Los tiroteos que acabaron con la vida del colombiano Johan Sebastián Durán Guerrero en Maine y del mexicano Lorenzo Salgado Araujo en Texas reviven el debate sobre el entrenamiento de los agentes migratorios

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, exigió la mañana de este miércoles que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dé marcha atrás a su directriz de suspender temporalmente las paradas de vehículos como método para detener inmigrantes, puesta en marcha después de que dos operativos de este tipo llevaran a las muertes de dos extranjeros en Maine y Texas en menos de una semana.

“Los hombres y mujeres del ICE están haciendo un GRAN trabajo, uno que hay que hacer”, escribió el mandatario en su red social, Truth. “NO PODEMOS renunciar a una de las herramientas más importantes y eficaces del ICE en la lucha contra la delincuencia: ¡LOS CONTROLES DE TRÁFICO! Si lo hacemos, estaremos haciendo el juego a los delincuentes. A los ‘demócratas’ de la izquierda radical les gustaría que esto sucediera, pero no ocurrirá mientras yo esté al mando. ICE, sean prudentes, justos e inteligentes, y vuelvan a desempeñar vuestra importantísima labor”, agregó.

Las muertes a tiros de Johan Sebastián Durán Guerrero, un colombiano de 26 años y padre de familia, en Biddeford, Maine, y de Lorenzo Salgado Araujo, un mexicano de 52 años y también padre, en Houston, Texas, han reabierto el debate nacional sobre las tácticas de la policía migratoria de Estados Unidos en medio de la ofensiva sin precedentes de Trump. En concreto, se ha vuelto a poner bajo escrutinio el entrenamiento acelerado de los agentes incorporados al aparato de deportaciones, que ahora cuenta con una cifra histórica de 22.000 oficiales.