Como jugador, debe resultar tentador ventilar en redes sociales la dureza con la que opera la NFL, además de experimentar esa descarga de dopamina que produce decir lo que uno piensa sin pasar por el ambiente casi militarizado que rodea a la liga. De hecho, cualquiera que haya trabajado alguna vez ha imaginado el día en que expondrá las supuestas injusticias de la empresa que le paga el sueldo y se marchará mientras todo arde a sus espaldas, disfrutando de una dulce sensación de venganza. (No se imaginan las historias de injusticia que viví cuando era joven trabajando como caddie en un club de golf; esperen a que publique mi libro).Por supuesto, las cosas casi nunca funcionan así. Esto es especialmente cierto en una tendencia cada vez más frecuente: jugadores de la NFL que deciden prescindir de asesores externos y adoptar una estrategia directa, convencidos de que eso les generará simpatía o fortalecerá su posición, cuando en realidad suele provocar exactamente lo contrario. Brandon Aiyuk está ofreciendo actualmente una auténtica lección sobre cómo destruir una carrera, pues cada nueva publicación deja al descubierto una sorprendente falta tanto de autocrítica como de comprensión sobre lo que un posible nuevo equipo busca en un jugador.Te puede interesar: La NFL regresa a México con San Francisco 49ers vs. Minnesota VikingsEl debate sobre si un jugador debe o no contar con un agente —Aiyuk incluso habló en una entrega anterior de su "teatro" en Instagram sobre despedir al suyo— tiene muchos matices. Algunos jugadores, debido a su crianza o a experiencias personales, tienen razones muy reales y comprensibles para desconfiar de otras personas. En ciertos casos, la sola idea de entregar un porcentaje de sus ingresos a alguien que no sea un familiar resulta inconcebible. Lamar Jackson caminó por esa misma línea, aunque el hermetismo de su familia fue absoluto. El contrato que logró negociar por sí mismo —o con la ayuda de alguien cercano a su familia— fue excelente y le permitió superar la controversia que surgió cuando se filtró la historia de un conocido familiar y entrenador personal que supuestamente actuaba como su agente, un asunto que fue exagerado para debilitar su posición en las negociaciones.Y, sin embargo, lo que muchos jugadores parecen no comprender es que la NFL es un negocio que funciona bajo sus propias reglas y su propio lenguaje. Aiyuk no sólo está rompiendo los códigos establecidos; es como si llegara a la entrada de un club de golf con un megáfono y un soplete, esperando que aun así lo reciban con servicio de primera.Cualquiera que esté grabando esos videos para Aiyuk o que, aunque sea de forma indirecta, le aplauda sin quitarle el teléfono y lanzarlo al océano Pacífico, está contribuyendo a que pierda millones de dólares y, posiblemente, la oportunidad de seguir haciendo aquello para lo que tiene un talento único.Es una lástima, por supuesto, que no siempre podamos ser completamente nosotros mismos en el ámbito laboral. Pero es aún más triste insistir en ignorar las reglas del juego y terminar perdiendo, por ello, la posibilidad de seguir trabajando en la profesión que uno desea.Entre las publicaciones de Brandon Aiyuk —en las que insiste de manera casi cómica en que nunca solicitará su reinstalación con los 49ers, algo que en realidad es el único camino para comenzar el proceso que le permitiría jugar con otro equipo— y, al mismo tiempo, habla de lo emocionado que está por unirse a otra organización, además de haber criticado abiertamente al mariscal de campo del único equipo que parecía lo suficientemente comprensivo como para darle una oportunidad, probablemente también haya quejas perfectamente entendibles.Estoy seguro de que, si pudiéramos sentarnos frente a Aiyuk y escuchar su versión de la historia, la comprenderíamos. A nivel humano, quizá nunca logremos dejar atrás la idea de que alguien que gana 30 millones de dólares al año no puede sentir el mismo nivel de frustración con su empresa que cualquiera de nosotros con la nuestra. Aun así, esa postura sería mucho más fácil de entender que la impresión que deja ahora mismo: Aiyuk parece una persona que necesita ayuda.Con las personas adecuadas a su alrededor, sus inconformidades podrían haberse resumido correctamente, filtrado de manera estratégica y utilizado como parte de un auténtico conflicto contractual; una batalla librada en un terreno que todos conocemos. La mayoría de las veces, cuando un jugador llega a un punto muerto con su equipo, tiene a alguien con suficiente peso a su lado para generar al menos cierto grado de simpatía. La mayoría de las veces, un jugador consigue que la organización ceda un poco si cuenta con la persona indicada respaldándolo.En cambio, Aiyuk ha dejado de ser visto como un jugador problemático pero con el talento suficiente para merecer otra oportunidad, para entrar en un terreno más parecido al de Antonio Brown, donde la situación se vuelve mucho más tóxica y difícil de reparar. (Aquí la referencia es a sus conflictivas salidas de Steelers y Raiders, no a sus posteriores etapas con Patriots y Buccaneers, cuando además de su comportamiento en redes sociales ya existían acusaciones creíbles de agresión sexual).Por eso, pueden ahorrarse la próxima lista de "posibles destinos para Brandon Aiyuk". Me imagino que esa lista es más corta que la de ingredientes de una botella de Poland Spring.Algún día comprenderá que la decisión fue completamente suya. Y, al haber tomado ese camino prácticamente por cuenta propia, sólo tiene a una persona a quien culpar.Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 07/07/2026, traducido al español para SI México.
49ers: Brandon Aiyuk sólo puede culparse a sí mismo por el estancamiento de su carrera
El receptor de San Francisco ha tenido momentos complicados que deja ver en sus redes sociales.







