El 28 de febrero un misil eestadounidense Tomahawkdestrozaron una escuela de niñas en la localidad iraní de Minab, y fueron asesinadas casi 200 personas, entre escolares y profesores. Casi cinco meses después, la Administración Trump dice seguir investigando los hechos. Hace un año, cuando EEUU bombardeó los sitios nucleares de Irán, el presidente de EEUU, Donald Trump, y todo su equipo afirmaron inmediatamente que el bombardeo había sido un éxito y que las instalaciones iraníes habían sido “destrozadas”. Es más, trató de sediciosos a los medios que publicaron que los informes preliminares no eran tan concluyentes como los comentarios de los dirigentes estadounidenses.

Ahora, sin embargo, ni Trump ni su secretario de Guerra, Pete Hegseth, hablan del asunto y, si lo hacen a preguntas de los periodistas, se lo intentan sacudir en lugar de asumir la responsabilidad, como ha hecho este jueves la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt: “Lo que el presidente ha dicho, y hablo en su nombre, es que la investigación continúa. El Departamento de Guerra está investigando el asunto, y les remitimos a ellos para cualquier pregunta relacionada con la investigación, que obviamente aún no se ha publicado. El presidente sabe que nuestras fuerzas armadas siempre actúan de buena fe y jamás atacan a civiles ni a niños. A diferencia de la otra parte de este conflicto, Irán, que es bien conocido por asesinar a mujeres, niños y personas inocentes en su país durante mucho tiempo: deberían centrarse en eso en sus reportajes”.