No hay que creerse todo lo que se lee. Llueve en Vichy, pero del cielo cae agua tranquila, sin gas, y nadie desayuna vichyssoise detrás de las barreras en las que cercan a los ciclistas, como si fueran ganado estúpido, y son majos los espectadores pese a que Vichy siempre se asocia al mariscal fascista Pétain, quien proclamando siempre el patriotismo, último refugio de los sinvergüenzas, entregó su país a los nazis. El día siguiente al 14 de julio no se ve ni una bandera tricolor ni nadie, ni siquiera los ganadores, habla de fútbol. La atmósfera está teñida de la melancolía a la que conduce el fatalismo bajo un cielo gris. Huele a estiércol húmedo del vecino hipódromo, pero la dulzura de la voz de Sergio Higuita, poesía paisa de la colonia Castilla, es perfume, y dolor. Tiene solo 28 años, ganó la Volta a los 24 y habla del pasado sin nostalgia y del presente oscuro que ofrece el Tour a la clase trabajadora bajo la tiranía de Pogacar y sus secuaces, capitalismo salvaje estratificado en clases incomunicadas. Y etapas cuadriculadas cada día más rápidas. Cuando toca sprint hay sprint con fuga simbólica para dar color y charla a los comentaristas y victoria de un peso pesado, como el miércoles en la de Nevers en el centro de Francia y tan cerca del circuito de automovilismo de Magny-Cours, donde se impuso el noruego Soren Waerenskjold, ciclista rápido con cuerpo y alma de clasicómano y victoria en una Het Volk en su historial, que la víspera se había caído y llegado el último a más de 40 minutos de Pogacar. Los 161,3 kilómetros desde Vichy por la llanura sumaban un desnivel positivo de 1.400 metros, que el pelotón, dando mordiscos a la fuga de cuatro, digiere en poco más de tres horas, un bocadito para una media de 50,910 kilómetros por hora, y sale el sol y calienta a 33 grados. Es la etapa más rápida de la historia del Tour, lo que permite borrar de los libros el nombre de Mario Cipollini, ganador en 1999 de la Laval-Blois a 50,355, récord hasta ahora. Más extraordinaria aún es la velocidad con la que se tragan las etapas de montaña: ninguna de las de más de 3.800 metros de desnivel positivo disputadas hasta ahora ha descendido de 41 kilómetros por hora de media, pese a la canícula que agota los organismos. La media de la general, pasada ya la etapa 11 de las 21, es de 44,318 kilómetros por hora.“No tenía la impresión de que fuéramos muy rápido”, dice Pogacar, que se muestra orgulloso de formar parte del pelotón del récord. “Pero me paré a orinar y me costó muchísimo enlazar de nuevo. Creo que la clave está en la calidad de la fuga [Oliveira, Charmig, Le Berre y el gran Alaphilippe hasta que no pudo más], el compromiso de los equipos de sprinters y el viento que ha soplado a favor todo el tiempo, claro”. La etapa fue una línea recta de sur a norte por el valle del Allier, y la buena madera, qué poros, de sus robles para los vinos. Higuita, uno más del pelotón de los desposeídos, añade más claves. “El ciclismo viene cambiando bastante desde 2020, ha sufrido una evolución muy, muy dura”, reflexiona Higuita, niño prodigio del ciclismo colombiano, profesional a los 18 y poseedor de buena punta de velocidad y, sobre todo, de una inteligencia de carrera que le hacía a veces invencible, un ordenador con piernas, le decían, antes de llamarle Monster, el apodo que más le gusta. “Antes si eras un corredor inteligente y sabías posicionarte, podías llegar, pero ya es que ya no llegas con nada al sprint, llegas con lo que buenamente puedes. Todo se mide en vatios. Ya toca cambiar la manera de correr, toca aprovechar el momento en el que estás bien y ya está”. Cuando el corredor de Medellín llegó al WorldTour, recuerda que el equipo que llevaba el líder dejaba irse las fugas en los días grandes tres o cuatro minutos, se paraban todos a orinar y crecía la diferencia, luego volvían a controlar y rebajar, y había posibilidades de llegar. “Pero ahora, etapas como la del Lioran, de 3.800 metros de desnivel, dan un minuto a 21, la cogen y luego a bloque”, dice Higuita, uno de los que sufrió la bulimia del UAE y Pogacar el martes. “Al final, ya cuando veía que se desbarató la fuga ya me descolgué porque vi que ya había gastado bastante corazón. Sigo disfrutando ese ciclismo, pero ya he entrado en otra mentalidad. Ya sabes a lo que vas, dónde estás. Se corre diferente, más fuerte. Se miden muchas cosas y estás ahí abducido en ese mundo. Vamos a durar mucho menos ya los corredores. Para mí, ya Tadej está pensando en el retiro, Vingegaard también. Van der Poel… Es por la dureza que equivale a estar tan metidos en el ciclismo y haciendo tantos esfuerzos”.Cuando hay una fuga con posibilidades de tener éxito, tan pocas, y cuando repasan la lista de ganadores de etapas individuales —hasta ahora, 10: tres para Pogacar, dos para Merlier, y una para Del Toro, Pedersen, Kooij, Van der Poel y Waerenskjold—, los directores no calculan las posibilidades de victoria ni valoran a los ganadores según el talento, las piernas, las características o la forma de los ciclistas, sino según su contrato. “En el Tour, en las grandes vueltas, solo ganan etapas ciclistas que ganan más de un millón de euros”, asume Bingen Fernández, director del Cofidis, equipo de bajo presupuesto y escasas posibilidades pese a que con ellos corren dos buenos ciclistas vascos, Alex Aranburu y Ion Izagirre. Cuando no son los UAE los que roban las esperanzas, y el derecho de todos a divertirse como ellos haciendo el ciclista, son los millonarios de las fugas quienes frustran a los demás. El Monster ya no es Higuita y su ingenuidad y sus sueños. El monstruo es Pogacar, que se declara más fuerte que nunca, y con más ganas de organizar el Tour a su gusto. “¿El monstruo es él?, jeje. Yo creo que no es un monstruo. Para mí es un alienígena”, dice. “Tiene un gran nivel y un equipo muy fuerte, a un nivel muy superior, controlan lo que quieren, hasta fugas de 40”, dice. “Pero toca seguir intentándolo, no desmotivarse, porque esto es ciclismo. Como todos los deportistas, de tiempos muy duros, y eso te hace resiliente. Te obliga a no abandonar, sino a seguir, a seguir, y ya está”.—¿Aunque ya no pueda divertirse?—Al final uno entiende que esto es una competición y que hay que ganar. Ellos quieren marcar un auge en el ciclismo moderno e histórico. Para mí va a ser el mejor corredor de la historia. Y quiere marcar eso. Quiere superar sus seis victorias de hace dos años. Sabemos que tiene bastante ambición y que donde le ha ido mal quiere superarse. En Le Lioran iba con rabia más que todo porque perdió contra Vingegaard en 2024 y quiere marcar su poderío. Y para mí se trata de no dejarse llevar por este juego, sino de seguir buscando motivación.Clasificación GeneralposciclistaEquipoTiempo1Søren WærenskjoldUXM 3h:10:06 2Olav KooijDCD +00:00 3Jasper PhilipsenAPT +00:00 4Milan FretinCOF +00:00 5Huub ArtzLOI +00:00 6Biniam GhirmayNSN +00:00 7Anthony TurgisTEN +00:00 8Clément RussoCGF +00:00 9Fernando GaviriaCJR +00:00 10Pascal AckermannJAY +00:00 posciclistaEquipoTiempo1Tadej PogacarUAD 39h:25:08 2Jonas VingegaardTVL +03:36 3Remco EvenepoelRBH +04:06 4Juan AyusoLTK +04:22 5Paul SeixasDCD +04:35 6Florian LipowitzRBH +04:44 7Isaac del ToroUAD +05:08 8Mattias SkjelmoseLTK +05:45 9Lenny MartinezTBV +06:34 10Tom PidcockPQT +11:49 Ver clasificación completa Etapas