Matt Damon (Massachusetts, 55 años) se ha metido en la piel de cientos de personajes: un policía, un estudiante, un astronauta, un agente de la CIA. Y ahora, interpretará a Odiseo, rey de Ítaca y héroe de la mitología griega, en la película de Christopher Nolan La Odisea. Un papel para el que tuvo que bajar a 76 kilos, un peso que solo había tenido en el instituto. “No lo cambié de forma perjudicial para mi salud”, dijo sobre su transformación física a People en una entrevista publicada este miércoles 15 de julio. “Creo que si hubiera hecho lo contrario y hubiera subido de peso, habría sido peligroso y ya no es algo que volvería a hacer. En una etapa anterior de mi vida sí que lo hacía sin problema”, añadió sobre sus límites en la actuación.“Se trataba más bien de ponerme en muy buena forma física, lo que implica cambiar la dieta, un cambio de estilo de vida completo”, añade el actor sobre el proceso. Damon dejó el gluten como parte de su régimen alimenticio. “Hay que ser muy consciente de todo lo que uno ingiere”, asegura. Él no fue el único miembro de su equipo que tuvo que hacer sacrificios y esa fue la inspiración del actor para mantenerse en forma durante el largo rodaje que tuvo lugar en Islandia, Escocia, Grecia, Italia y Marruecos.“Esta película fue, sin duda, la más difícil y desafiante en la que he participado”, dijo Damon a la revista estadounidense sobre el filme de acción basado en el poema griego homónimo de Homero. Sus compañeros, entre ellos Anne Hathaway, Tom Holland, Zendaya, Robert Pattinson, Lupita Nyong’o y Elliot Page, “se esforzaron al máximo y superaron sus propios límites”. “Se sentía más como una expedición que como una película. Y si tenías frío y estabas mojado, simplemente te girabas y veías a Chris [el director] igual de frío y mojado, pasando por lo mismo”, recuerda.En los últimos días del rodaje, que duró un año, cuenta el intérprete, “la gente estaba agotada y funcionaba únicamente con las reservas”. Y añade: ”Pero ese sentimiento de euforia cuando llegábamos al final de una semana, mirábamos a nuestro alrededor y sentíamos un verdadero orgullo de decir: ‘Muy bien, otra semana superada’. Y yo volvía a casa, como todos los demás, a dormir, descansar y estar listo para el lunes. Disfruté cada minuto”.Para la película, los miembros del elenco llegaron a subir a pie durante varios días consecutivos el sendero para llegar al castillo italiano que en el filme es el palacio de Ítaca. “Teníamos helicópteros para subir el equipo o para llevar a los miembros del equipo o del elenco que, por alguna razón, no podían subir a pie. Pero la mayoría, porque necesitábamos 250 personas allí arriba, tenía que subir caminando”, cuenta el director Christopher Nolan a People. “Recuerdo que el primer día sentía que iba a buen ritmo, y de repente Tom Holland, con sus auriculares puestos, pasó a mi lado como una gacela: ‘¡Nos vemos arriba!”, recuerda. Para Tom Holland, el hijo de Damon en la película, subir era “una forma estupenda de activar la circulación antes del día”, cuenta en la misma entrevista en la revista estadounidense. “Sin embargo, el día que rodamos la pelea al borde del acantilado, subimos caminando, rodamos la escena de la pelea todo el día y luego, al bajar por la tarde, tenía las piernas como gelatina”, recuerda. La Odisea, que se estrena este viernes 17 de julio en los cines españoles, es la única película que protagoniza el actor que ha recibido el visto bueno de una de sus hijas ―tiene cuatro hijas con su esposa Luciana Barroso―, que es, cuenta él, muy crítica con el trabajo de su padre. “Tengo una hija a la que le encanta burlarse de mí. Vio La Odisea y, al final, se giró hacia mí y me dijo: ‘Papá, estoy orgullosa de ti’. Nunca me había dicho algo así, porque bromeamos mucho. En ese momento pensé: ‘Está bien. Todo valió la pena”, cuenta Damon.