Ecuador busca establecer un marco normativo para las denominadas microcredenciales que ya se implementan en instituciones de educación superior.Pablo Beltrán, presidente de la Comisión Permanente de Posgrados del Consejo de Educación Superior (CES), explicó que son certificaciones verificables, con una duración breve, que permiten reconocer que una persona ha desarrollado determinados conocimientos, habilidades, destrezas o competencias en un ámbito concreto.Podrían ser teóricas, teórico-prácticas o prácticas, dependiendo de la competencia o resultado de aprendizaje que se quiera certificar.PublicidadNo se trata únicamente de asistir a una charla, mirar contenidos o completar horas de participación, sino que la persona debe demostrar que alcanzó los resultados de aprendizaje o las competencias declaradas, a través de una evaluación, puntualizó.Agregó que no reemplazan una carrera ni un programa formal de educación superior, sino que complementan este tipo de formación. Su principal valor es que permiten aprender de manera más flexible, en menos tiempo y sobre temas específicos que pueden servir para mejorar el perfil profesional, actualizar conocimientos o acceder a nuevas oportunidades laborales.Por ejemplo, dijo, una persona podría obtener una microcredencial en análisis de datos, inteligencia artificial aplicada, gestión de proyectos, ciberseguridad, atención al cliente, innovación educativa, competencias verdes, habilidades técnicas específicas o cualquier otro campo que responda a necesidades académicas, laborales, productivas o sociales.PublicidadPublicidadLa experiencia de las instituciones ecuatorianasAlgunas instituciones ya han empezado a implementarlas. David Flores, rector del Instituto Universitario Cordillera, mencionó que las microcredenciales son certificaciones cortas que reconocen conocimientos y habilidades específicas con evaluación según un área de competencia puntual para satisfacer las necesidades del mercado productivo o laboral.Mencionó que, pese a que no existe un marco legal claro, por intermedio del programa de educación continua de esa entidad ya realizan cursos cortos que certifican habilidades o competencias específicas.Agregó que las empresas les solicitan módulos que puedan fortalecer las competencias de sus empleados, por ejemplo, atención al cliente. También existen cursos abiertos a la sociedad.Para Flores, no pueden adaptar las mallas curriculares cada vez que haya cambios tecnológicos, y en ese contexto nacen las microcredenciales.Rafael Llavori, director adjunto de calidad internacional del grupo universitario al que pertenece la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), mencionó que las microcredenciales son formaciones cortas enfocadas a competencias muy concretas, más allá de un título tradicional; complementan, sobre todo, formaciones clásicas, no de títulos o de programas universitarios o tecnológicos, y tienen un enfoque más práctico.Llavori indicó que sirven no solo para el mercado laboral para actualizarse, sino también para el ámbito académico e investigador.PublicidadAgregó que podrían ser cursos cortos, quizás de 50 horas. A su criterio, la clave es poner un límite de horas.Las credenciales están vinculadas con un conocimiento muy concreto que tiene que demostrarse de una manera muy práctica con un sistema de evaluación, respaldado y reconocido, colgado en alguna nube para que cualquier persona pueda acceder a ellas y ver su validez, y eso, agregó, es una de las claves.Esa universidad ha hecho capacitaciones sobre experiencias internacionales en el país.Lineamientos generalesEn Ecuador, las microcredenciales podrían implementarse a través de instituciones de educación superior, operadores de capacitación, entidades públicas, actores del sector productivo y otros proveedores habilitados, de acuerdo con su naturaleza y competencias, puntualizó Beltrán.El CES trabaja en una propuesta de lineamientos generales para ordenar esta oferta, promover criterios mínimos de calidad, asegurar que las microcredenciales sean evaluables y verificables, y facilitar su articulación con el Sistema de Educación Superior y el Sistema Nacional de Cualificaciones Profesionales, expresó.Por el momento hay aportes de expertos nacionales e internacionales, foros especializados, mesas técnicas con instituciones de educación superior y con el Ministerio del Trabajo, así como jornadas de capacitación, especialmente dirigidas a institutos superiores, con el propósito de fortalecer sus capacidades para el diseño e implementación de microcredenciales.En una primera etapa, se trabaja en lineamientos generales con el Ministerio del Trabajo, que permitan definir qué son las microcredenciales, quiénes pueden ofertarlas, cuáles son sus elementos mínimos, cómo deben evaluarse, cómo se emiten, cómo se registran y de qué manera podrían acumularse, reconocerse u homologarse.Posteriormente, podrían ser necesarias reformas o ajustes específicos en la normativa dependiendo de los alcances que se definan para las microcredenciales, especialmente cuando puedan tener efectos académicos, laborales o de reconocimiento dentro de una carrera o programa, y para el aseguramiento externo de la calidad, indicó.A criterio del funcionario, su principal ventaja es la flexibilidad, pues permiten adquirir competencias específicas sin tener que cursar necesariamente un programa largo.Otro beneficio importante, dijo, es que, si se emiten con estándares adecuados, pueden ser compartidas, consultadas y verificadas digitalmente por empleadores, instituciones educativas u otros actores, inclusive en otros países. 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