Este verano, el sector tur�stico volver� a ejercer como tractor de la econom�a espa�ola. Lo har� pese al fuerte incremento de los costes provocado por el conflicto en Oriente Pr�ximo, a la incertidumbre sobre la capacidad de consumo de las familias y el freno que representan los elevados niveles de absentismo que tambi�n sufren las empresas dedicadas al turismo. La problem�tica derivada del crecimiento desaforado en los �ltimos a�os de las ausencias al puesto de trabajo de los asalariados y la falta de control por parte de las administraciones p�blicas es transversal. Pero en industrias intensivas en mano de obra como la tur�stica su impacto se maximiza, sobre todo en �pocas de alta demanda como el verano. Las empresas de este sector estiman un coste de 6.000 millones de euros a cuenta de las horas no trabajadas -un 6,6% del total-, pero en algunas regiones la incidencia es incluso mayor. En Canarias, por ejemplo, escala hasta el 12,1% del tiempo de trabajo pactado en los convenios, lo que provoc� que el verano pasado algunos establecimientos hoteleros se viesen obligados a cerrar plantas enteras por falta de personal para dar servicio a los clientes. Es de desear que no se repitan situaciones como �sta en las pr�ximas semanas, para lo cual la industria urge al Ejecutivo una estrategia nacional que impida que el hist�rico absentismo pueda lastrar la pujanza del turismo. Nuestro pa�s ha emergido como uno de los destinos "seguros" m�s beneficiados por la incertidumbre b�lica en Oriente Pr�ximo, lo que aceler� la actividad en el segundo trimestre y acerca el ansiado r�cord de los 100 millones de visitantes en el a�o.