Actualizado a las 10:53h.

En un mundo marcado por las prisas, las obligaciones y la conexión constante, detenerse unos minutos es casi un lujo. Y es que, aunque muchos consideran que hacer una pausa de vez en cuando puede ser una pérdida de tiempo, la realidad es que el cuerpo y la mente lo necesitan.

Parar, aunque solo sea un instante, ayuda a reducir el estrés, recuperar la concentración y afrontar la jornada con más claridad y energía. Cada vez más estudios respaldan los beneficios de incorporar pequeños descansos a la rutina, tanto para mejorar el equilibrio emocional como para cuidar el bienestar físico.

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Esto mismo es lo que confirma Valentín Fuster. El prestigioso cardiólogo español, de 84 años, insiste en la importancia de encontrar momentos para desconectar del ritmo frenético que marca la sociedad actual.