Hay promesas que se hacen para salir del paso y otras que terminan marcando un proyecto. Cuando Emilio Escalante tomó las riendas del Atlante, el objetivo era uno solo: regresar al club a Primera División.Seis años después, aquella frase dejó de ser un discurso para convertirse en realidad. El regreso no llegó por casualidad, sino después de reconstruir una institución que, según él revela, encontró prácticamente vacía."No nos regalaron nada", afirma el presidente azulgrana para Sports Illustrated. "Cuando llegué no había ni un papel, ni un lápiz. Me dejaron el nombre y nada más", sostiene en entrevista con Sports Illustrated.Con esa imagen resume el estado en el que recibió al Atlante: un club con una enorme historia, pero sin estructura deportiva, administrativa ni financiera.La historia reciente del Atlante no puede entenderse sin la desaparición del ascenso y descenso. Durante seis años, los Potros dominaron la Liga de Expansión con tres campeonatos, un Campeón de Campeones, 12 liguillas consecutivas, nueve semifinales y seis finales.Sin embargo, el premio deportivo nunca llegó. Escalante asegura que entonces entendió que el camino debía ser otro. "Yo prometí regresar al Atlante a Primera División de la manera que fuera, siempre dentro del reglamento".Ese objetivo obligó al club a conseguir un financiamiento bancario, reestructurar toda la institución y preparar un proyecto capaz de competir en la Liga MX desde el primer día.Escalante insiste en que antes de ser presidente es aficionado del Atlante y que esa pasión ha sido motor, pero también debe tener un límite."Primero lo siento, pero antes de decidir lo pienso", explica al hablar del equilibrio entre el corazón y la administración de una institución.Por eso sostiene que el orden financiero es tan importante como ganar partidos. Durante su gestión presume no haber dejado deudas y haber recuperado la inversión inicial gracias a una administración austera y a la venta de jugadores, pese a que en Expansión MX tenían un presupuesto bajo, el número 12 entre 15 clubes.“Sin embargo, lo hicimos el más triunfador, el mejor club en en estos 6 años. Entonces, yo creo que que hay que recalcar en todos los sentidos que el orden de un equipo de futbol tiene que ser como el orden de una empresa”, asegura.“Porque primero está mi empresa, antes incluso que yo, está por encima de nosotros, igual que la institución, está encima hasta de mí”.Más allá del regreso deportivo, Escalante considera que el Atlante recupera una parte de la historia del futbol mexicano. Para él, el apodo de "Equipo del Pueblo" no responde al marketing, sino a su origen.Fundado en 1916, el Atlante construyó su identidad desde la humildad y el arraigo popular, una esencia que el dirigente asegura no cambiará pese a competir nuevamente entre los grandes. Su reto ahora es conquistar una nueva generación de aficionados sin perder identidad.El calendario quiso que el regreso fuera frente a Necaxa. No se trata de un rival cualquiera. Es uno de los enfrentamientos más tradicionales del futbol mexicano, un duelo que marcó épocas y que durante años estuvo ausente de la máxima categoría.Para Escalante representa el inicio de una nueva etapa, pero también una oportunidad para demostrar que el Atlante no volvió únicamente para participar. "Vamos a buscar ser protagonistas", afirma. Al frente del banquillo estará Miguel Herrera, un técnico profundamente identificado con la institución, así como Federico Vilar, guardameta capitán de los Potros campeones del 2007, quien será auxiliar técnico del Piojo. Escalante asegura que Herrera representa el ADN atlantista por su carácter, su personalidad y el vínculo que mantiene con el club desde sus años como futbolista.Después de dirigir a la Selección Mexicana y conquistar títulos en la Liga MX, Herrera vuelve al equipo donde comenzó a construir su historia.El regreso del Atlante no es solamente el de un club a la Primera División. También representa el retorno de uno de los fundadores del futbol mexicano, de una institución que sobrevivió a mudanzas, crisis económicas, cambios de propietarios y doce años fuera de la élite. Y para Emilio Escalante, la misión apenas comienza.El objetivo ahora es convertir otra vez al Atlante en un protagonista del futbol mexicano, demostrar que la pasión puede convivir con una administración responsable y que la palabra empeñada hace seis años puede sostener un proyecto capaz de devolverle al "Equipo del Pueblo" el sitio que durante más de un siglo construyó dentro de la historia del balompié nacional.