Argentina será la rival de España en la gran final del Mundial (2-1). La albiceleste consiguió una brillante remontada en los minutos finales para dar la vuelta al marcador y lograr meterse en el partido por el título. Pero el encuentro deja a un claro señalado: Thomas Tuchel. El seleccionador inglés, que tenía ganado el partido, decidió dejar de jugar para regalar el balón a su rival y sufrir un varapalo de dimensiones bíblicas. Aunque no es el primero. El equipo de Tuchel se adelantó, jugando bien y poniendo en complicaciones a su rival. Tenía el encuentro controlado y en el punto que quería, ante un combinado que no terminaba de encontrar la tecla para hacer daño. Pero, entonces, decidió quitar al jugador que más daño estaba haciendo por banda para dar entrada a un central cuando todavía faltaban veinte minutos por jugar. Y, por supuesto, regaló la posesión: llegó la remontada en el 86' y el 92'. TE PUEDE INTERESAR Podríamos estar hablando del Inglaterra-Argentina, pero el guion que acabamos de contar es exactamente el mismo del Real Madrid-Bayern Múnich del 8 de mayo de 2024... también con Tuchel como entrenador del bávaro. Exactamente el mismo partido; exactamente el mismo cambio defensivo; exactamente la misma remontada; exactamente los goles en los mismos minutos; exactamente la misma derrota. Tuchel parece no haber aprendido de Joselu. Aquel día, en el Bernabéu, quitó a un Leroy Sané que era un dolor de cabeza para el Madrid para dar entrada a Kim-min Jae en el eje de la zaga. Este miércoles, retiró al mejor del ataque británico, Anthony Gordon, para colocar a otro central más, Ezri Konsa. En los dos partidos, colocó a Harry Kane muchos metros por detrás de su zona de influencia y decidió regalar la posesión. En ninguno de los casos le salió bien. Y, lo peor, es que se veía venir. Un dato habla claramente de la racanería de Inglaterra en el tramo final del partido. Desde que Gordon adelantó a los británicos en el minuto 55, los Three Lions regalaron la posesión hasta el absurdo. En los 35 minutos que se jugaron después del tanto inicial, Inglaterra tan solo tuvo la posesión el 12% del tiempo. Son unas semifinales de Mundial ante el vigente campeón del mundo. ¿Qué puede salir mal si le regalas el balón a un equipo como Argentina? El problema para Tuchel no es cometer un error de tan extrema gravedad que le priva de meterse en la final del Mundial, sino repetirlo y no haber sido capaz de aprender nada del anterior. Cometiendo exactamente los mismos errores, casi calcando el plan de partido de uno de sus mayores errores históricos. El técnico alemán no aprendió nada del doblete de Joselu y su miedo a perder generó la misma derrota, en los mismos términos, con goles en los mismos minutos. Ese axioma tantas veces repetido en el fútbol mundial no es baladí: si juegas a empatar, terminas perdiendo. Esa es la sensación que dejó Inglaterra cuando acariciaba con sus manos el pase a la final del torneo, regalando el balón y tratando solo de achicar agua de un buque que irremediablemente se marchaba en dirección al fondo del océano. Y lo hacía por decisión de Tuchel: Inglaterra no quiso jugar al fútbol y lo terminó pagando realmente caro. Apostarte en tu área durante más de media hora, dejándote ser asediado y con la única idea de defender, nunca puede salir bien. Y menos contra un equipo que tiene jugadores con muy buen pie como Leo Messi, Enzo Fernández o Alexis Mac Allister, entre muchos otros. Tuchel volvió a repetir el mayor error de su carrera, aquel que le enseñó Joselu en la semifinal de la Champions 2023-24 y del que parece que nada aprendió. Ahora, su miedo ha dejado a un país sin final. Argentina será la rival de España en la gran final del Mundial (2-1). La albiceleste consiguió una brillante remontada en los minutos finales para dar la vuelta al marcador y lograr meterse en el partido por el título. Pero el encuentro deja a un claro señalado: Thomas Tuchel. El seleccionador inglés, que tenía ganado el partido, decidió dejar de jugar para regalar el balón a su rival y sufrir un varapalo de dimensiones bíblicas. Aunque no es el primero.