El cineasta Christopher Nolan (Londres, 55 años) ha completado su travesía artística: ha sido el Odiseo de su carrera fílmica y ha logrado por fin adaptar La odisea, que se estrena el próximo viernes en España, un proyecto para el que, en realidad, se ha preparado toda su vida. Y por eso en su biografía y en su cine hay numerosas huellas que desvelan este camino.Su primer recuerdo infantil de teatro. El británico-estadounidense nació en el centro de Londres, y allí fue al colegio. En The New York Times explica: “Uno de mis primeros recuerdos es estar en la escuela primaria en Londres, a los 5 o 6 años, y ver a los niños mayores representar una obra de teatro. Recuerdo el caballo, seguro que era algún tipo de artilugio de cartón sobre un carrito, y las sirenas, sobre todo”. Desde aquel momento, la Odisea ya estaba en su ADN.Todos sus protagonistas son Odiseo. Solo hace falta asomarse un poco a la filmografía de Nolan para comprender que el viaje del protagonista de La odisea ha estado presente en todas sus películas: en su cine ha habido héroes, o antihéroes, reclutados para hacer sacrificios personales en pos de una causa mayor (Batman Begins, Interstellar, Dunkerque, Tenet y Oppenheimer); y hombres que anhelan regresar con sus hijos (El truco final, Origen o Interstellar). Hay secuencias que parecen, vistas hoy, ensayos de La odisea: Bruce Wayne, dado por muerto, regresa a Gotham en Batman Begins al igual que lo hace Odiseo a Ítaca; soldados acallando sus gritos de miedo y apiñados en un barco encallado en Dunkerque mientras las balas alemanas perforan el casco, como los griegos conteniendo la respiración dentro del caballo de Troya mientras una lanza se clava en la madera.Siempre pensó que sería el primero en adaptar con gran presupuesto la Odisea. Es cierto: no existe una adaptación con gran presupuesto del poema épico de Homero. Incluso en los años de gloria y dinero para el peplum, nadie la encaró. En The Telegraph, Nolan reflexiona: “Por supuesto, estaba todo ese trabajo brillante de gente como Ray Harryhausen en Furia de titanes”. Y por eso la secuencia del Hades esconde un sutil homenaje a una de las secuencias icónicas del clásico de 1981. “Pero siempre trabajó con presupuestos de películas de serie B. Ni él ni nadie tuvieron la capacidad económica que comprara la tecnología para lograr los elementos fantásticos y hacer un filme a la escala de Cleopatra o Espartaco”. Eso ha impulsado el ansia fílmica del cineasta desde hace décadas, y gracias a Oppenheimer, que recaudó en todo el mundo 1.000 millones de dólares (843 millones de euros), ha logrado reunir 250 millones (218 de euros) para este trabajo, aunque no es su película más cara; ese extraño honor recae en El caballero oscuro: la leyenda renace.Casi dirige Troya. Nolan fue el primer director contratado para liderar Troya (2004) con Brad Pitt, que es una visión de la Ilíada de Homero. Allí concibió la idea de un caballo de Troya varado en la playa. Por dos razones: la más prosaica era que cualquier guerrero olería la trampa si encontrara un jamelgo gigante de madera con ruedines, pero otra cosa es descubrirlo encallado en la arena; y porque así rendía homenaje a la Estatua de la Libertad de El planeta de los simios. “Se me quedó grabada”, explica el cineasta en Los Angeles Times. “Es una imagen poderosa que realmente quería filmar”. En la revista Time, comenta: “Cuando firmé para hacer Troya, me metí en un lío”. Ya ha encontrado la salida del laberinto: “Necesitaba aprovechar lo que aprendí haciendo películas a gran escala para poder rodar ahora La odisea”. Por cierto, de aquel proyecto a este, Nolan ha atravesado un viaje de más de dos décadas. Como Odiseo.Nolan lleva décadas adaptando clásicos. En The Telegraph, el cineasta recuerda: “Cuando me incorporé a Batman Begins, los guionistas y dibujantes llevaban casi 65 años trabajando en este querido personaje, y había muchas ideas controvertidas sobre lo que representaba. Lo que aprendí durante mi década realizando esa trilogía es que no puedes preocuparte por nada de eso. Lo que tienes que hacer es honrar el texto original interpretándolo de la manera más contundente que puedas”. Es decir, es la obra de Homero, pero además es la visión de Nolan. “He estado contando esta historia en todas mis películas durante años. Es una historia familiar, una historia de amor, una historia de venganza, una historia de guerra, una historia de iniciación. Es un texto fundamental muy sólido para mí”, confiesa en Los Angeles Times.Y no existe el concepto inadaptable. Cualquiera que haya leído la biografía Prometeo americano. El triunfo y la tragedia de J. Robert Oppenheimer, de Kai Bird y Martin J. Sherwin, con 864 páginas y centenares de personajes, se asombra ante la capacidad de síntesis y de integración de la complejidad de un personaje tan poliédrico como el de este físico teórico en una película de tres horas. Podría pensarse que fue un ensayo, otro más, antes de afrontar la Odisea, poema estructurado en 24 cantos con 12.110 versos y entre 130.000 y 140.000 palabras, dependiendo de la traducción. “Lo único que puedo hacer es realizar la mejor película posible de la manera más sincera. Es muy diferente a como lo haría cualquier otro, pero de eso se trata la adaptación”. En todo caso, no está de más recordar que Homero cuenta unos hechos ocurridos, si ocurrieron, cuatro siglos antes del nacimiento del escritor.La odisea es la primera película de Hollywood rodada íntegramente en IMAX, y Nolan estaba predestinado a ello. “Mis recuerdos del cine cuando era niño son de pantallas gigantescas y, como adulto, uno intenta retornar a eso”, a las emociones felices de su infancia, ha explicado en la promoción de su estreno. “Llevo queriendo hacer una película en IMAX desde que tenía 16 años y fui al Teatro Omnimax del Museo de Ciencia e Industria de Chicago. Me dejó alucinado. Mientras veía esos documentales científicos, solo podía pensar: ¿y si se hiciera una película de ficción con esa tecnología?”. Nolan ya había rodado previamente secuencias de acción con cámaras IMAX, pero por el ruido que provocan, por el poco metraje que son capaces de filmar sin recargar y por su inmenso tamaño no parecían adecuadas para momentos más íntimos. En La odisea ha puesto remedio a esas trabas. Y no lo ha hecho por aumentar la taquilla, sino por amor al arte cinematográfico: “Me impresionó muchísimo lo que IMAX podía hacer con el rostro humano en Oppenheimer; parecía que le había realizado un agujero a la cara de Cillian Murphy”.Sus héroes nunca son buenos ni planos. Los protagonistas del cine de Nolan se mueven en los grises. De pequeño disfrutó de La guerra de las galaxias, la vio decenas de veces, y en varios medios ha recordado que le atrajo muchísimo Han Solo. “Pero, ¿quién es el bueno, el héroe de aquella saga? Luke Skywalker”. En Memento, Leonard busca al asesino de su esposa, y el final es tan desolador como coherentemente humano. Ahora Odiseo es un tipo tortuoso, torturado, como ese Leonard u Oppenheimer. “Oppenheimer motivaba a los demás a través de la teatralidad de su personalidad”, cuenta en The New York Times. “Odiseo es así. Cuando terminé la película, me impactó mucho eso. Hay muchas ideas sobre el liderazgo, las motivaciones contradictorias, los defectos de las personas o de cómo las mejores intenciones pueden salir terriblemente mal. Odiseo es un personaje muy complejo: un embaucador, alguien inteligente y astuto”. Hay dilemas morales, y el público no sabe a priori qué opción tomará el protagonista. Por eso eligió a Matt Damon. “Ya había trabajado con Matt dos veces y tiene una conexión increíble con el público; los atrapa”, explica Nolan. “Para este personaje tan complejo, necesitas un actor que se mimetice con el personaje, que sea muy abierto con el público, porque lo acompañará en sus errores. Y comete muchos. Matt era el hombre común en Marte (The Martian) y una especie de superhéroe en las películas de Jason Bourne. Odiseo es parte hombre común, parte superhéroe”.La obsesión por el tiempo. En sus filmes ha habido, desde el inicio, viajes obligados —físicos, como Dunkerque; mentales, como Memento— para completar la hazaña del personaje, y estructuras narrativas que se fragmentan y se repiten en el tiempo. Porque para Nolan, el tiempo es su gran tema. Todas sus películas hablan del tiempo, o están marcadas por una línea temporal severa, o tienen que cumplir un plazo temporal narrativo marcado. Incluso Dunkerque veía su desarrollo marcado por los diferentes tiempos de cada acción. En realidad, parecería que vuelve una y otra vez a su primera película, Following (1998). Odiseo no es un chaval, sino un hombre de mediana edad que ha gastado décadas de su vida en ese retorno a casa: mide el tiempo de manera muy distinta a la de los jóvenes... como pasaba en Interstellar, cuando unos viajeros sufren de manera distinta a otros el transcurso del tiempo.Una travesía a la oscuridad. Con los años, Nolan ha ido virando su cine hacia la oscuridad y lo torturado. En la maduración de su temática ha decidido dejar atrás previos atisbos de luz, que en realidad nunca han sido muchos en su filmografía. Vista así, Oppenheimer aún parecería el prólogo algo optimista de la sinrazón que arrasa en La odisea. La muerte envuelve tanto al mundo actual como al de un guerrero que hace siglos atravesó el Mediterráneo.
El largo viaje de Christopher Nolan hasta ‘La odisea’
El cineasta, ganador del Oscar con ‘Oppenheimer’ y revitalizador de Batman, cumple su sueño: “He estado contando esta historia en todas mis películas”












