Durante casi una década, Albert Algarra luchó contra el fraude online en empresas como Vueling o Stayforlong. Trabajaba para desmontar el relato de quienes, tras adquirir un bien o servicio, querían obtenerlo gratis con reclamaciones falsas. “Es un problema grave al que las compañías se enfrentan con poco éxito”, explica. Cansado de ver las dificultades del proceso, durante una comida familiar preguntó a su hermano Adrián, ingeniero informático, si habría alguna manera de hacer esa labor de manera más fiable. La respuesta fue un sí. Y fue la semilla que permitió a Kloutit germinar en 2024 y lanzarse al mercado en 2025 para facturar sus primeros 120.000 euros, cifra que esperan multiplicar por 12 en 2026, hasta el millón y medio de euros.Tras el encuentro familiar, los hermanos Algarra sumaron al proyecto a su amigo Alexis Pairetti, con quien habían compartido durante años una banda de música llamada Capitán Cavernícola. “Casualidades de la vida”, dice Albert. Pasaron de guitarra, bajo y batería a desarrollar una tecnología propia. El objetivo siempre fue luchar contra los llamados chargebacks o contracargos, es decir, reclamaciones de pagos que hacen los clientes a su banco por distintos motivos. Algunos tienen base legal, como cuando se producen gastos tras el robo de una tarjeta. Otros muchos, no tanto. “Son usuarios que, por ejemplo, contratan una tarifa de un hotel con unas condiciones determinadas, se van de viaje y cuando regresan dicen a su banco que devuelva el pago porque no obtuvieron la habitación deseada, o estaba sucia, o cualquier otra cosa”, señala el emprendedor. El sector de viajes es, de hecho, uno de los más afectados, pero la situación se repite en cualquier otro donde haya pago con tarjeta. Es ahí donde entra Kloutit: su software —entrenado con distintas tecnologías, también con inteligencia artificial— rastrea todas las evidencias entre empresa y cliente, como comunicaciones por teléfono o correo electrónico, así como de normativas nacionales o términos y condiciones concretos. Con todo ello, desarrolla una defensa individualizada para cada caso. Un clásico es el paquete que un repartidor lanza a una terraza y luego el cliente dice que no estaba: la compañía busca si la empresa de transportes tenía una autorización del usuario para ello, si habían hablado por teléfono o incluso si hay alguna foto del producto entregado. A cambio, también es efectivo para el cliente: si tiene razón, la herramienta agiliza el proceso de reembolso. La start-up trabaja ya en 11 sectores. Desde turismo hasta transportes, educación, comercio electrónico, banca, eventos de ocio o deportes. Y cuentan con casi 200 clientes, con compañías como Cabify, Wallapop, Playtomic, TaxDown, Factorial o Platanomelón entre ellos. Su modelo de negocio es cobrar un 20% de cada caso que gane. “No hay pagos fijos. Es un apretón de manos: si no conseguimos éxitos, no facturamos ni un euro”, dice Algarra, que cuenta con un equipo de 18 personas. Su principal mercado es España, aunque también tienen presencia en países como Portugal, Reino Unido, Estados Unidos, México o Emiratos Árabes Unidos. “Queremos ser líderes mundiales”, señala Algarra, que no descarta una ronda de inversión a final de año para una mayor internacionalización.
La empresa que lucha contra el fraude de las reclamaciones falsas: “Contratan una noche de hotel y luego devuelven el cobro del banco”
A cambio de una comisión, Kloutit defiende a sus clientes de la anulación de pagos por servicios prestados a terceros







