Ciudad abiertaHa habido ocasiones -como cuando se conoci� el informe de la UCO sobre Cerd�n- en las que el oficialismo primero ha cantado 'lawfare' y despu�s ha debido recoger cableAFPActualizado Mi�rcoles,
julio
23:28Audio generado con IA�Cinismo o fanatismo? La reacci�n del Gobierno a la sentencia del caso Herman�simo vuelve a plantear una de las preguntas cl�sicas de la etapa sanchista: hasta qu� punto el oficialismo realmente cree lo que dice. Parece claro que la deslegitimaci�n de los jueces forma parte de una estrategia que la Moncloa puso en marcha hace tiempo para minimizar el da�o electoral de las causas que salpican al Gobierno, al PSOE y al entorno del presidente. En el caso de la que ha implicado al hermano de S�nchez, es evidente que el Ejecutivo ten�a un argumentario listo antes de que se conociera la decisi�n del tribunal; solo hab�a que dar la luz verde para que sus portavoces lo empezaran a repetir.El discurso est� asumido con tanta naturalidad que incluso ha habido ocasiones -como cuando se conoci� el informe de la UCO sobre Cerd�n- en las que el oficialismo primero ha cantado lawfare y despu�s ha debido recoger cable. Tampoco ser�a, de todas formas, el �nico �mbito en el que este Gobierno muestra una idea puramente instrumental de los principios y las palabras: los argumentos truchos sobre la sentencia de David S�nchez se defienden con el mismo aplomo con que se justific� la amnist�a a Puigdemont. Deprime, pero tambi�n ayuda a tomar algo de distancia, intuir que para los dirigentes del Ejecutivo o del PSOE declamar cualquier consigna con aparente convicci�n se ha convertido en parte del trabajo. �Deriva peronista? Just business.Sin embargo, la indignaci�n sanchista con los jueces no es solo parte del espect�culo. Ahora se sabe que Ferraz organiz� la cloaca de Leire D�ez para desactivar las causas que salpicaban al entorno del presidente. La performance de los cinco d�as de reflexi�n tuvo consecuencias reales y siniestras. Por otra parte, est� claro que los planteamientos populistas encuentran eco entre voces que no tienen una vinculaci�n contractual ni con el Ejecutivo ni con el PSOE. Las estrategias polarizadoras funcionan porque hay muchos que verdaderamente las interiorizan -o que ya lo hab�an hecho por su cuenta-. Y tambi�n es cierto que lo importante es el da�o que se est� haciendo a nuestra democracia, y no si ese da�o se hace por inter�s o por convicci�n. El asunto no es por qu� se apoyar�a la deriva del tardosanchismo, sino cu�ntos est�n dispuestos a hacerlo.









