El desarrollo urbanístico de la costa, la presión turística y la crisis climática aceleran el deterioro y dificultan la recuperación de los sistemas dunares de las Illes Balears. En Cala Mesquida, al norte de Mallorca, hace unos años se descubrió una abeja endémica, pero la degradación –o posible destrucción– del sistema dunar “podría implicar su extinción”, en el caso de que no se encuentre en otra zona del archipiélago balear. La degradación y regresión de las playas y dunas –uno de los ecosistemas más valiosos del Mediterráneo, pero también uno de los más frágiles– no solo transforma el paisaje: también destruye el hábitat de numerosas especies vegetales y reduce el alimento de los insectos polinizadores, con efectos en cadena sobre todo el ecosistema.
Algunos de los mejor conservados son el Parc Natural Es Trenc-Salobrar de Campos y el Parc Natural de s’Albufera, en Mallorca, donde se encuentra la playa de Es Trenc; el Parc Natural de s’Albufera des Grau, donde se encuentra la playa des Grau, y el Parc Natural de ses Salines d’Eivissa i Formentera. Diferentes investigadores alertan de la necesidad de desarrollar políticas públicas que protejan mejor los espacios dunares debido a su importancia para los ecosistemas.







