Argentina jugará el domingo ante España su séptima final de la Copa del Mundo, en 23 participaciones. Después de un partido emocionante con Inglaterra, tras ir perdiendo 1-0 con ese gol de Anthony Gordon que fue como un balde de agua fría, el equipo a puro corazón y fútbol lo dio vuelta, ganó 2-1 y potenció la épica de la Scaloneta.La primera final mundialista de la historia, disputada en Montevideo, marcó el inicio de una de las selecciones más fuertes de la historia Argentina llegó con un equipo plagado de talento ofensivo y liderado por el goleador Guillermo Stábile, pero el contexto hostil y la garra uruguaya terminaron pesando más en el Estadio Centenario. Tras ir ganando 2-1 al descanso, el conjunto albiceleste sucumbió en el segundo tiempo ante el empuje de la Celeste, que se impuso por 4-2. Aquel subcampeonato dejó una mezcla de orgullo y frustración.Casi como se tratara de una tragicomedia, Argentina conquistó la primera Copa del Mundo en un contexto terror, ya que el país estaba bajó una dictadura cívico-militar que sembró el terrorismo de Estado. La final se jugó el 25 de junio en el estadio Monumental ante Holanda (hoy Países Bajos), que había sido finalista en 1974. Aquella tarde de invierno, la Selección de César Luis Menotti tuvo un Mario Alberto Kempes descomunal, autor de dos goles. Tras el 1-1 en el tiempo reglamentario, la Selección terminó imponiéndose por 3-1 en tiempo extra con el segundo gol del Matador y uno de Daniel Bertoni. Fue el día en que el fútbol argentino tocó el cielo por primera vez.En la altura de la Ciudad de México, entonces México DF, el Estadio Azteca fue testigo de la obra cumbre del fútbol moderno de la mano de un Diego Armando Maradona celestial. La final de 1986 ante Alemania Federal comenzó con comodidad gracias a los goles de José Luis Brown y Jorge Valdano, pero el orgullo germano revivió el suspenso empatando el encuentro sobre el final. Fue entonces cuando el Diez frotó la lámpara y, con una asistencia milimétrica entre líneas, habilitó a Jorge Burruchaga para una corrida memorable que selló el 3-2 definitivo. Aquella tarde consagró a la Selección de Carlos Bilardo y regaló la imagen eterna de Maradona alzando la copa al cielo.La revancha inmediata contra Alemania Federal en Italia 1990 tuvo un sabor sumamente amargo, marcada por el drama, las lesiones y un arbitraje polémico. Con un Diego Maradona disminuido físicamente y un equipo diezmado que avanzó a pura épica y penales gracias a Sergio Goycochea, Argentina resistió heroicamente en Roma. El planteo defensivo y el desgaste acumulado mantuvieron el arco en cero hasta que un dudoso penal cobrado por Edgardo Codesal rompió la paridad. Andreas Brehme no perdonó desde los doce pasos a pocos minutos del pitazo final, dejando a la Albiceleste a las puertas de la gloria con un injusto 1-0Veinticuatro años después, el destino volvió a cruzar a la Argentina y a Alemania en un templo del fútbol, el Estadio Maracaná de Río de Janeiro. El equipo conducido por Alejandro Sabella completó un torneo tácticamente perfecto, plantándole cara con firmeza a una aplanadora germana que venía de golear a Brasil. La Albiceleste tuvo las situaciones más claras de gol durante los noventa minutos, pero la falta de puntería estiró la definición al tiempo suplementario. Allí, cuando los penales asomaban en el horizonte, un agónico gol de Mario Götze en el minuto 113 sepultó las ilusiones argentinas, dejando una herida profunda y difícil de sanar.El 18 de diciembre de 2022 en Lusail quedará grabado para siempre como la final más dramática y hermosa en la historia de los mundiales. Con un Lionel Messi celestial y un planteamiento brillante de Lionel Scaloni, Argentina dominó a Francia durante ochenta minutos con un fútbol de altísimo vuelo. Sin embargo, la irrupción de Kylian Mbappé forzó un alargue de locura que terminó 3-3, obligando a definir el título desde los doce pasos tras una atajada histórica de Emiliano Martínez. En los penales, la jerarquía de los pateadores y la mística del "Dibu" coronaron a Messi con la tercera estrella que el fútbol le debía.Hoy, la historia vuelve a convocar a la Scaloneta en suelo norteamericano, alcanzando la séptima final de su rica trayectoria y la segunda de forma consecutiva. El infartante triunfo por 2-1 en semifinales ante Inglaterra en Atlanta, gracias a los goles de Enzo Fernández y Lautaro Martínez, desató la locura de un país que sueña en grande. El próximo 19 de julio en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, la Albiceleste de Lionel Messi se medirá ante España en un duelo que promete paralizar el planeta. Con el bicampeonato a un solo paso, este grupo de gladiadores buscará escribir otra página dorada de gloria eterna.
La Selección Argentina jugará la séptima final de su historia y la tercera en los últimos cuatro Mundiales
El conjunto nacional fue protagonista de la primera definición, en 1930 y perdió con Uruguay 4-2.Tras los títulos en Argentina 78, México 86 y Qatar 2022, ahora va por el cuarto título ante España.










