Tajonar (EFE).- Luis Miguel Ramis (Tarragona, 1970) lleva pocos días en Pamplona como nuevo entrenador de Osasuna, pero le ha dado tiempo para disfrutar del ambiente de los Sanfermines y comenzar a trabajar con una idea clara, la de lograr un equipo «reconocible» que «contagie» a El Sadar, porque detrás de eso «llegarán los resultados».
En una semana en la que el preparador ha programado ocho sesiones de entrenamiento, Ramis atiende a EFE en Tajonar recién terminado su trabajo sobre el césped, donde habla del «privilegio» que le supone su llegada al club, de la identidad que quiere imprimir al equipo y de la ilusión con la que afronta una temporada en la que aspira a que Osasuna trabaje como «equipo», para que, cuando a uno «no le salgan las cosas», el resto le «arrope».
Será su primera experiencia al frente de un equipo de Primera División, pero llega con la sensación de haber encontrado un destino que encaja con su manera de entender el fútbol. Considera que tanto él como su cuerpo técnico llegan con la experiencia suficiente para afrontar un desafío de la exigencia de Osasuna.
Un vestuario «muy receptivo»
El entrenador admite que ha encontrado un vestuario «muy receptivo» y con ganas de crecer. Ramis tuvo una charla con los jugadores en la que les trasladó que se trata de «utilizar un punto de inicio, un punto de destino» y que lo intenten «recorrer a rectas sin excusas, sin dar rodeos» porque así «todo funcionará mejor».








