La defensa de Begoña Gómez, esposa del presidente del Gobierno, ha recurrido la decisión del juez Juan Carlos Peinado de requerirle que pruebe que efectivamente viajó a Reino Unido a la graduación de su hija. A pesar de que recuerda que Reino Unido ya no pone sellos en los pasaportes, aporta los billetes de ida a Londres y de vuelta desde Bristol para demostrar que efectivamente sí hizo ese viaje, que era el permitido por el juzgado después de que le levantara de forma extraordinaria la prohibición de salir de España y la devolución temporal de su pasaporte.

En ese recurso, al que ha tenido acceso elDiario.es, el letrado Antonio Camacho traslada a Peinado que su petición de que demuestre que efectivamente viajó a dónde le habían permitido es contrario a derecho, “una prueba diabólica”. Entiende que vierte en su defendida la responsabilidad de demostrar que no ha cometido delito -el de saltarse las medidas cautelares impuestas- y de demostrar su inocencia, cuando la ley establece que el juez quien debe probar la culpabilidad.

“Probar algo que no ocurrió, cuando ese algo no está concretado en un acto o lugar específico y determinado, constituye lo que la doctrina procesalista y la jurisprudencia denominan probatio diabólica: la exigencia de una prueba imposible o de dificultad desproporcionada que, por su propia naturaleza, ningún justiciable puede razonablemente satisfacer”, escribe Camacho.