Cuentos ChinosLas potencias occidentales inundaron el pa�s de opio para mantener a la poblaci�n narcotizada mientras impon�an sus ca�oneras y arrancaban concesiones colonialesDispensario improvisado de marihuana en un maletero de coche en Bangkok.Actualizado Mi�rcoles,

julio

23:28Audio generado con IAUn d�a antes de coger un vuelo de Shanghai a Bangkok recib� un mensaje de texto de un n�mero vinculado a la Polic�a china: �El consumo de drogas en el extranjero tambi�n constituye una infracci�n para los ciudadanos y residentes sujetos a la legislaci�n china. A su regreso, los pasajeros pueden ser sometidos a controles aleatorios de estupefacientes. Quienes den positivo ser�n sancionados conforme a la ley. Mant�ngase alejado de las drogas�.Mi amigo Mark, un empresario alem�n que vive en Shanghai, siempre se queja de que ya ni siquiera se puede fumar un porro tranquilo cuando viaja a otro pa�s. Cuando Tailandia despenaliz� el cannabis en 2022 y se convirti� en el �msterdam de Asia, muchos expatriados residentes en China descubrieron que hab�a un para�so del coloc�n a cuatro horas en avi�n. Entonces empezaron a llegar los SMS de la Polic�a.Mark segu�a peg�ndose sus viajes psicod�licos a alguna isla tailandesa hasta que conoci� el caso de su compatriota Jochen Sengpiehl, un ejecutivo de Volkswagen que pas� 10 d�as en una celda china por fumarse un porro -o unos cuantos- en Tailandia.Sengpiehl viv�a en Pek�n. Nada m�s aterrizar tuvo la mala suerte de caer en el control aleatorio de drogas y dio positivo en cannabis. La ley china permite hasta 15 d�as de arresto por consumo, aunque el porro te lo hayas fumado en otro pa�s. Tras su estancia en el calabozo, Sengpiehl fue deportado a Alemania. Despu�s de casi siete a�os y muchas noches de fiesta en China, buceando por los antros m�s infestos y otros salones m�s elegantes, puedo decir que ni una sola vez he visto, olido o percibido alguna sustancia prohibida. Y he entrado en garitos de zombis donde la �nica raya que hab�a era la que dejaban los polvos blancos del maquillaje que usan muchas j�venes chinas para emblanquecerse el rostro.En China la guerra contra las drogas no es solo una cuesti�n de salud p�blica o de seguridad, sino tambi�n de memoria hist�rica. El relato oficial recuerda una y otra vez que el pa�s fue humillado en el siglo XIX cuando las potencias occidentales inundaron su territorio de opio para mantener a la poblaci�n literalmente narcotizada mientras impon�an sus ca�oneras y arrancaban concesiones coloniales.Aquel episodio, convertido en uno de los pilares del llamado �siglo de la humillaci�n�, explica en parte por qu� hoy Pek�n no distingue entre cannabis o coca�na: todas forman parte del mismo enemigo. En la China de Xi Jinping, las drogas son un recordatorio de una derrota nacional que no se puede volver a repetir. Aunque el porro se quede aparcado en una playa tailandesa, la pol�tica antidroga siempre vuelve contigo.