Había acudido a un centro de salud de la comarca del Valle del Guadalhorce, en Málaga, por otro motivo. Pero cuando una médica la atendió, aprovechó la privacidad para susurrarle al oído. Le resumió, con temor, que estaba sufriendo violencia física, psíquica y verbal por parte de su pareja, un hombre de 60 años. También que llevaba así mucho tiempo. Ocurrió a mediados de la semana pasada y, el viernes, tras reunir indicios de que su relato era cierto, la Policía Nacional arrestó al varón y liberó a la víctima —que también ronda los 60 años— de un “continuo ciclo de violencia” que duró dos años. A él se le imputan los delitos de malos tratos habituales, violencia de género, agresión sexual continuada, detención ilegal, amenazas y coacciones, además de contra la salud pública.Ella nunca se había atrevido a denunciar, pero las palabras que dijo a los profesionales sanitarios activaron todos los protocolos. Lo comunicaron a los servicios sociales y, más tarde, a Fiscalía y a la autoridad judicial, que puso en alerta a la Policía Nacional. Con la ayuda del Equipo de Atención a la Mujer (EAM) del distrito sanitario Málaga-Valle del Guadalhorce, la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de la Comisaría Provincial de Málaga arrancó entonces una investigación. “Como en otros casos, dimos credibilidad al testimonio de la víctima y empezamos a verificar lo que nos habían contado los sanitarios”, cuentan fuentes de la investigación. Y reunieron todos los indicios posibles: desde vigilancias sobre el sospechoso hasta conocer el historial médico por si había atenciones que pudieran estar relacionadas con violencia de género. La rápida investigación reveló que la mujer permanecía sometida a un control absoluto por parte del agresor. De hecho, incluso la mantenía encerrada en el domicilio cuando abandonaba la vivienda para realizar repartos relacionados con el tráfico de sustancias estupefacientes, labor a la que se dedicaba. Fue en una de esas salidas, precisamente, cuando los efectivos policiales aprovecharon, por un lado, para arrestar al hombre. Y, por otro, para acudir a la vivienda, localizar a la víctima y liberarla. Más tarde la acompañaron a la comisaría para denunciar todo lo que había estado sufriendo, según contó, durante los dos últimos años. Su relato incluye que el presunto agresor, que era su pareja, “ejercía de forma continuada dominación, control y sometimiento” sobre ella. Y que lo hacía con violencia física, psicológica y también sexual ya que, según la Policía Nacional, él utilizaba a la mujer “para satisfacer sus intereses personales y sexuales”. También contó que su pareja le había dicho que había cometido un homicidio y que había cumplido una pena de prisión por ello, dato que utilizaba para intimidarla a ella y a su entorno familiar. “Se encontraba en una situación muy vulnerable y en un ambiente muy tóxico”, añaden fuentes de la investigación, que cree que en circunstancias así, desarrolladas durante tan largo periodo, dar el paso a denunciar es complejo. “Hay manipulación psicológica, tienes la autoestima tocada, te cuesta seguir adelante o verbalizar lo que ocurre. Puedes hasta normalizar la situación. Y también da miedo actuar porque, al fin y al cabo, es tu pareja. Es difícil”, señalan las mismas fuentes. “Afortunadamente y gracias a la coordinación entre todas las partes pudimos liberar a una mujer sometida durante dos años a un gran ciclo de violencia”, subrayan, durante una operación que recuerda al caso de Salma, que fue retenida por su pareja durante 22 meses en Murcia. Tráfico de drogasTras el arresto, los agentes realizaron un registro del domicilio que compartían la víctima y el agresor. Allí fueron localizadas e intervenidas numerosas sustancias estupefacientes, una balanza de precisión, útiles destinados al corte y distribución de droga, diversas armas blancas, dinero en efectivo, sustancias medicamentosas y otros efectos directamente relacionados con la actividad investigada. Las actuaciones policiales fueron puestas a disposición de la Sección de Violencia sobre la Mujer número 1 y la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Málaga número 13. También allí fue puesto a disposición el presunto autor de los hechos. Se le imputan los delitos de malos tratos habituales, violencia de género, agresión sexual continuada, detención ilegal, amenazas y coacciones y contra la salud pública.El teléfono 016 atiende a las víctimas de violencia machista, a sus familias y a su entorno las 24 horas del día, todos los días del año, en 53 idiomas diferentes. El número no queda registrado en la factura telefónica, pero hay que borrar la llamada del dispositivo. También se puede contactar a través del correo electrónico 016-online@igualdad.gob.es y por WhatsApp en el número 600 000 016. Los menores pueden dirigirse al teléfono de la Fundación ANAR 900 20 20 10. Si es una situación de emergencia, se puede llamar al 112 o a los teléfonos de la Policía Nacional (091) y de la Guardia Civil (062). Y en caso de no poder llamar, se puede recurrir a la aplicación ALERTCOPS, desde la que se envía una señal de alerta a la Policía con geolocalización.
Detenido un hombre por retener a su pareja dos años y agredirla física y sexualmente
La investigación arrancó la semana pasada después de que la víctima susurrase a su médica lo que estaba viviendo durante una visita a un centro de salud de la provincia de Málaga










