Escucha este artículoNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 16 jul 2026 - 07:13Es imposible entrevistar a Millán Salcedo sin acabar soltando una carcajada. Lo que resulta más difícil es terminar la conversación sin emocionarse. Porque detrás del cómico que revolucionó el humor en televisión aparece un hombre que habla sin filtros del amor, del sexo, de la fama, de Josema Yuste, de su madre y hasta de la aplicación de ligue donde sigue buscando compañía. Todo con la misma mezcla de ingenio y ternura que le ha convertido en una figura irrepetible del humor español.¿En qué momento de su vida está Millán Salcedo?Sin parar. Siempre fui muy reacio a las redes sociales y, sin embargo, ahora estoy encantado con Instagram. Mucha gente piensa que estoy retirado, pero no. Sigo con la gira de Pregúntamelón, tengo prácticamente todo el año cubierto y estoy disfrutando muchísimo del contacto con el público.No me dio tiempo a disfrutar del éxito de Martes y Trece. Teníamos tantos compromisos que vivíamos en una vorágineCuando se apagan los focos, ¿quién es usted?Un ser humano. En la época de Martes y Trece perdí un poco esa libertad como individuo y ahora la estoy recuperando. Voy a trabajar por toda España y muchas veces me quedo un par de días más porque ahora es cuando estoy disfrutando realmente de este maravilloso país que tenemos.Habla de España con mucho orgullo.Sí. Soy español, como cantaba Rocío Jurado. Hay gente que quiere apropiarse de lo que es de todos y yo no entro en eso. Yo soy español, manchego de Ciudad Real y luego lo que me toque. Me siento profundamente orgulloso de mi país, que recorrí de norte a sur y de este a oeste con mucho éxito.¿Echa de menos la época de los grandes destellos?No. Todo fue tan rápido que no me dio tiempo a disfrutarlo. Teníamos tantos compromisos que vivíamos en una auténtica vorágine. Por eso ahora disfruto tanto de viajar, de conocer las ciudades y de vivir con calma lo que antes no pude vivir.¿Hubo un momento en el que el personaje pesó demasiado?Sí. Llegó un momento en el que aquello era insostenible. Fui yo quien decidió terminar Martes y Trece porque no podía más. La convivencia era muy complicada, había demasiados buitres alrededor de nuestro trabajo y, además, llegaron mis problemas de salud.Tengo menos sexo del que me gustaría, pero no estoy mal. Este cuerpo tiene éxito. Siempre hay un roto para un descosido¿Qué heridas le dejó el éxito?Una de ellas el parraque que me dio, me tuvieron que operar la lengua, fue muy difícil. No tenías respiro. Era muy difícil encontrar relaciones auténticas porque la gente veía al personaje y no a la persona. Y eso sigue pasando hoy.¿A qué se refiere?Estoy en una aplicación de ligue para osos y estoy sorprendido por las cosas tan bonitas que me dicen. Pero muchas veces, cuando quedo con alguien y me reconoce, algunos salen corriendo porque les impone el personaje. Es curioso, porque siguen viendo antes al famoso que a la persona. Eso sí, tengo que decir que este cuerpo tiene éxito. Más que nunca creo en que siempre hay un roto para un descosidoEs decir, que a los 71 ¿está teniendo más sexo que nunca?Menos del que me gustaría, pero no estoy mal. Eso sí, cada uno en su casa, no creo en las relaciones de pareja.¿Nunca se ha enamorado?No. Nunca me he enamorado. No creo en eso de 'contigo pan y cebolla'. Además, sé cómo soy. No soy un hombre fiel y no podría engañar a alguien haciéndole creer que estoy enamorado cuando sé que terminaría siendo infiel. Prefiero ser sincero antes que hacer daño a otra persona.Dudo mucho que vuelva a encontrar una pareja artística con tantísimo talento y tantísima vis cómica como Josema Yuste¿Cómo vivió su homosexualidad en una época mucho más complicada?Nunca hice un drama de ello. Hice aquel personaje del 'maricón de España' y mucha gente dio por hecho que yo era gay. Pero me parece una tontería. También hice de monja y no soy monja. No entiendo que en pleno siglo XXI todavía nos escandalicen determinadas cosas.Si pudiera hablar con el Millán de hace treinta años, ¿qué le diría?Que siguiera en sus trece. Y quiero dejar una cosa muy clara: nunca he deseado ningún mal a Josema. Estoy muy agradecido a Josema Yuste por haber sido mi compañero. Dudo mucho que vuelva a encontrar una pareja artística con tantísimo talento y tantísima vis cómica.Ha habido gente que ha intentado enfrentarnos durante años, pero entre Josema y yo no existe ningún problemaSi mañana se encontrara con Josema en una cafetería, ¿qué ocurriría?Nada especial. Todo eso de que estamos enfrentados son inventos. Ha habido gente que ha intentado enfrentarnos durante años, pero no existe ningún problema. Todo eso forma parte de historias que otros han querido contar.¿Le da miedo cumplir años?No, en absoluto. Llevo los años con mucha naturalidad. La edad nunca ha sido un problema para mí. Hay que aceptar el paso del tiempo con sentido del humor.¿La risa también le sirve para protegerse?Sin duda. El espectáculo que hago ahora es un medicamento para mí. He descubierto que lo que realmente me gusta es el directo, el contacto con la gente. Lo más bonito es que ya no solo reconocen al personaje, también reconocen toda tu trayectoria. Incluso hay personas que se emocionan y eso me emociona a mí también.¿Podría vivir sin trabajar?Sí podría… pero ¿quién quiere? Me gusta vivir bien, pero, sobre todo, me gusta seguir subiéndose al escenario. El escenario es el sitio de mi recreo. Ahí es donde realmente soy feliz.Muchos dicen que usted es un genio del humor...No soy un genio, soy ingenioso. Será porque soy de la tierra del ingenioso hidalgo Don Quijote. Soy muy cabezón, como buen Aries, pero también de los que piden perdón enseguida y saben agradecer las cosas.Me llamaba 'el figuritas' porque siempre estaba haciendo el ganso, así que cuando me muera quiero que me recuerden así¿Hay alguien a quien siga echando de menos cada día?A mi madre. Se fue demasiado pronto. Pasé casi diez años en un internado y apenas pude disfrutar de ella. No hay un solo día que no me acuerde de mi mamá. Cuando le dije que quería ser artista me respondió: 'Adelante'. Fue la primera persona que creyó en mí. Me llamaba 'el figuritas' porque siempre estaba haciendo el ganso, así que cuando me muera quiero que me recuerden así. ¿Es un hombre feliz?¿Y qué es la felicidad? Yo intento seguir siendo aquel niño entrañable que fui y que, de alguna manera, sigo siendo.Conforme a los criterios de