El palacete que alberga la sede del Instituto Cervantes en París fue cedido por el Gobierno al Partido Nacionalista Vasco a pesar de que Patrimonio advirtió de la falta de pruebas que demostrasen su propiedad pasada. Así lo asegura el periódico ABC este jueves, que desvela el contenido de los informes previos a la aprobación del decreto-ley de diciembre de 2024 por el que se traspasó su propiedad al PNV.Sin embargo, en mayo de ese mismo año, esos informes llevaron a que la petición de los jeltzales fuese archivada por parte del Consejo de Ministros, el mismo Consejo de Ministros que siete meses después cedía la titularidad del edificio. Los informes advertían de que los jeltzales no habían podido acreditar que las sociedades que adquirieron el inmueble actuaron en representación del partido. En respuesta a la solicitud oficial de restitución cursada por el PNV el 27 de enero de 2023, la Dirección General del Patrimonio indicaba que, "teniendo en cuenta los elementos aportados al expediente, resulta, por tanto, materialmente imposible concluir que concurren los elementos necesarios para la adopción de una resolución". Un informe que fue presentado por María Jesús Montero, entonces vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, de quien dependía Patrimonio del Estado, y que fue aprobado por el Consejo de Ministros el 14 de mayo de 2024.