TribunaEl 95% del tr�fico mundial de datos circula por una densa red de cables submarinos de fibra �pticaEl patrullero ‘Centinela’ realizando operaciones de presencia, vigilancia y disuasi�n en el estrecho de Gibraltar y mar de Albor�nMUNDOActualizado Jueves,

julio

00:14Audio generado con IAVivimos en una era en la que la inmediatez define nuestra cotidianeidad. Basta con pulsar una pantalla para transferir capitales, acceder al conocimiento global o comunicarnos instant�neamente. Esta aparente ligereza nos ha llevado a concebir la tecnolog�a y la econom�a como procesos abstractos; hablamos de la nube como si los datos fluyeran en un espacio intangible. Sin embargo, la realidad de la globalizaci�n es profundamente f�sica y descansa en un escenario tan vital como desconocido: el lecho marino.Bajo las aguas que cubren m�s del 70% de la superficie terrestre se despliega la aut�ntica columna vertebral del mundo moderno. Lejos de la extendida creencia de que las comunicaciones dependen principalmente de los sat�lites, m�s del 95% del tr�fico mundial de datos circula a trav�s de una densa red de cables submarinos de fibra �ptica. Por estas autopistas subacu�ticas transitan los flujos financieros internacionales, las plataformas digitales y las comunicaciones gubernamentales. A esta infraestructura se suman gasoductos, oleoductos e interconexiones el�ctricas esenciales para el suministro energ�tico de continentes enteros. Son, en sentido literal, las arterias invisibles que sostienen nuestro modo de vida.El entorno estrat�gico internacional ha evolucionado hacia una creciente competitividad entre actores estatales y no estatales, diluyendo la frontera entre la paz y el conflicto. Como consecuencia de esta evoluci�n, el subsuelo marino, protegido durante d�cadas por la hostilidad y la profundidad del oc�ano, ha pasado a ser uno de los entornos geogr�ficos de operaci�n en la zona gris, un espacio de confrontaci�n caracterizado por acciones encubiertas, sabotajes e intervenciones de dif�cil atribuci�n destinadas a debilitar al adversario sin cruzar el umbral de la guerra abierta. Incidentes recientes en el panorama internacional han evidenciado que el subsuelo marino es hoy un teatro de operaciones de primer orden.Espa�a, por su singular geograf�a, ocupa una posici�n de extrema vulnerabilidad y responsabilidad en este contexto. Nuestra condici�n peninsular, unida a la insularidad de los archipi�lagos balear y canario, y a la singularidad de las ciudades aut�nomas de Ceuta y Melilla, nos sit�a como el nexo estrat�gico indiscutible entre el Atl�ntico y el Mediterr�neo, y como una de las principales puertas de entrada energ�ticas y digitales del sur de Europa. La continuidad de nuestra actividad econ�mica y el bienestar de los ciudadanos dependen directamente de la integridad de esa red de infraestructuras submarinas.Ante un desaf�o de esta magnitud, la respuesta de la Naci�n se articula bajo el principio de unidad de acci�n en la mar. El marco legal vigente encomienda al Ministerio de Defensa la vigilancia mar�tima, situando a la Armada al frente de la conducci�n operativa para garantizar la seguridad en nuestros espacios de soberan�a e inter�s.Hoy en d�a, la seguridad mar�tima exige una aproximaci�n multidominio. Ya no basta con controlar la superficie; es imperativo proyectar nuestra capacidad de vigilancia hasta el propio lecho marino. Esta misi�n se ejecuta de forma permanente a trav�s del Mando Operativo Mar�timo y de las Operaciones de Presencia, Vigilancia y Disuasi�n. Su labor constituye un aut�ntico escudo invisible que disuade amenazas y garantiza el funcionamiento de los servicios esenciales del Estado.Para dar cumplimiento a este mandato, en la Armada convergen una tecnolog�a de vanguardia y un capital humano altamente cualificado. La progresiva incorporaci�n de buques de intervenci�n subacu�tica de �ltima generaci�n, sensores avanzados, veh�culos no tripulados y sistemas de inteligencia artificial refuerza nuestra operatividad en un entorno de alta complejidad t�cnica. No obstante, el vector decisivo sigue siendo nuestro personal. Desde el Centro y Unidades de Buceo, la Fuerza de Medidas Contra Minas y el Instituto Hidrogr�fico de la Marina, hasta el Centro de Operaciones y Vigilancia de Acci�n Mar�tima (COVAM), hombres y mujeres trabajan ininterrumpidamente para monitorizar y proteger el dominio mar�timo.En un escenario en el que tanto la OTAN como la Uni�n Europea han situado la protecci�n de las infraestructuras cr�ticas submarinas en el epicentro de sus agendas de seguridad, la Armada se consolida como el instrumento estrat�gico del Estado para salvaguardar los intereses nacionales.Defender lo que yace bajo el mar es, en �ltima instancia, defender la prosperidad y el futuro de Espa�a. Lejos de los focos y de la atenci�n p�blica, con la discreci�n que caracteriza a nuestra condici�n marinera, la Armada continuar� custodiando esas redes invisibles. Porque hoy la soberan�a de una naci�n ya no solo se dirime en la tierra, el mar, el aire y el espacio; se protege tambi�n en el abismo de las profundidades, all� adonde pocos pueden llegar y donde la Armada mantiene firme su compromiso de servicio.Antonio Pi�eiro es Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada