No es un partido más. Imposible que lo sea. No significa que sea una guerra, nada que ver. No hay que ser extremistas. Pero jugar con Inglaterra es diferente. Para los argentinos lo es. Se entiende perfectamente que Lionel Scaloni le baje el precio y los decibeles al partido. Es lógico y entendible. Para los ingleses el choque es apenas una revancha del 86 (hubo partidos en el medio en Mundiales pero este con Messi tiene la épica que no tuvieron los otros). Y ya es una semifinal de Copa del Mundo con todo el peso que eso tiene. Pero no pudo Scaloni. Imposible bajarle el precio. Si los jugadores logran abstraerse del clima es simplemente un milagro. Carlos “el CHINO” Tapia me dijo ayer “¿Sabés de qué me acuerdo de la previa de ese partido? Del silencio del vestuario un rato antes de entrar. No hubo música. No hubo chistes. Nadie dio la orden eh, se dio solo. Todo así en silencio hasta la arenga de Diego. De eso no me olvido”. El textual del campeón del mundo resume todo. Porque todo se da naturalmente ante Inglaterra.

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