El escenario de la final ya tiene nombre propio, aunque geográficamente sea un espejismo: la FIFA lo bautizó Estadio Nueva York/Nueva Jersey, pero el MetLife Stadium está en East Rutherford, a trece kilómetros de Manhattan. Inaugurado en 2010 con una inversión de 1.600 millones de dólares, es la casa compartida de los Giants y los Jets de la NFL y el recinto de mayor aforo del estado. Para este domingo se habilita una capacidad de 82.500 espectadores, en tres bandejas con forma de tazón, sobre un césped natural instalado sobre la base sintética habitual. Si Argentina se clasifica esta noche ante Inglaterra, como todo parece anticipar, España y la albiceleste medirán fuerzas en un templo que ya vio Super Bowls y giras de Taylor Swift y Beyoncé, y que ahora se dispone a coronar al primer campeón del Mundial de 48 selecciones. La jornada del domingo empezará bastantes antes que el partido. Las puertas se abren cuatro horas antes del partido. Arrancará la ceremonia de clausura, con una duración prevista de hora y media. El cartel combina pop británico, baladas latinas y un toque de Hollywood: Robbie Williams, Nicole Scherzinger, Laura Pausini y el streamer iShowSpeed compartirán escenario con Tom Cruise, que repetirá el gesto que lo hizo célebre en la clausura de París 2024, cuando descendió desde lo alto del estadio con la antorcha olímpica. Jennifer Hudson interpretará una versión especial del himno estadounidense antes de que la pelota empiece a rodar. Todo antes de las 16, hora en la que empieza el partido. Pero la verdadera novedad de esta edición llega en el entretiempo. Por primera vez en la historia de un Mundial habrá un show específico durante el descanso, de once minutos dentro de la cancha. El cartel reúne a Shakira, Madonna, Justin Bieber, Burna Boy, el director venezolano Gustavo Dudamel y la banda surcoreana BTS, una mezcla que busca representar la diversidad de los tres países anfitriones y la ambición de la FIFA de emular la escala de un Super Bowl. La producción corre por cuenta de Global Citizen, con supervisión artística de Chris Martin, de Coldplay, y sumará a personajes de Plaza Sésamo y Los Muppets, en línea con el costado educativo y familiar que la organización quiso imprimirle al espectáculo.