Las plazas y parques de la Ciudad de Buenos Aires dejaron hace tiempo de ser únicamente lugares de recreación. Cada vez más vecinos los utilizan para entrenar, practicar deportes o incorporar hábitos saludables. En ese escenario, la historia de Nahuel Saloña, un joven de 21 años que descubrió el tenis de mesa en una plaza de Parque Patricios y hoy compite de manera federada, refleja el impacto que puede tener la infraestructura deportiva instalada en los espacios públicos. A los 9 años, Nahuel pasaba gran parte del día frente a la computadora. Fue una tarde de fin de semana, impulsado por su padre Facundo, cuando descubrió las estructuras de juego instaladas en el parque. Conscientes de este impacto, el gobierno porteño trabaja en la mejora y ampliación de la red de instalaciones deportivas en los espacios verdes de todos los barrios, sumando en la actualidad más de 640 equipamientos activos. Entre ellos se destacan más de 340 postas aeróbicas (que incluyen circuitos de calistenia y aparatos de entrenamiento) y unas 250 canchas, pistas y mesas específicas para disciplinas como básquet, fútbol, fútbol tenis, vóley, ping pong, metegol, ajedrez y skate.

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