NoticiaLa naviera AmaWaterways apuesta por este río con dos barcos que en un año han realizado 100 cruceros.El barco AmaMelodía que navega desde abril las aguas del Magdalena. Foto: Cortesía: AmaWaterwaysEDITORA16.07.2026 22:24 Actualizado: 18.07.2026 10:56
AmaWaterways es una naviera con base en Estados Unidos y con alma europea que puso sus ojos hace más de seis años en el río Magdalena. Rudi Schreiner y Kristin Karst, cofundadores de esta empresa (2002) y expertos en cruceros fluviales, navegaron las aguas del Bajo Magdalena (desde el municipio del Banco hasta su desembocadura en el mar Caribe) para comprobar el potencial de esta maravilla de la naturaleza, identificar las bondades del río (la arteria fluvial más importante de Colombia, con 1.500 kilómetros desde la cordillera de los Andes hasta el mar Caribe) y, sin dudarlo, echaron a andar el proyecto.Muy pronto sumaron a Beno Atan, un rapa nui (nacido en isla de Pascua (Chile)), quien se sumergió en las tierras ribereñas de los departamentos del Magdalena, Atlántico y Bolívar, por cinco años para estudiar sus condiciones de navegabilidad y sus posibilidades para desarrollar una ruta turística. La misma que cobró vida y marcó un hito histórico tras la navegación inaugural y el bautizo del barco AmaMagdalena, el pasado 17 de junio de 2025.Schreiner, presidente del consejo de la naviera, y visionario de esta industria, cuenta que tiene un Excel “con cada uno de los ríos más importantes del mundo y sus componentes de naturaleza, cultura y gente. Y entre ellos se destaca el río Magdalena, con 45 millones de habitantes en su cuenca (un tercio de la población colombiana) y con importantes Patrimonios de la humanidad en sus orillas como Santa Cruz de Mompox, San Basilio de Palenque y Patrimonios inmateriales como la cumbia. Elementos que hacen que este río sea un lugar de gran interés”.La naviera dispone hoy de dos barcos en Colombia: AmaMagdalena y AmaMelodía, que son similares: miden 68 metros de largo y 13 metros de ancho. Tienen 32 cabinas con dos balcones, con capacidad para 64 pasajeros y una tripulación de 30 personas, piscina climatizada, restaurante panorámico, spa y gimnasio. La travesía que ofrecen es de siete días en los que recorren cerca de 500 kilómetros, con dos rutas, una que parte de Cartagena, por el Canal del Dique, y llega a Barranquilla, y viceversa.Los directivos de la naviera AmaWaterways en el bautizo del nuevo barco. Foto:CortesíaFinalizando julio habrán realizado 100 viajes en los dos barcos y hasta hoy han movilizado a 5.000 pasajeros que, como asegura Kristin, vienen “movidos por la curiosidad y se bajan con todas las expectativas cumplidas y satisfechas porque sienten que hicieron parte de una gran historia”. El río los cautiva y los envuelve con su historia, cultura y tradiciones y, sin duda, con su realismo mágico.Beno Atan es actualmente el director general de AmaWaterways en Colombia, y desde Barranquilla cuida cada detalle. “Estuve más de cinco años estudiando la región, los primeros dos años fueron en el río, entendiéndolo, sintiendo su calor, la frescura de sus amaneceres, las crecidas o las sequías”, dice. Revisó temas como las jornadas de la tripulación hotelera, las regulaciones laborales y las capacitaciones sobre atención de pasajeros. Todo, al detalle, para que hoy podamos disfrutar esta travesía.“En las exploraciones nos dimos cuenta de que debíamos diseñar otras embarcaciones pequeñas con otro tipo de calado y comodidades para que los viajeros puedan hacer actividades en el río como avistamiento de aves y experiencias con pescadores -dice Atan-. También tuvimos que construir los muelles con capacidad para recibir nuestros barcos de 900 toneladas. Y finalmente, diseñamos un itinerario para salir a vender el producto antes de construir los barcos”.También la gastronomía, que es otro punto clave de esta travesía, fue pensada por Atan y el menú fue diseñado por el chef sincelejano Alex Quessep. “Queremos mostrar el país a través de la comida -dice Atan-. Colombia es muy conocida por sus sopas, por eso en el menú de los barcos no falta el mote de queso, el ajiaco, los fríjoles y el caldo de costilla, o las empanadas, la posta cartagenera y los pescados”.Atan, como buen indígena rapa nui, sabe bien lo que es luchar por la conservación y el respeto de las culturas y las tradiciones. Así que se ha encargado de vigilar que este crucero de lujo cumpla su función de llevar a los viajeros, cuidando que la empresa sea un aporte para la región y la gente. “Tenemos una responsabilidad muy grande con la comunidad, más aún en estos lugares que nunca han sido visitados por turistas. Hemos trabajado para ayudar con programas como Viva Calamar que rescata las fachadas de las casonas republicanas de este pueblo que en el pasado fue una importante ciudad”.Sus puertos de parada están en Mahates (para visitar a San Basilio de Palenque), Calamar y Santa Cruz de Mompox, en Bolívar; Santa Bárbara de Pinto (Magdalena) y Barranquilla (Atlántico). Destinos en donde los pobladores se unieron a la iniciativa y se comprometieron a poner en escena sus bailes, artesanías, tradiciones y cultura para enseñarlos a los viajeros, en su mayoría estadounidenses y canadienses (vea gráfico).Beno Atan, y los cofundadores de AmaWaterways, Kristin Karst y Rudi Schreiner. Foto:AmaWaterwaysUn barco cargado de esperanzaNiños, jóvenes y abuelos se agolpan en cada puerto para ver como atraca el barco cargado de viajeros, de esperanza y de prosperidad para sus pueblos. Jorge Rodríguez, de la administración municipal de Calamar dice que estos barcos han sido “muy importantes para el municipio, incrementan la economía y generan trabajo para los bicitaxistas, los guías y los grupos folclóricos, entre otros. Calamar es el triángulo de oro, pues delimita con tres departamentos, y queremos mostrar a los viajeros nuestra cultura, paisajes, arquitectura y gastronomía”.En esa población, los adultos mayores aún guardan en su memoria los años en que los barcos de vapor surcaban las aguas del Magdalena. Los mismos que dejaron de navegar luego del incendio del lujoso vapor David Arango, en 1961, en Magangué, que marcaría el fin de esa época dorada. Fueron barcos que durante más de un siglo conectaron el interior de Colombia con el Caribe. Y desde entonces sus aguas estaban quietas.“¡Calamar recobró vida!”, exclama Michelle Aristizábal, estudiante de lenguas modernas y guía para AmaWaterways. “Este barco renueva nuestra historia, nos trae turismo y para los jóvenes, oportunidades. Ahora nos ponemos las pilas con el inglés para que se nos abran más puertas”. Ella recibe a los viajeros con entusiasmo y les recuerda el próspero pasado del ferrocarril, de Scadta (la primera aerolínea comercial en América fundada en Barranquilla que tenía oficina en Calamar) y los barcos a vapor.Para esta joven estudiante, AmaWaterways llega con esperanzas y muchos desean trabajar con la naviera o apoyar a los turistas. Además, siente que su terruño ya no es desconocido ni olvidado y que sus valores y riquezas son dignas de ser enseñadas al mundo.Precisamente para fomentar su crecimiento, la naviera creo Craftedways Foundation, que apoya programas de educación, arte e inglés. “Queremos hacer parte del buen futuro de la gente, y que sepan que sus expectativas y sueños hacen parte de esta empresa”, dijo Kristin Karst en la visita que hizo en abril pasado a Santa Bárbara de Pinto, para entregar instrumentos musicales al grupo de cumbia de los estudiantes de la escuela.Cumplido el año de navegación, Rudi Schreiner reconoce el apoyo de grandes aliados como ProColombia y Cormagdalena y asegura que “el proyecto ha marchado mucho mejor de lo que esperábamos. El apoyo de las comunidades, la gente y la tripulación, personas que nunca habían trabajado en un crucero de turismo y que han puesto todo su interés y entusiasmo, han sido claves para navegar por el Magdalena”.AmaWaterways Foto:AmaWaterways.Una obra de ingeniería y arteComo parte del compromiso con el país, los barcos fueron construidos en Colombia, diseñados por el arquitecto paisa Camilo Restrepo Ochoa, director de Agenda Agencia de Arquitectura, quien le dio vida a cada ambiente. “Algo muy importante para nosotros era construir el barco y crear ambientes que dejen claro que pertenece a Colombia. Por eso todo lo hicimos con empresas, diseños y materiales nacionales -dice Restrepo-. Sin competir con la naturaleza que se ve desde las ventanas, y aprovechando tejidos naturales y fibras de esta región colombiana”.La estructura del barco se trajo de Vietnam, los cascos fueron elaborados en un astillero de Cartagena y los ajustes, adecuaciones y acabados fueron hechos en Colombia. “Diseñamos ambientes tranquilos con tejidos de cobre, algodón, plátano, sin atosigar ni rellenar el espacio con demasiados elementos, sino generando sensación de calma y tranquilidad, a través de colores tierra”, dice Restrepo.Las habitaciones son amplias con baños diseñados con piedra de la región del Sinú. Las zonas sociales juegan con la luz brillante natural de esta región y un mobiliario que apacigua la luminosidad. Las cortinas fueron ilustradas por la diseñadora Johana Bojanini.“La piscina y toda la zona de relajación transportan al Caribe, aunque no se esté en la playa, es un espacio que le hace homenaje a toda la condición fluvial. Los muebles fueron diseñados para que el aire pase a través de sus fibras y el cuerpo respire”. Sin duda, cada detalle fue calculado.El crucero por el Magdalena. Foto:CortesíaLa naviera AmaWaterwaysLa naviera cuenta actualmente con 29 cruceros de lujo que recorren importantes ríos del mundo con itinerarios en Europa, África, Sudeste Asiático y Egipto. La compañía ha anunciado una ambiciosa estrategia de expansión con el objetivo de llegar a 52 barcos para el 2032 y están evaluando nuevas rutas alrededor del mundo. Hoy cubren cuatro continentes: Europa, América, África y Asia.El precio promedio de su travesía con todo incluido (menos propinas) es de 3.000 dólares por persona (con tarifas especiales para los colombianos en algunas temporadas). Es una travesía de lujo, con guías especializados en avistamiento de aves y en los temas culturales de cada región, gastronomía de alta calidad, lanchas de apoyo, charlas y conferencias a bordo en los momentos de navegación, programación cultural, y las actividades del itinerario.ADRIANA GARZÓN - PARA EL TIEMPO Sigue toda la información de Vida en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.








