El secretario de Estado Marco Rubio convocó a líderes de más de 60 países para participar en el más reciente esfuerzo del gobierno de Trump por sofocar lo que denomina terrorismo político “de izquierda”, un tema emblemático para los republicanos de cara a las elecciones de mitad de mandato.Este enfoque llega aun cuando estudios muestran que hay muy pocos casos reportados de ese tipo de incidentes en Estados Unidos, especialmente en comparación con niveles históricamente más altos de violencia de extrema derecha. ¿Para quiénes fue el mensaje?Con afirmaciones generalizadas sobre un “alarmante aumento” de la violencia política por parte de la izquierda, Rubio y otros funcionarios pintaron una imagen sombría del futuro si no se derrota a los “comunistas y marxistas” que perpetran estos supuestos actos.
Instó a los funcionarios presentes —en su mayoría de países europeos y latinoamericanos— a unirse para abordar el tema, que, según él, ha sido un “punto ciego” en la doctrina antiterrorista.“Muchas personas en posiciones de poder han desestimado repetidamente actos de violencia e incluso de terrorismo como formas legítimas de expresión política, siempre que sirvieran a una causa de izquierda”, manifestó Rubio en sus palabras de apertura. “Una bomba colocada por un grupo neonazi es ‘un acto nefasto y vil'.











