La Administración tributaria es la encargada de recaudar impuestos a fin de financiar los recursos que necesita el Estado para prestar todo tipo de servicios a la población. En su tarea recaudatoria caben, sin embargo, determinados límites que, de infringirse, hacen imposible el cobro de las deudas.Así, Hacienda tiene un plazo concreto para reclamar las deudas que los contribuyentes contraen con el Estado cuando no pagan los impuestos correspondientes. Es un plazo de prescripción que, una vez cumplido, exonera al ciudadano del pago de esos tributos, lo que significa que Hacienda se queda sin el dinero.
En su artículo 66 (puede consultarlo en este enlace), la Ley General Tributaria confirma que prescribe en un plazo de cuatro años tanto el "derecho de la Administración para determinar la deuda tributaria mediante la oportuna liquidación" como el derecho "para exigir el pago de las deudas tributarias liquidadas y autoliquidadas".
Cuándo empieza a contar el plazo de prescripción
El plazo de prescripción empieza a contar en una fecha determinada que depende de cada caso. La Ley General Tributaria recoge dos posibles opciones:
El plazo de prescripción para fijar deudas empieza el día siguiente al final del plazo de presentación voluntaria de las declaraciones.









