Representantes del agro, de cámaras empresarias y de los sindicatos analizaron los problemas y avances en materia de infraestructura, y llegaron a una conclusión conjunta: la necesidad de avanzar en un esquema planificado y de largo plazo en esta materia, que requiere una fuerte inversión.Así lo entendió el Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI), que celebró su 5° reunión anual en el marco de la primera jornada de la 138° Exposición Rural de Palermo.De la jornada participaron el presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), Nicolás Pino; el gerente general de la Asociación de Bancos Argentinos (Adeba), Francisco Gismondi; el presidente de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), Natalio Mario Grinman; el presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss; el presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini; el co-secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Cristian Jerónimo; y el secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (Uocra), Gerardo Martínez.Pino, a modo de anfitrión y para dar comienzo al debate, sostuvo que “el mundo demanda y tenemos la responsabilidad de contestar con más producción. Pero para que pueda ser coordinada y conducida se necesita infraestructura”, a lo que el director de la SRA y coordinador del Comité de Caminos Rurales, Tomás Palazón, agregó: “nos falta menos diagnóstico y más hechos. Hace 100 años que estudiamos qué hay que hacer en materia de infraestructura”.Pero los números finos estuvieron a cargo del presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss. A partir de la máxima de “sin la inversión en infraestructura no vamos a ser competitivos”, desplegó un escenario en donde expuso la cantidad de dinero que se precisa para que el país vuelva a tener una infraestructura acorde a sus necesidades.“Tenemos hecho más de 250 estudios de lo que hay que hacer a lo largo y a lo ancho del país en inversión en infraestructura. Las cifras involucradas son realmente fantásticas en términos argentinos. El stock de infraestructura a valor nuevo, si tuviéramos que hacerlo desde cero, es US$ 1,5 billones. A valor de reposición ya amortizado son US$ 600.000 millones. Y el 4% anual, que es lo que según estándares internacionales se necesita para mantenimiento sin ningún tipo de ampliación, da US$ 25.000 millones. Cifras que son, digamos, para términos argentinos, absolutamente inviables”, detalló Weiss..En este sentido, remarcó: “esto requiere una formidable inversión, tanto de los privados, como de los estados nacional, provincial y municipal. Y esa es una discusión que nos tenemos que dar, porque si hoy no hay disponibilidad de dinero, el día de mañana tiene que haber”.“El país tiene que invertir en infraestructura. Sin eso es muy difícil que la industria pueda competir en términos internacionales, que el agro en vez de producir 100 millones de toneladas pase a producir 150 o 180 como dicen algunos. Necesitamos claramente conciencia de la importancia de la infraestructura y la idea del CPI es poner en agenda esta problemática”, completó Weiss.Por su parte, Rappallini, titular de la UIA, marcó que el sector empresario está “de acuerdo en el qué, pero no en el cómo. Y en la infraestructura, el cómo es fundamental, porque exige financiamiento a largo plazo y seguridad jurídica”.“En todos los países del mundo, el presupuesto de infraestructura es entre un 4 y un 5% del total, mientras que acá sólo se destina un 2% para mantener lo que hay. Tenemos una gran oportunidad para redefinir toda la infraestructura que van a necesitar en materia de minería, energía, campo e industria. La infraestructura tiene que estar vinculada a la producción”, finalizó.Por último, Jerónimo, uno de los secretarios generales de la CGT remarcó que “tener una política de infraestructura y conectividad es fundamental para un país tan extenso y con tanta desigualdad”.“Estamos de acuerdo en que Argentina tiene que ir hacia el orden macroeconómico, con orden fiscal y sin inflación. El tema es a costa de qué. Tiene que existir un estado eficiente, sustentable y que genere un equilibrio entre empresarios y trabajadores. Hay que pensar en un país virtuoso, que esté conectado y que tenga infraestructura”, finalizó.Desde el Gobierno nacional, participó Fernando Herrmann, secretario de Coordinación de Infraestructura, quien anunció las claves de un proyecto muy esperado: la puesta en valor de 10.000 kilómetros de rutas nacionales.“Allí se mueve el 80% de la movilidad que tienen los 40.000 kilómetros de rutas nacionales. Y tienen una gran preponderancia porque nos conectan con cinco países vecinos. La gran extensión que tiene Argentina da mucha capacidad productiva, pero también requiere de una infraestructura que tiene que ser muy eficiente”, afirmó.El funcionario hizo un repaso por las tres etapas del proyecto y, sobre el final, destacó la importancia del encuentro llevado a cabo. “Estamos muy satisfechos de que participen representantes de todos los sectores productivos, que haya habido voceros del campo, la energía, la industria y los bancos, y que esto sea un reflejo de cuáles son las necesidades de infraestructura que hay que satisfacer primero”, afirmó.