Pese a su desastrosa presencia y actuación, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social sigue vivito y coleando.17 de julio, 2026 - 10h22Entre los casos más sonados de su fallida existencia, desde su origen (2008) hasta ahora, destaco dos: ser un organismo absolutamente innecesario y totalmente irresponsable en el ejercicio de sus atribuciones y que sus integrantes –con las excepciones de rigor– por su pésima calidad ciudadana han terminado en la cárcel, prófugos, procesados judicialmente, destituidos y empapelados severamente, con sobra de motivos, por los medios de comunicación (convencionales y digitales) y por la población en general. Sin embargo, pese a su desastrosa presencia y actuación, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social sigue vivito y coleando. En 2018, un referendo destituyó a sus miembros y nombró uno de transición, que enfatizó en la importancia de desaparecerlo, pero no lo consiguió. En 2023, el Gobierno planteó en otra consulta quitarle la facultad de designar autoridades y el pueblo dijo que no; en 2025, el Gobierno preguntó si se lo eliminaba, pero en las urnas el pueblo volvió a decir que no (en ambos casos, hay que decirlo, este voto fue contra el Gobierno). Mientras tanto, la vergüenza y el deshonor se mantienen intactos entre los vocales que conforman el organismo y que a lo largo de 17 años ha visto cesar a 18 de sus integrantes (por asociación ilícita, uso inmoral de carné de discapacitados, arrogación de funciones, injerencia política partidista, etcétera). En medio de esta apretada síntesis que describe la inutilidad de dicho consejo, los ecuatorianos en noviembre deben elegir a sus nuevos vocales. ¡Qué ironía! Pero así está resuelto constitucionalmente. Eso, por ahora, es imposible cambiar. Lo que sí es posible, no obstante, es que la papeleta para su elección sea anulada multitudinariamente, demostrándose así el hartazgo con una entidad que no sirve para nada, salvo que no sea afectar seriamente a la ya muy golpeada democracia. PublicidadEl riesgo que se corre con un mayoritario voto anulado (sobre los votos válidos, según el art. 147 del Código de la Democracia), es que debe convocarse a nueva elección y debe prorrogarse en funciones a sus actuales y muy cuestionados vocales (empeñados, también, a la reelección). Sin embargo, quizás valga la pena hacerlo y esa votación nula, de rechazo y desprecio, sea la antesala para, de una vez por todas, encontrar la fórmula que desaparezca para siempre ese organismo carente de idoneidad y que tanto daño ha causado a la institucionalidad ecuatoriana. (O)Jorge A. Gallardo Moscoso, comunicador social, SamborondónPublicidad¿Tienes alguna sugerencia de tema, comentario o encontraste un error en esta nota?
El CPCCS y las elecciones
Pese a su desastrosa presencia y actuación, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social sigue vivito y coleando.







