El filántropo y Dios

Hace más de 25 años que Paco Arango entra casi a diario en habitaciones de hospitales infantiles. Allí ha acompañado a miles de niños con cáncer y a sus familias, ha impulsado la humanización de plantas de oncología y unidades pioneras de cuidados paliativos pediátricos, acompañando a las familias precisamente cuando la medicina ya no puede curar. Productor y director de cine y fundador de la Fun­dación Aladina, siempre había mantenido en privado otra parte de esa experiencia. Ahora la cuenta por primera vez en Si no crees en Dios, te doy su teléfono (Aguilar): una sucesión de historias reales, señales y coincidencias que, tras décadas al pie de la cama de niños moribundos, le convencieron de que Dios no es una idea, sino una presencia.Yo he visto milagros.

¿De qué tipo?

Llevo 35 años trabajando con niños con cáncer, así que puedo darle el teléfono de Dios.

¿…?