El 8 de abril de 2015, Carlos Alsina arranc� su primer M�s de Uno al frente del programa con un temor: no defraudar a los oyentes, pero, sobre todo, "no defraudar a los detractores". Once a�os despu�s, el miedo era otro: que no se le quebrara la voz.La ma�ana de este viernes, cuando todav�a se estaban poniendo las calles, el estudio principal de Onda Cero se parec�a demasiado a cualquier otro viernes como para resultar cre�ble. Los caf�s, las coca colas, las botellas de agua esperaban junto a los micr�fonos y mesas de sonido. Los peri�dicos, abiertos sobre la mesa. Detr�s del cristal, Fran, el ingeniero de sonido, comprobaba por en�sima vez que todo estuviera donde deb�a. Alsina repasaba unos papeles con la naturalidad de quien lleva media vida entrando en un estudio cuando la mayor�a de Espa�a a�n duerme.S�lo hab�a un detalle que desment�a aquella aparente normalidad: demasiada gente sonre�a o, mejor dicho, conten�a la emoci�n.En la radio, cuando todo el mundo sonr�e a las seis de la ma�ana, es que alguien est� a punto de hacer algo excepcional. O, al menos, diciendo adi�s a una parte de su vida para abrir una nueva.Porque Alsina no deja M�s de Uno. Ni Onda Cero. Ni la direcci�n del programa. "Que no, que yo no me jubilo. �C�mo me voy a ir con lo a gusto que estoy, que estamos aqu�? Y m�s a gusto que vamos a estar porque vamos a hacer lo m�s divertido del programa, como t� sabes", nos dice en una pausa en la que aprovechamos para el asalto -todos sabemos lo poco que le gusta ser el entrevistado-.En septiembre seguir� siendo el capit�n del buque -sigue siendo el director-. Lo �nico que cambia es la hora del despertador. Despu�s de 11 a�os al frente del primer tramo del programa, el periodista cede las cuatro primeras horas de emisi�n a Rafa Latorre y conserva el tim�n de la segunda parte, de diez de la ma�ana a mediod�a.MediosParece un peque�o cambio en la parrilla. En realidad, es una decisi�n sobre el tiempo.Y eso, en alguien que rara vez concede entrevistas y que siempre ha preferido hacer preguntas antes que responderlas, explica casi m�s de una vida que de una carrera."La decisi�n la llevaba madurando desde hace tiempo", reconoce a EL MUNDO en una de las pocas conversaciones que ha aceptado mantener sobre una decisi�n que llevaba a�os rond�ndole la cabeza. "El �ltimo paso me cost� porque s� que tiene muchas consecuencias que no me afectan s�lo a m�. Pero creo que era el momento imperfecto -n�tese la iron�a- para tomar una decisi�n como �sta y dar paso a quienes tienen que irse haciendo cargo ya de la responsabilidad m�xima para los pr�ximos a�os".La despedida de Alsina en Onda Cero: "�C�mo se pone fin a una relaci�n de 11 a�os? Me gast�"ONDA CEROHabla despacio. Como habla siempre. Midiendo las palabras. Sin dramatismos. Como si estuviera describiendo una reorganizaci�n de agenda y no el final de 11 a�os levant�ndose cuando el reloj apenas ha dejado atr�s las cuatro de la madrugada.Fuera del estudio, sin embargo, cuesta mantener esa misma serenidad."No tengo guion. A ver si el �ltimo d�a la voy a cagar", bromea mientras Mamen Rodr�guez, productora, le acerca los papeles del programa. Es una frase de Alsina. De ese Alsina que utiliza el humor para esquivar cualquier exceso de solemnidad.Tambi�n cuando Roberto Brasero entra para dar el parte meteorol�gico y le dice: "Ha sido un placer saludarnos de esta manera durante todo este tiempo". Y un "te vamos a echar de menos"."El �ltimo paso me cost� porque s� que tiene muchas consecuencias que no me afectan s�lo a m�"O cuando Marta Garc�a Aller, que en septiembre se pondr� al frente de La Br�jula de Onda Cero, intenta explicar lo que significan 11 a�os compartiendo madrugones con un periodista que ha convertido el mon�logo de las ocho en uno de los g�neros m�s personales de la radio espa�ola."Los madrugadores te van a echar de menos. Muchos dicen que echar�n de menos tus historias... y tambi�n tu sentido com�n", alcanza a decir antes de que la emoci�n le cierre la garganta. "Sof�a te va a echar de menos camino del trabajo. Jordi por la ca�a que le das a los pol�ticos, a todos. Paloma lo llama la punter�a implacable de tus ondas verbales. Dice que lo haces sin tirar a matar, que tiras a hacer pensar, que es much�simo m�s dif�cil. �ngela echar� de menos tu calma en cualquier situaci�n (...) Para Gloria eres lo que Del Olmo para su madre. Candela no se olvida de los facciamo finta che...".Alsina espera a que llegue la publicidad, apaga el micr�fono y rompe el ambiente con una carcajada.-"Esta gente es falsa, �no?"Todos r�en. Nadie se lo cree. Ni siquiera �l.Hay periodistas que hacen entrevistas. Y luego est� Carlos Alsina.Durante m�s de una d�cada ha convertido la entrevista pol�tica en un territorio propio. Uno en el que los silencios pesan tanto como las respuestas. Uno en el que el entrevistado termina diciendo cosas que probablemente no ten�a previsto decir. Quiz� por eso sorprend�a tanto verle sentado al otro lado.Dentro del programa, en La Espa�a que madruga, Mamen Mendiz�bal intentaba hacerle la entrevista que nunca hab�a conseguido arrancarle. Fuera de antena, �l nos dejaba una confesi�n que resume toda esta decisi�n."Creo que el gran privilegio es tomar las riendas de lo que quieres hacer con cada hora de tu d�a. Lo �nico que no controlas, lo �nico que no dominas en realidad, es el tiempo. Las horas son las que son. Los d�as duran lo que duran. Creo que poder elegir a qu� quieres dedicar cada hora del d�a es el �xito total. Todo lo dem�s son suced�neos", nos dice durante el asalto.No habla de radio. Habla de la vida.Quiz� por eso rechaza que este movimiento tenga algo de retirada."Que no me voy", insiste, casi sorprendido por la pregunta. "Me voy de vacaciones. Estar� aqu� de nuevo. Lo �nico es que no madrugar� tanto". En su cabeza, adem�s, ya est� maquinando lo que vendr� la temporada que viene tras el aterrizaje en los madrugones de Latorre -Rafa tambi�n est� pensando en lo suyo y viene fuerte-. "Tengo la ventaja de que ya existe la segunda parte de M�s de Uno; y que, adem�s, est� muy muy armada, es muy s�lida y muy reconocible por los oyentes", nos dice. Y sin hacer spoiler… "Lo que haremos es ir a�adiendo cosas, que seguramente hoy no son ni siquiera previsibles porque se trata de que se nos vayan ocurriendo ya con el programa en marcha".Es decir, no deja la radio. Deja los madrugones.Y no porque haya perdido la pasi�n. Al contrario: "Lo que m�s me divierte del programa es la ficci�n y la radio en la calle". Es decir, aquello que seguir� haciendo."Poder elegir a qu� quieres dedicar cada hora del d�a es el �xito total. Todo lo dem�s son suced�neos"Porque la segunda parte de M�s de Uno ya tiene una personalidad muy definida y Alsina quiere potenciar precisamente eso: la cultura, la divulgaci�n, el humor, la ficci�n sonora, la conversaci�n y esa radio que sale del estudio para mezclarse con la gente.No hay nostalgia en sus palabras. Hay ilusi�n.Los oyentes esperaban el �ltimo mon�logo de la temporada. Recibieron una despedida. O quiz� algo m�s dif�cil todav�a. Una despedida que se negaba a llamarse despedida. Y es que no lo es. Es un cambio, un refuerzo, un nuevo camino.Alsina recurri� a Perdidos (Lost), aquella serie que durante seis a�os convirti� el desconcierto en una religi�n televisiva y cuyo �ltimo episodio escond�a un mensaje mucho m�s sencillo de lo que parec�a: el viaje hab�a merecido la pena, pero hab�a llegado el momento de dejar marchar a quienes lo hab�an hecho posible. Y a una pregunta: "�C�mo se pone fin a una relaci�n de 11 a�os?". Se refer�a a esa relaci�n con el despertador, con la actualidad pol�tica, con la tensi�n de las entrevistas a los que ocupan esca�os, o no.Desde esa met�fora fue hilando 11 a�os de historia reciente de Espa�a y tambi�n de su propia vida: "Una ma�ana tras otra ma�ana... hasta sumar 2.500 ma�anas. 2.500 citas t� y yo a esta hora".Desfilaron el Brexit, la pandemia, el proc�s, la guerra de Ucrania, la muerte de Isabel II, la Dana de Valencia, Pedro S�nchez, Puigdemont, Bego�a G�mez… Pero, sobre todo, desfilaron los oyentes. Los que compartieron con �l los d�as del confinamiento. Los que llamaban para contar c�mo mor�an sus padres en las residencias. Los ni�os que ped�an canciones cuando el mundo parec�a detenido. Los compa�eros que crecieron con el programa. Los que se fueron. Fernando �nega. Ra�l del Pozo.Porque los grandes acontecimientos terminan formando parte de la memoria colectiva. Pero son las peque�as historias las que construyen una vida. Y la de Alsina lleva 11 a�os construy�ndose al amanecer.En mitad de aquella entrevista improvisada, la que Mamen Mendiz�bal intentaba hacerle sin demasiado �xito, la periodista de laSexta le hizo una pregunta aparentemente sencilla.-Si los dem�s te escuchan a ti, �t� qu� escuchas?La respuesta explica mejor que ninguna otra qui�n es Carlos Alsina."Yo escucho el silencio. Cuantos m�s a�os llevas haciendo radio, m�s disfrutas de los silencios".Es una declaraci�n casi contracultural. Mientras todo invita a hablar m�s, m�s alto y m�s deprisa, �l reivindica el silencio.La pausa. El espacio entre dos frases.Quiz� por eso ha conseguido algo muy dif�cil: que miles de oyentes madruguen para escuchar a alguien que nunca ha necesitado levantar la voz.A lo largo de la ma�ana apareci� inevitablemente el nombre de Rafa Latorre. Ser� �l quien ocupe desde septiembre el tramo que Alsina deja libre.El nuevo conductor de las ma�anas recurri� precisamente a la frase con la que Alsina inaugur� M�s de Uno hace 11 a�os: "Espero no defraudar a los detractores". Porque, como bien record� Latorre -casi podr�a decirse que como una predeclaraci�n de intenciones-: "La radio consiste en ser genuino; es a la vez muy f�cil y lo m�s dif�cil. Creo que es m�s dif�cil enga�ar a un micr�fono que a una c�mara."Pocas veces un relevo se resume con tanta elegancia.A las 10 de la ma�ana termin� el primer tramo. Pero no la ma�ana. Fuera esperaba una barbacoa. La locura que surgi� -una vez m�s- de la cabeza de Mar�a Jes�s Moreno, la productora de M�s de Uno: una barbacoa para despedir la temporada y los madrugones de Alsina de la mano de David de Jorge.No era una despedida oficial. Era una celebraci�n.Alsina sali� del estudio con un micr�fono inal�mbrico y comenz� a pasear entre compa�eros, colaboradores e invitados saludando uno a uno, entrevistando a quien se cruzaba, improvisando bromas."Estamos aqu� en directo haciendo lo que nadie hab�a hecho en la historia de la radio", dec�a mientras el estudio se transformaba en una fiesta.Hubo abrazos. Fotos. Risas. Compa�eros de Atresmedia que se acercaban s�lo para darle las gracias.Y entonces apareci� el �ltimo regalo. Un ninot con su figura, una r�plica del ninot que el periodista quiso indultar en las fallas. No era un premio. Era un retrato. Una caricatura convertida en recuerdo de 11 a�os compartiendo ojeras.Alsina lo mir�, sonri� y volvi� a hacer lo que lleva haciendo toda la ma�ana: quitarle importancia."Yo no renuncio a ser el director". Nadie pensaba lo contrario. Porque Carlos Alsina no se va. Simplemente ha decidido dejar de vivir de noche.Mientras el estudio empezaba a vaciarse, alguien recog�a vasos de pl�stico de la barbacoa. Otros segu�an haci�ndose fotograf�as con el ninot. Fran Montes, t�cnico de Onda Cero que lleva con Alsina desde que �ste lleg� a los Informativos de la emisora, apagaba los �ltimos equipos. Los compa�eros continuaban all�, como si nadie quisiera ser el primero en marcharse.Dentro de unas semanas, Alsina volver� a cruzar esa misma puerta. Se sentar� delante del mismo micr�fono. Dirigir� el mismo programa. Volver� a preguntar. Volver� a hacer radio, pero la m�s divertida.Despu�s de 11 a�os, 2.500 amaneceres y un miedo inicial a defraudar a los oyentes -y, sobre todo, a los detractores-, el despertador ya no sonar� cuando todav�a es de noche.Y quiz� �se sea el mayor lujo que puede permitirse alguien que ha dedicado media vida a contarles a los dem�s c�mo empezaba cada d�a.