Actualizado Jueves,

julio

14:01El Real Betis ha protagonizado uno de los gestos m�s conmovedores en la historia reciente del f�tbol espa�ol al presentar su segunda equipaci�n para la temporada 26/27. M�s all� del hito deportivo que supone el regreso del club a la Champions League tras dos d�cadas de espera, el lanzamiento se ha convertido en un potente manifiesto social dedicado a la memoria de Sandra Pe�a, una joven sevillana de apenas catorce a�os que fue v�ctima de acoso escolar.El anuncio oficial de la prenda se aleja de los focos del estadio para adentrarse en la intimidad del hogar de la joven. En un metraje cargado de simbolismo y respeto, la c�mara recorre la habitaci�n de Sandra, donde a�n descansan su bufanda verdiblanca, sus peluches y fotograf�as que la recuerdan practicando el deporte que amaba. La escena culmina con la participaci�n de su familia —sus padres y su hermano—, quienes, envueltos en una atm�sfera de profunda tristeza, descubren la nueva "piel" del equipo, la cual lleva el nombre de Sandra impreso directamente en el tejido.En cuanto a los detalles t�cnicos, la camiseta recupera el color verde como tonalidad principal, atendiendo as� a una petici�n hist�rica de la afici�n b�tica. Sin embargo, el dise�o trasciende lo deportivo al integrar un tributo a la Semana Santa hispalense, plasmando detalles inspirados en los mantos de las dos grandes devociones marianas de la ciudad: la Esperanza Macarena y la Esperanza de Triana. Esta uni�n entre la identidad cultural de Sevilla y el sentimiento b�tico refuerza el mensaje central de la campa�a: la resiliencia y la fe.El homenaje, que recuerda que Sandra perdi� la vida en octubre de 2025, pretende ser un grito de aliento contra el bullying y un faro de apoyo para j�venes que atraviesan situaciones de maltrato similares. Con esta iniciativa, el Real Betis no solo se prepara para competir en la �lite europea, sino que utiliza su plataforma para lanzar un mensaje rotundo que cierra el video de presentaci�n: "Nunca perd�is la Esperanza".Real Betis Balompi�Acoso escolar