FamiliasLa colaboradora recibe de nuevo a Ana y Carlota tras las vacaciones con el DJ en Canarias y confiesa que el v�deo le recuerda a los abrazos que ya no puede dar a sus padresIrene Rosales, en Sevilla.GtresActualizado Viernes,

julio

12:50Con la llegada del verano comienza tambi�n uno de los mayores retos para muchas parejas que han decidido tomar caminos separados: reorganizar las vacaciones escolares para que los hijos puedan disfrutar de tiempo con ambos progenitores. Tras meses de rutinas y horarios r�gidos, julio y agosto obligan a reconfigurar las agendas. Una realidad que este a�o experimentan, en primera persona, Irene Rosales (34) y Kiko Rivera (41), quienes afrontan su primer periodo estival tras su separaci�n.Despu�s de exprimir unos d�as de desconexi�n en Canarias junto a su padre, Ana y Carlota, de 10 y 8 a�os, han regresado a Sevilla para retomar el tiempo con su madre. El esperado reencuentro no tard� en convertirse en el contenido m�s tierno de las redes sociales de la colaboradora. Para saber m�sEn el v�deo, Irene aparece aguardando, visiblemente nerviosa, junto a la puerta de su domicilio hasta que, al ver llegar a las peque�as, las tres se funden en un abrazo entre risas, saltos de alegr�a e incluso alguna improvisada coreograf�a. Una estampa que Rosales coron� con un revelador mensaje: "Juntas. Os amo con locura".Sin embargo, la inyecci�n de felicidad trajo consigo una posterior y profunda reflexi�n �ntima. Horas m�s tarde, al volver a compartir las im�genes en sus historias de Instagram, Irene confes� que cada vez que ve�a el v�deo no pod�a evitar llorar. "Cu�nto dar�a por poder abrazar a mis padres as�", escribi�, dejando patente que la efusividad de sus hijas hab�a tocado una fibra muy sensible en una fecha que no era casual.Este pasado 2 de julio, su madre, Mayte V�zquez, habr�a cumplido 65 a�os, un aniversario que la sevillana no dej� pasar y en el que public� una fotograf�a de su madre y unas palabras cargadas de nostalgia donde reconoc�a el dolor que le produce no tenerla y cu�nto extra�a a su "guerrera". La muerte de su madre en 2020, tras una dura batalla contra el c�ncer, y la de su padre, Manuel Rosales, apenas un a�o despu�s, marcaron un antes y un despu�s en su vida, dando ahora un significado a�n m�s profundo a un abrazo tan cotidiano como el que le regalaron sus hijas.Y es que este emotivo reencuentro llega, adem�s, en uno de los momentos m�s delicados de su relaci�n con el hijo de Isabel Pantoja. Aunque tras su separaci�n ambos intentaron mantener una convivencia cordial por el bienestar de Ana y Carlota, en los �ltimos meses las diferencias han terminado traslad�ndose al plano p�blico a ra�z de la viral y pol�mica campa�a publicitaria que Irene Rosales protagoniz� en colaboraci�n con la marca espa�ola de snacks Grefusa. El lema del anuncio, "Un mix con un mal kiko es un mal mix", desat� una tormenta de reproches cruzados con su ex y acusaciones dur�simas en la que el dj no dud� en atacar p�blicamente a Irene asegurando que "la mente no le da para m�s" e incluso sentenciando que la vida que tiene hoy la colaboradora es gracias a "haberse comido un Kiko".Lejos de guardar silencio, la respuesta de la sevillana fue fulminante al reivindicar su total independencia y asegurar que su mente "ha empezado a funcionar al separarse", aprovechando adem�s para recordar p�blicamente las constantes deslealtades sufridas durante su matrimonio al ironizar con que hab�a sido "la cornuda de Espa�a".Con los canales de comunicaci�n completamente rotos, ambos afrontan ahora su primer verano separados mientras tratan de compaginar el reparto de las vacaciones de sus hijas con sus respectivas nuevas vidas. Kiko ha recuperado la sonrisa junto a la bailarina Lola Garc�a, mientras que Irene vive una etapa de estabilidad sentimental con Guillermo.