En un encuentro virtual organizado por la firma S&C Inversiones para empresarios, ejecutivos e inversores el economista Esteban Domecq, director de la consultora Invecq, trazó una foto que trazó combina un «trilema» de objetivos que compiten entre sí, el final de un ciclo cambiario favorable y una cuenta de inversión que retrocede justo cuando debería estar traccionando la recuperación.
El trilema que no da tregua. Domecq insistió en que la economía argentina transita, y va a seguir transitando al menos hasta fines de 2027, una tensión entre tres objetivos difíciles de cumplir en simultáneo: sostener el ordenamiento macroeconómico, seguir bajando la inflación y recomponer el nivel de actividad. De los tres vértices, señaló, hay uno que el Gobierno no puede resignar: el proceso de normalización, que definido como la variable que ordena toda la política económica hasta 2027. Eso implica que, cuando aparecen tensiones, suelen resolverse a costa de la inflación o de la actividad, nunca del equilibrio macro.
Un "círculo virtuoso" cambiario que empieza a agotarse. Uno de los ejes centrales de la charla fue el diagnóstico sobre el tipo de cambio. Según explicó, desde octubre del año pasado la Argentina venía transitando un "círculo virtuoso cambiario", con el dólar cediendo mes a mes gracias a un resultado electoral favorable, un contexto internacional benigno, fuerte colocación de deuda de empresas y provincias, y una política monetaria muy contractiva. Ese proceso llevó el tipo de cambio real a una zona históricamente baja, similar a la de la convertibilidad previa a la devaluación de Brasil de 1999 o a los primeros dos años del gobierno de Mauricio Macri.






