Noticia Exclusivo suscriptores Kevin Russell, investigador Sénior de la firma, explica por qué los 18 sectores que liderarán el crecimiento mundial son una oportunidad para el país.Colombia puede convertirse en un proveedor de servicios tecnológicos, infraestructura digital y productos con mayor valor agregado, como la biotecnología. Foto: Juan Pablo Rueda. EL TIEMPOPERIODISTA ECONÓMICO16.07.2026 14:59 Actualizado: 16.07.2026 14:59

La próxima revolución económica no estará impulsada por el petróleo, la manufactura o las telecomunicaciones, sino por apenas 18 sectores que ya están transformando la manera en que el mundo produce, invierte y compite. La inteligencia artificial (IA), la computación en la nube, la biotecnología, la robótica y los vehículos eléctricos podrían explicar hasta una tercera parte del crecimiento económico mundial durante la próxima década. La pregunta es si Colombia será un simple espectador o logrará convertirse en uno de los países que aprovechen esa transformación.El más reciente informe del McKinsey Global Institute identifica esos sectores que podrían explicar entre una sexta parte y una tercera parte del crecimiento de la economía mundial en los próximos años. Aunque hoy América Latina participa apenas con cerca del 1 por ciento de los ingresos globales asociados a estas industrias, el estudio sostiene que la región —y particularmente Colombia— tiene una oportunidad para integrarse a esas nuevas cadenas de valor gracias a su ubicación estratégica, su talento y su posición relativamente neutral dentro del comercio internacional. LEA TAMBIÉN En conversación con EL TIEMPO, Kevin Russell, Investigador Sénior de dicha institución, explica por qué el país puede convertirse en un proveedor de servicios tecnológicos, infraestructura digital y productos con mayor valor agregado, más que en un simple consumidor de las tecnologías que marcarán la próxima etapa de la economía global.¿Qué está cambiando en la economía mundial y por qué este momento representa una oportunidad tan importante?Estamos frente a un cambio estructural. Los sectores que impulsarán el crecimiento de la economía en la próxima década no son los mismos que lo hicieron en el pasado. La IA, la computación en la nube, la biotecnología o los vehículos eléctricos están creciendo mucho más rápido que el resto de las industrias y podrían explicar hasta una tercera parte del crecimiento económico global. Eso significa que ningún país debería quedarse al margen. Las empresas que participan en estos sectores ya crecen varias veces más rápido que el promedio y están atrayendo buena parte de la inversión mundial. Es una oportunidad demasiado grande para dejarla pasar.Kevin Russell, investigador Sénior en el McKinsey Global Institute (MGI). Foto:McKinsey Global Institute¿Por qué Colombia sí puede participar en esa transformación?Porque no necesita competir directamente con las grandes potencias para capturar valor. Su mayor oportunidad está en integrarse a las nuevas cadenas globales como proveedor de bienes, servicios y talento especializado. Colombia cuenta con desarrolladores capaces de ofrecer servicios de IA y computación en la nube para empresas internacionales, especialmente por su cercanía geográfica y horaria con Norteamérica. También tiene fortalezas en biodiversidad, agroindustria y minerales estratégicos como el níquel, además de un importante potencial para desarrollar proyectos alrededor del cobre, insumos esenciales para tecnologías asociadas a la electrificación. La oportunidad está en combinar esos activos con conocimiento e innovación para participar en industrias de mayor valor agregado.¿Dónde está el verdadero negocio para Colombia dentro de esa nueva economía?En agregar valor. Durante mucho tiempo los países dependieron de exportar materias primas. Hoy el mayor beneficio económico está en transformarlas y acompañarlas con conocimiento, tecnología y servicios. Eso significa fortalecer actividades como la IA, la computación en la nube, la ciberseguridad y las plataformas digitales, pero también avanzar en el procesamiento de minerales antes de exportarlos y desarrollar infraestructura como centros de datos, que generan empleo calificado y fortalecen todo el ecosistema tecnológico. El objetivo no es participar en un solo sector, sino construir capacidades que permitan a Colombia integrarse de manera permanente a las cadenas globales de producción. LEA TAMBIÉN Muchos países latinoamericanos buscan atraer esas inversiones. ¿Qué ventajas tiene hoy Colombia?No creo que esta sea una competencia donde unos ganan y otros pierden. La expansión de estas industrias probablemente beneficiará a varios países de la región porque las cadenas de valor serán cada vez más complementarias. Colombia ya tiene fortalezas en servicios digitales, comercio electrónico, tecnología financiera, ciberseguridad e IA aplicada a sectores como la banca o la salud. Además, dispone de talento técnico reconocido y de universidades con buena capacidad de formación. El principal reto no es la falta de talento, sino formar mucho más talento. Estas industrias evolucionan muy rápido y exigirán ampliar la oferta de profesionales y consolidar una cultura permanente de aprendizaje para responder a las nuevas necesidades del mercado.Además del talento, ¿qué condiciones debe fortalecer Colombia para atraer inversiones en estos sectores?La infraestructura será determinante. Colombia ya cuenta con uno de los mercados de centros de datos más importantes de América Latina y esa es una base sobre la cual puede seguir creciendo. Sin embargo, estas industrias dependen de varios factores que deben avanzar al mismo tiempo, como energía confiable, infraestructura física, conectividad, disponibilidad de agua, procesos ágiles para obtener permisos y una buena coordinación entre el sector público y el privado. Cuando esos elementos funcionan de manera articulada, el país se vuelve mucho más atractivo para proyectos de alto valor tecnológico.Colombia tiene fortalezas importantes en níquel y un potencial relevante en cobre. Foto:istock¿Qué papel pueden jugar los minerales estratégicos en esa transformación?El reto es dejar de ver los minerales solo como materias primas de exportación. El mayor valor económico está en procesarlos e incorporarlos a cadenas industriales que hoy demandan insumos para baterías, redes eléctricas y otras tecnologías asociadas con la electrificación. Colombia tiene fortalezas importantes en níquel y un potencial relevante en cobre. Si logra desarrollar capacidades de transformación, podrá convertirse en un proveedor confiable para industrias que crecerán durante las próximas décadas. Ese cambio permitiría capturar mucho más valor dentro del país y generar empleos más especializados.EE. UU. y China dominan hoy estos sectores. ¿Qué espacio le queda a un país como Colombia?Aunque esas dos economías concentran la mayor parte del valor de mercado, sus cadenas de producción son globales. Necesitan proveedores, talento, infraestructura y socios en distintas regiones del mundo. Ahí Colombia tiene una ventaja importante. América Latina mantiene una posición relativamente neutral y relaciones comerciales con ambos bloques, lo que la convierte en un destino atractivo para nuevas inversiones. Más que intentar construir gigantes tecnológicos de alcance mundial, la apuesta consiste en convertirse en un socio estratégico que ofrezca servicios de IA y computación en la nube, desarrolle infraestructura digital, procese minerales estratégicos y se consolidarse como un centro regional para los mercados de habla hispana. LEA TAMBIÉN Si Colombia aprovecha esta oportunidad, ¿cómo debería verse el país en una década?El principal indicador será la productividad. Si el país logra aumentarla de manera sostenida, significará que fue capaz de incorporar tecnología, atraer inversión y generar empleos de mayor valor agregado. Eso debería reflejarse en una economía con más exportaciones de servicios digitales, una industria tecnológica más desarrollada, una mayor capacidad para transformar recursos naturales antes de exportarlos y una infraestructura digital mucho más robusta. También implicaría contar con una fuerza laboral más preparada, con más ingenieros, investigadores y especialistas en tecnologías avanzadas, así como empresas colombianas que lideren nichos específicos dentro de América Latina. No se trata de crecer más, sino de crecer mejor. La oportunidad está en construir una economía más productiva, innovadora y capaz de competir en actividades donde el conocimiento sea el principal motor de desarrollo. Sigue toda la información de Economía en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.