A lo largo de las décadas, los intentos de desmantelar su infraestructura económica han revelado un agudo contraste: por un lado, las asfixiantes sanciones financieras impuestas por Estados Unidos; y por el otro, las operaciones ineficaces en el frente económico del gobierno mexicano.

Por Alberto Islas, CEO Global Leading Solutions LLC.

El rastro de Mario Ismael Zambada García, figura central del narcotráfico internacional, conocido por múltiples alias como “El Mayo Zambada”, “Jerónimo López Landeros” o “El Quinto”, refleja uno de los imperios financieros más complejos de la historia del narcotráfico. Como líder dentro de la organización “La Federación”, su red, con sede en el estado de Sinaloa, opera a nivel mundial. A lo largo de las décadas, los intentos de desmantelar su infraestructura económica han revelado un agudo contraste: por un lado, las asfixiantes sanciones financieras impuestas por Estados Unidos; y por el otro, las operaciones ineficaces en el frente económico del gobierno mexicano.

La tenaza de OFAC y FINCEN

En Estados Unidos, el Departamento del Tesoro, a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN), ha desplegado una cacería continua bajo la Ley de Designación de Cabecillas Extranjeros del Narcotráfico (Kingpin Act). Las autoridades estadounidenses han emitido órdenes de arresto directas por tráfico de cocaína, e incluso el juez de distrito tercero de la Ciudad de México llegó a ordenar su detención provisional con fines de extradición, medida que también recaía sobre su hijo, Vicente Zambada Niebla.