil millones que el gobierno de Javier Mieli otorgó a la Provincia de Córdoba desató una inmediata ofensiva de la oposición, que aprovechó la asistencia para cuestionar uno de los principales activos políticos construidos por el peronismo cordobés durante más de dos décadas: la idea de una provincia económicamente autónoma y con capacidad para sostenerse sin recurrir al auxilio de la Casa Rosada.

Mientras el decreto firmado por el titular del Ejecutivo nacional define la asistencia como un mecanismo para afrontar "dificultades financieras transitorias", desde distintos sectores opositores sostienen que el pedido de fondos expone una contradicción entre el discurso histórico del cordobesismo y la realidad de las cuentas públicas.

Con distintos matices, legisladores de la UCR, el Frente Cívico y liberales mileistas coincidieron en que el anticipo nacional revela una creciente dependencia financiera del gobierno de Martín Llaryora respecto de la administración central.

Nacion dependiente

Desde el radicalismo, el legislador Miguel Nicolás afirmó que la gestión del PJ en el poder terminó dependiendo de la Nación "por su mala administración" y reclamó que el adelanto financiero sea destinado prioritariamente a reducir el déficit de la Caja de Jubilaciones.