La familia de Celeste apura su �ltimo d�a de playa en San Sebasti�n. Ha venido de vacaciones con su "tropa" de 10 integrantes desde Estados Unidos para visitar a Olatz y a su hija, que se han convertido en una extensi�n de su familia al otro lado del Atl�ntico. No les une la sangre, pero s� una ni�a "superbuena" que mira y sonr�e con dulzura. Se llama Kala y naci� hace siete a�os y medio gracias a dos mujeres: una que la dese� y otra que la pari�. La que la dese� es Olatz Mendiola, inform�tica de 52 a�os nacida en San Sebasti�n. Ella siempre so�� con ser madre. En muchas ocasiones se imagin� embarazada. Pero a los 33 a�os se someti� a una cirug�a que la alej� de su meta. Le quitaron el �tero por miomas. Ella no se dej� invadir por el drama y descubri� que la gestaci�n subrogada podr�a ser la alternativa para alcanzar la maternidad. La que pari� a Kala es Celeste Remediz, ex militar de la fuerza a�rea estadounidense y ex agente de la Polic�a de Dallas de 41 a�os y nacida en Chihuahua (M�xico), pero residente en EEUU desde los cinco a�os. Ahora se dedica a cuidar a sus hijos. Es una mujer a la que "le encanta estar embarazada", como corroboran su madre Ada y ella misma. "Es que me parece incre�ble lo que somos capaces de hacer las mujeres. He tenido embarazos muy f�ciles y sanos. Me hac�an sentir muy bien", destaca. Ha estado embarazada seis veces. Cuatro para ella y Tyler, su marido, y dos para otras mujeres. Olatz, una de ellas. Con esta �ltima la conexi�n se alarg� m�s all� de los nueve meses y ahora ambas se consideran amigas y hasta "hermanas". Las dos familias, a su vez, mantienen el contacto y han venido de visita a la ciudad donde viven la inform�tica y su peque�a. Sus vacaciones son pausadas por la reportera y el fot�grafo, que les invitan a una charla y unas cuantas fotos. Olatz se preocupa por no quitarles tiempo, pero ellos posan pacientemente con sus atuendos playeros. Por fin, la tropa rompe filas y es liberada. Los padres de Celeste, su hermano, su cu�ado y sus cuatro hijos, Leila (13), Owen (10), Emma (9) y Liv (4), vuelven a la playa de La Concha. La familia de Celeste, de vacaciones con Olatz y Kala, en San Sebasti�n.La peque�a Kala permanece unos minutos m�s frente a la c�mara. El fot�grafo quiere retratarla junto a las dos mujeres que hicieron posible su existencia. A unos metros, Tyler, marido de Celeste y polic�a en Dallas, espera paciente para marcharse con ella y el resto de la familia en cuanto termine la sesi�n. De pronto, a Alberto, el fot�grafo, se le cae una moneda de un euro del bolsillo. Kala la ve rodar, corre a recogerla y le toca el brazo para devolv�rsela. �l sonr�e y le dice que se la quede. La ni�a, sin embargo, confiesa que fue Celeste quien le avis� del dinero ca�do. Aun as�, todos insisten en que el premio es suyo. Olatz observa la escena con ternura. "Es supertranquila y superlegal. No se salta las normas, es muy buena amiga y no le gusta el conflicto", dice sobre su hija.Gestaci�n con garant�as Kala se desprende por fin de la prensa. Olatz y Celeste se sientan en una cafeter�a para compartir su historia. Cuando la vasca perdi� el �tero, su ginec�logo le habl� de la gestaci�n subrogada, una alternativa que no es legal en Espa�a y que suscita controversia pol�tica, jur�dica y social. Pero que en otros pa�ses est� vista con buenos ojos. En la mayor�a de los estados de EEUU, por ejemplo, est� permitida y regulada con garant�as para la gestante, la beb� y la persona o pareja que ejercer�n la maternidad o paternidad del reci�n nacido y que se encargar�n de todos los gastos econ�micos asociados. El caso de Olatz comienza con su decisi�n de ser madre soltera. "No hab�a encontrado una pareja como para formar una familia. No me parec�a determinante. Adem�s, puedo encontrar a esa persona m�s tarde", justifica. Esper� a tener "un trabajo estable, una casa adecuada y dinero ahorrado" para empezar el proceso. Descart� la adopci�n porque considera que "es para proteger a un menor" y no una t�cnica de reproducci�n asistida. Si se hubiese decantado por esta opci�n, cree que no lo hubiese conseguido porque "gracias a Dios, [en Espa�a] hay muy pocos ni�os esperando a ser adoptados" y hacerlo en otro pa�s hubiese alargado la espera. Olatz hizo lo primero que suele hacer cualquiera cuando desconoce de un tema: acudi� a internet. "Lo que encontraba era muy, muy oscuro: gente que ofrec�a gestar por X dinero, por 5.000, por 50.000 euros", cuenta. As� que decidi� informarse en profundidad a trav�s de una amiga en EEUU. "Quer�a que fuera muy seguro. Para m� lo primordial era la seguridad de ella, del beb� y la m�a". A su vez, en Espa�a, la asociaci�n Son Nuestros Hijos se convirti� en su principal apoyo durante todo el proceso. De hecho, hoy Olatz es la presidenta de la entidad. Olatz Mendiola y su hija de siete a�os.La gestaci�n subrogada es una t�cnica de reproducci�n asistida cuya regulaci�n var�a seg�n el pa�s e, incluso, seg�n el estado. En la mayor�a de los casos, el embri�n se crea mediante fecundaci�n in vitro y la gestante no aporta sus �vulos, por lo que no existe v�nculo gen�tico con el beb�. Los �vulos pueden proceder de la madre prevista o de una donante, y el semen del padre previsto o de un donante. En Espa�a, los contratos de gestaci�n por sustituci�n carecen de validez jur�dica, por lo que quienes optan por esta pr�ctica suelen hacerlo en pa�ses donde est� permitida y regulada. Aqu� no existen cifras oficiales sobre cu�ntas familias espa�olas han recurrido a este procedimiento en el extranjero. Pero los datos del Ministerio de Asuntos Exteriores muestran que entre 2010 y 2020 los consulados tramitaron 2.856 solicitudes de inscripci�n de menores nacidos por esta v�a, aunque distintos expertos y asociaciones consideran que el n�mero real es superior. En varios estados de EEUU s� se permite est� t�cnica. All�, agencias y cl�nicas siguen estrictos protocolos m�dicos, psicol�gicos y legales. Cada estado tiene su propia legislaci�n, pero, en l�neas generales, seleccionan a las gestantes tras exhaustivos controles de salud, eval�an a los futuros padres, asignan abogados independientes y regulan el proceso mediante contratos que fijan los derechos y obligaciones de cada uno. Durante el embarazo se realizan controles obst�tricos y, en los estados que lo contemplan, una resoluci�n judicial determina antes del parto qui�nes ser�n los padres legales del beb�. Ahora toca contar c�mo fue que Celeste supo de la gestaci�n subrogada. Narra que fue por una amiga que ayud� a otra mujer de manera "altruista", seg�n afirma. "Yo pensaba en lo que significar�a para m� si no hubiese podido tener hijos, as� que quer�a ayudar a alguien que no pudiera", se�ala la estadounidense. Su amiga le advirti� que, si acced�a, deb�a tener claro que el beb� en su barriga no iba a ser suyo. "Nunca sent� que Kala era mi hija, siempre la vi como una sobrina. No era como cuando yo ten�a a mis hijos. Siempre supe que nada m�s la estaba portando y cuidando". Olatz y Celeste se conocieron por Skype, gracias a la intermediaci�n de una agencia de gestaci�n subrogada. "La conexi�n fue instant�nea", afirman.Celeste insiste en recalcar lo mucho que disfruta de estar embarazada. "Nunca me he sentido agotada ni nada, de vez en cuando alg�n dolor". Antes de Kala, tuvo a Emma, su tercera hija. "Ese embarazo no lo disfrut� lo suficiente porque no me di cuenta de que estaba embarazada sino al cuarto mes", dice entre risas. Lamentaba no haber sido consciente desde el inicio y eso tambi�n la anim� a gestar nuevamente. Requisitos para gestar No cualquier mujer es apta para gestar. Adem�s del consentimiento, las agencias exigen, por ejemplo, que la mujer haya tenido al menos un embarazo y un parto sin complicaciones, que est� criando a sus propios hijos, que goce de buena salud, que supere una evaluaci�n psicol�gica, que no fume ni consuma drogas y que sea econ�micamente solvente. La ex polic�a s� cumpl�a con todos los requisitos. Asimismo, se exige que la o las personas que deseen ser los padres se encarguen de costear todos los gastos asociados al embarazo: seguro m�dico, fecundaci�n in vitro, medicinas y hasta compensaci�n del sueldo de la gestante si esta tiene que estar un tiempo de baja laboral. Por eso Olatz tuvo que pedir un cr�dito personal, "equivalente al de la hipoteca para una vivienda", para asumir todo el proceso. Las agencias de gestaci�n subrogada buscan que haya compatibilidad entre ambas partes, teniendo en cuenta factores como valores personales, expectativas del embarazo, frecuencia de contacto, asistencia al parto, n�mero de embriones que se aceptar�an transferir, actuaci�n ante anomal�as fetales graves y la relaci�n futura despu�s del nacimiento. As�, el 'matching' fue entre Olatz y Celeste, pero ninguna de las dos ten�a claro cu�l iba a ser su relaci�n luego del parto. Siete a�os despu�s del parto, Olatz (izquierda) y Celeste (derecha) contin�an siendo amigas y se consideran "hermanas".En la primera videollamada por Skype, ambas aseguran que "la conexi�n fue instant�nea". "Yo buscaba a alguien que tuviera sus hijos, que fuera feliz y que no necesitara el dinero, que lo hiciera por amor, por regalar una cosita tan bonita a alguien", expresa Olatz. "Yo quer�a una mujer que deseara ser madre de verdad, que quisiera a su hijo", agrega Celeste. Sus personalidades "tranquilas" facilitaron el proceso. "Me preguntaron si hab�a algo que yo quisiera que Celeste no hiciera. Que no tomara caf� o Coca-Cola, por ejemplo. Pero yo solo ped� que se cuidara como se cuid� con los otros tres embarazos [que para entonces ten�a]", relata. Y tiraron para delante. Quienes no confiaron de primeras fueron los padres de Celeste. "Cuando nos lo cont�, lo primero que dijimos fue: '��est�s loca?!'", confiesan Ada y Eraclio. "La reacci�n fue de rechazo al principio, pero ya luego te quedas pensando, te informas y vas cambiando de opini�n", se�ala ella. A �l le cost� m�s. "Estaba muy molesto. Luego pens� que se le hab�a pasado la idea, pero me dice que va a ir a fecundarse. No entend�a. Pero nos escribi� una carta muy bonita que me abland� el coraz�n. Ah� nos explicaba que quer�a darle a otra mujer la misma oportunidad que ella tuvo de ser madre", cuenta �l. Finalmente la apoyaron, no sin tener miedo por cualquier riesgo inherente al hecho de estar embarazada. "Pero ella es muy positiva y siempre nos dijo 'no va a pasar nada'". Tyler, su marido, la apoy� desde el primer momento. "�l me dijo: 'conf�o en ti, s� que vas a estar bien, nunca has tenido depresi�n postparto ni nada'". Sus hijos lo aceparon con naturalidad. "Entend�an que est�bamos ayudando a Olatz a tener un hijo y eran conscientes de que [Kala] no era su hermanita". La actual presidenta de la asociaci�n Son Nuestros Hijos a�n recuerda el d�a en que recibi� el mensaje de Celeste con la noticia de que su hija ya ven�a en camino. "Sent� un mogoll�n de emociones. Estaba muy feliz". Olatz vivi� los nueve meses de embarazo en la distancia, conversando regularmente con Celeste. La espa�ola viaj� d�as antes del parto para estar presente. Tuvo la oportunidad de compartir con la familia de Celeste e involucrarse en su rutina del hogar con los ni�os. "�bamos con ellos a hacer la compra, cocin�bamos, los llev�bamos al cole, jug�bamos juntos", rememora la espa�ola. "Ah� pude ver que iba a ser una mam� excelente", subraya su amiga. La presidenta de Son Nuestros Hijos con su peque�a en brazos. "No me imagino la vida sin ella", expresa.El 21 de enero de 2019 naci� Kala. "No me lo cre�a. No dejaba de verla, pas� d�as sin dormir solamente mir�ndola". Con la ni�a ya en brazos de Olatz, ambas supieron que la relaci�n entre las familias no acabar�a all�, que mantendr�an la amistad. "Celeste es alguien superimportante en mi vida. Ella me don� la capacidad de gestar que yo no ten�a. Por eso necesito saber que est� bien, saber de los ni�os, de su familia", explica la madre donostiarra. La experiencia de la estadounidense fue tan satisfactoria que repiti� como gestante, esta vez para una mujer de su misma ciudad. Todo sali� igual de bien. No obstante, la relaci�n que tiene no es tan cercana como la de Olatz. Celeste ten�a deseos de ser gestante una tercera vez, "de una pareja homosexual", como la de su hermano y su marido. Plantearon esa posibilidad, pero finalmente ellos no quisieron. "Prefirieron ser solo los t�os guays y viajeros", bromea Olatz. Entretanto, los hijos de Celeste ten�an un reclamo. "�Y cuando vas a tener un hijo para nosotros?". As�, ella y Tyler tuvieron a Liv, su cuarto y �ltimo hijo. Con �l, "Celeste cerr� la f�brica", como dice su madre. Hace dos a�os, Olatz y Kala viajaron a Oklahoma para conocer en persona al �ltimo integrante de la familia. Este a�o les toc� a ellos atravesar el charco. "Nuestra historia es similar a la de muchas familias que recurrieron a esta opci�n. No somos la excepci�n y lo vemos en la asociaci�n", asegura la presidenta de Son Nuestros Hijos. "La sociedad tiene que entender que la gestaci�n subrogada es una t�cnica de reproducci�n asistida que es con la generosidad de un tercero incre�ble. Y esto no hay quien lo pare, no se puede poner puertas al campo. Hoy en d�a la dificultad para tener hijos va a ir a m�s y hay que contemplar esta opci�n", defiende Olatz, a quien le gustar�a que se legalizara y regulara en Espa�a la forma en la que tuvo a su hija. Kala, por su parte, crece siendo una ni�a feliz. Sabe c�mo lleg� al mundo. Su madre escribi� e ilustr� un cuento para explic�rselo. "Ha sido muy f�cil criarla. Quiero estar siempre con ella, es mi mejor amiga", expresa la inform�tica. No se arrepiente de su decisi�n. Por el contrario, asegura estar "orgullos�sima" de lo que hizo. "Yo era antes ya era muy feliz, pero quer�a ser madre y ten�a que intentarlo. Ahora no me imagino la vida sin ella". El agradecimiento de Olatz a Celeste no se desvanece: "Me regal� lo m�s grande de mi vida".