Actualizado S�bado,

julio

00:26Ksenia Sobchak es, probablemente, la mujer rusa con mayor libertad para criticar al Kremlin sin abandonar el pa�s, pero esa libertad depende de que nunca olvide qui�n se la concede. Puede entrevistar a opositores, denunciar abusos, discutir con propagandistas y recordar que Crimea pertenece legalmente a Ucrania. Pero al mismo tiempo consulta proyectos con censores presidenciales, negocia con funcionarios qu� noticias puede publicar y se disculpa cuando alguno de sus contenidos traspasa alguna l�nea invisible.La llaman la ahijada de Vladimir Putin, aunque no existen pruebas de que el presidente sea realmente su padrino de bautismo. Pero el padre de Ksenia, Anatoli Sobchak, fue el primer alcalde democr�tico de San Petersburgo y el hombre que incorpor� a Putin al poder municipal durante los a�os 90. El futuro presidente trabaj� para �l, lo acompa�� durante su ca�da y ayud� a sacarlo de Rusia cuando fue investigado por corrupci�n. Cuando Anatoli Sobchak muri� en 2000, el joven presidente Putin asisti� al funeral y llor� ante las c�maras.Ksenia creci� muy cerca del origen del putinismo, aunque el mundo en el que se convirti� en una celebridad parec�a inicialmente muy alejado de la pol�tica. Fue presentadora de Dom-2, un reality sentimental interminable, pos� para revistas, frecuent� fiestas, acumul� una fortuna que lleg� a ser la s�ptima entre las celebrities del pa�s y cultiv� el personaje de heredera insolente. Durante a�os fue descrita como la Paris Hilton rusa: rica, provocadora y famosa por ser famosa.Su conversi�n pol�tica comenz� durante las protestas contra el fraude electoral de 2011 y 2012. Sobchak apareci� en las manifestaciones de Mosc� junto a periodistas y dirigentes opositores. El Estado respondi� registrando su casa y confisc�ndole m�s de un mill�n de euros en efectivo. Entre los l�deres a los que se acerc� entonces estaba Ilya Yashin, joven exponente de la oposici�n democr�tica y uno de los rostros de las protestas. Mantuvieron una relaci�n sentimental que uni� durante un tiempo dos mundos dif�ciles de conciliar.Ya con la invasi�n de Ucrania en marcha, Yashin acabar�a en prisi�n por denunciar la matanza rusa de Bucha. Sobchak, en cambio, continuar�a buscando una f�rmula para criticar al Kremlin sin quedar expulsada definitivamente de Rusia.Pero tras cada pirueta de Sobchak siempre viene un tropez�n de Ksenia. En 2023 asisti� junto a cantantes y celebridades a una fiesta privada en Mosc� cuyo c�digo de vestimenta era "casi desnudo". En una Rusia movilizada para la guerra, algunas im�genes -como la de un invitado que acudi� vestido s�lo con un calcet�n cubriendo su pene- enfurecieron a los corresponsales militares y a los defensores de los "valores tradicionales".El �ltimo esc�ndalo va mucho m�s lejos porque no afecta solamente a su vida privada. A comienzos de este mes de julio unos hackers consiguieron acceder a sus canales de Telegram y publicaron una supuesta colecci�n de mensajes privados procedentes de un archivo de 350 gigabytes. Sobchak afirma que las conversaciones fueron falsificadas, aunque hay coincidencias que no ha podido explicar.En una conversaci�n de 2024 se aprecia c�mo Sobchak pide a Serguei Novikov, responsable de proyectos p�blicos de la Administraci�n Presidencial y uno de los principales supervisores de la cultura rusa, que revise la lista de artistas de un festival musical. Quiere saber si los participantes y el programa son "adecuados". Cuando Novikov se distancia, ella insiste en que desea recuperar el contacto, demostrar su compromiso con el pa�s y recibir indicaciones para dar "los pasos correctos". En otros mensajes se habla directamente de "acuerdos" con las autoridades. LOC se puso en contacto con Sobchak para recabar su punto de vista, pero no hubo respuesta. "Lo interesante es m�s bien el bajo nivel de contactos", explica la activista rusa exiliada Anastasia Burakova, "se hab�a consolidado la opini�n de que ella tiene un acceso casi directo a Putin, sin embargo, por las personas mencionadas, se puede ver que se trata de un nivel bastante com�n de funcionarios".La conversaci�n m�s significativa de las que han visto la luz se produce despu�s de una entrevista con Ilya Remeslo, antiguo bloguero favorable al Kremlin que empez� a expresar posiciones contrarias a la guerra. Vladimir Tabak, jefe de la organizaci�n propagand�stica ANO Dialog, le escribe: "Quiero que vivas con la sensaci�n de que podr�a no perdonarte". Sobchak responde: "As� es como vivo".