Actualizado Mi�rcoles,

julio

20:48Con m�s dudas e incertidumbres que certezas, la Comarca de Gibraltar celebr� este mi�rcoles la desaparici�n de la Verja que durante m�s de un siglo ha servido de term�metro para medir la tensi�n entre Espa�a y el Reino Unido en torno a la sobern�a del Pe��n. El Gobierno de Pedro S�nchez ha pasado p�gina del conflicto y ha aplicado el manual de la realpolitik para bendecir el Tratado que devuelve a Gibraltar al Espadio Shengen.�Hay quien confunde la prudencia con la inacci�n e hipoteca el futuro mirando al pasado y condenando los conflictos a permanecer abiertos�, dijo el presidente del Gobierno tras asistir a la retirada (con gr�a) de la puerta principal de la Verja. �Los conflictos no est�n para ser administrados sino para ser resueltos�, a�adi�. Sin pronunciar la palabra soberan�a, S�nchez da la disputa por superada y se concentra en las condiciones negociadas. Con un discurso que se remont� a 2.000 a�os atr�s e incluy� referencias a las mitol�gicas columnas de H�rcules (s�mbolo de las dos orillas del Estrecho), anim� a dejar de mirar al pasado para trabajar en �un futuro de prosperidad compartida�, que es el sintagma bals�mico con el que se defiende un tratado que tiene a�n muchos flecos pendientes aunque avanza en la libertad de circulaci�n para personas y mercanc�as, la gesti�n compartida del aeropuerto, la participaci�n de la Polic�a Nacional en el control de los visados para los viajeros que llegan a trav�s del aeropuerto y en los cruceros tur�sticos, adem�s ofrecer una serie de garant�as para los 15.000 trabajadores que cada d�a cruzan la Verja para trabajar en el Pe��n, un 70% de ellos de nacionalidad espa�ola, y que constituyen �la mitad de la fuerza laboral� de Gibraltar.Juan Franco, alcalde de La L�nea (el municipio gaditano que linda con Gibraltar) lo tiene claro: �Un Brexit sin acuerdo para Gibraltar, ser�a una tragedia para el pueblo. Al fin, hemos pasado de pantalla. Ahora habr� que gestionar el d�a despu�s�. De momento, la vivienda se ha encarecido en un a�o un 20%. El vecino 'rico' de Gibraltar tiene ahora m�s incentivos para comprar una segunda residencia en suelo espa�ol.Entre las inc�gnitas no resueltas est� la de saber qui�nes van a integrar la comisi�n de seguimiento del acuerdo firmado entre la UE y el Reino Unido, despu�s de que las autoridades de la comarca, incluso las de la Junta de Andaluc�a, fueran ignoradas en el proceso, pese a que el gobierno de Gibraltar s� se ha sentado en la mesa de negociaci�n.�Nos hemos acostumbrado a que sean un lituano o un belga los que resuelvan asuntos que les quedan muy lejos�, apuntaba con reservas el presidente de la C�mara de Comercio del Campo de Gibraltar, Carlos Fenoy, que considera que el tratado puede ser un punto de partida, siempre que no se olviden las reivindicaciones hist�ricas de la comarca, entre ellas, una declaraci�n de �zona econ�mica especial� como las que existen en el sur de Italia o algunas regiones de Polonia. �A nuestras empresas nos obligan a competir con una mano atada a la espalda frente a tres reg�menes fiscales m�s ventajosos, que son los de Ceuta, Marruecos y Gibraltar�. �Nos hablan de prosperidad compartida, pero bastar�a con que se nos garantice la prosperidad que se nos ha negado por razones hist�ricas�, a�ade.Al acto estaban invitados todos los alcaldes del Campo de Gibraltar, la Mancomunidad, los agentes sociales, el embajador de Reino Unido en Espa�a y la ex vicepresidenta Mar�a Jes�s Montero, hoy l�der de la oposici�n en Andaluc�a. S�nchez agradeci� su trabajo en la elaboraci�n del cap�tulo fiscal del Tratado.El Gobierno andaluz estaba representado exclusivamente por su delegada en C�diz. La frialdad con la que el ejecutivo de Juanma Moreno ha acogido este momento �hist�rico� tiene que ver con el contundente rechazo del Partido Popular y de Vox al Tratado firmado en la UE. Fuentes del PP consideran al respecto que �se ha dilapidado la posici�n de ventaja negociadora que ten�a Espa�a con el Brexit en relaci�n a la soberan�a de Gibraltar. No cabe prosperidad compartida sin una equiparaci�n fiscal real�. Vox habl� directamente de �traici�n a Espa�a�.Los habitantes de Gibraltar asistieron a mediod�a a la retirada de la Verja con bastante indiferencia. Curiosamente, el acto m�s multitudinario y festivo fue el que montaron la noche anterior Fabian Picardo (ministro principal de Gibraltar) y el alcalde de La L�nea, que coincidi� con la celebraci�n de la victoria de Espa�a ante Francia en el Mundial. Las banderas que hab�an ondeado para animar a la selecci�n flamearon tambi�n despu�s junto a la Verja en una expresi�n de j�bilo entre patri�tico y futbolero.Parad�jicamente, la primera ma�ana de puertas abiertas registr� largas colas de coches, provocadas por el dispositivo de seguridad desplegado durante la visita del presidente. Darren Cerisola, nacido en la Roca y portavoz del Grupo Transfronterizo, sabe que tambi�n la gente del Pe��n tiene sus reservas al respecto de la apertura total: �Gibraltar ha sido siempre una burbuja de seguridad. Es l�gica cierta ansiedad. Pero la historia nos ense�a que la divisi�n y el conflicto no producen nada bueno�.Del biling�ismo al miedo a la homogeneizaci�n culturalAunque el acuerdo ha sido bien recibido en t�rminos generales a los dos lados de la Verja, hay cierto temor a que la homogeneizaci�n del entorno acabe con el encanto del contraste que siempre ha supuesto para los espa�oles viajar a Gibraltar.Perder ese car�cter de isla cultural y sociol�gica en medio de una comarca (la del Campo de Gibraltar) de rasgos identitarios tan se�alados puede acabar por restar atractivo a la Roca y generar una suerte de nostalgia de la Gibraltar aislada. Por contra, la poblaci�n de Gibraltar vive tan fuertemente 'britanizada', a pesar su perfecto biling�ismo, que resulta harto improbable que quiera renunciar a sus se�as.La Verja no ha sido s�lo una barrera de seguridad fronteriza sino tambi�n una herramienta de presi�n cuando las relaciones diplom�ticas entre el Reino Unido y Espa�a se tensaban por alguna raz�n.De hecho, fue el dictador Francisco Franco el que decidi� aislar el Pe��n. El Tratado de Utrecht (1715) no dec�a nada de instalar vallas cuando dej� en manos de la corona brit�nica el Pe��n. Pero el R�gimen reaccion� cerrando la verja (1969) despu�s de que los llanitos votaran (tambi�n de forma masiva) a favor de seguir perteneciendo al Reino Unido. Unos 12.000 residentes apostaron por continuar siendo s�bditos de Isabel II frente a s�lo 44 votos a favor de integrarse en la Espa�a de Franco. Las autoridades del Pe��n llegaron a pensar incluso en traer hasta Gibraltar a estibadores de Liverpool para sustituir a los m�s de 6.000 linenses que trabajaban ya en el aqu�. No hizo falta.Tras la llegada de la democracia, fue Felipe Gonz�lez el que reabri� por primera vez la verja en 1982 para los peatones y en 1985 para veh�culos y mercanc�as. En todo este tiempo, las relaciones entre ambos pa�ses han pilotado entre el conflicto diplom�tico por la soberan�a y la cooperaci�n en mayor o menor medida, con sucesivos episodios de tensi�n, como cuando el entonces Pr�ncipe Carlos y Diana de Gales decidieron pasar su luna de miel en Gibraltar, lo que se interpret� como una provocaci�n que llev� a los Reyes de Espa�a a rechazar la invitaci�n a la boda real en 1981. O cuando Gibraltar dio cobijo al submarino nuclear Tireless que hab�a sufrido una aver�a y estuvo casi un a�o en el puerto en reparaci�n, entre los a�os 2000 y 2001, originando una serie de protestas de movimientos ecologistas y pol�ticos por miedo a una fuga radiactiva.