Lo primero que hace el director del Palestinian Museum, Amer Sholami, al explicar en qué consiste esta institución cultural, es aclarar que este museo no es el verdadero museo palestino. El original, señala, se erigía en Jerusalén Este. En 1948, durante la Nakba que precedió a la creación del Estado de Israel, las milicias pro israelíes se adentraron en el museo y se apropiaron de su colección y del edificio. Según explica a Público, en la entrada principal del museo podía leerse "Gobierno de Palestina, Departamento de Antigüedades". Sobre esta inscripción, las nuevas autoridades museísticas terminaron grabando en hebreo, Museo Rockefeller. "Así fue como perdimos nuestro museo nacional en Jerusalén", afirma contundente.PublicidadEn 2016, la Asociación Taawon (Welfare Association), integrada por palestinos adinerados en la diáspora, impulsó y construyó un nuevo museo en Ramala. "Muchos coleccionistas y palestinos se mostraban reacios a prestar obras al museo porque les preocupaba que los israelíes volvieran a saquearlo". Sholami cuenta a Público que decidieron inaugurarlo completamente vacío, como señal de protesta por el expolio sufrido por Palestina durante los últimos 77 años.De este saqueo material y simbólico, ha hablado el director del museo durante el primer día del Ágora Ciudadana para la Cultura Palestina, que se celebra entre el 14 y el 15 de julio en Madrid. Las jornadas forman parte del Foro Internacional sobre Cultura Palestina organizado por el Ministerio de Cultura de España, al que acudirán artistas, diplomáticos y ministros de cultura del mundo árabe y Europa.Háblenos de la colección que fue robada por Israel en 1948.Era una colección muy amplia, compuesta principalmente por piezas arqueológicas de un palacio situado en Jericó llamado Khirbat al-Mafjar, hoy conocido como el Palacio de Hisham. El edificio fue destruido en el siglo VIII, alrededor del año 700, a causa de un terremoto. Sin embargo, conserva un pavimento extraordinario: un enorme mosaico, realmente impresionante. Pero todas las esculturas y otros elementos decorativos acabaron aquí.​​El arqueólogo que excavó este yacimiento pertenecía a la familia Baramki y trasladó todas las piezas para exponerlas en el Museo Palestino de Jerusalén, así que hoy Israel controla toda esa colección.No fue el único saqueo que se llevó a cabo en 1948.La deshumanización de los palestinos es un proceso que comienza con el saqueo de su producción culturalEn 1948 las milicias saquearon todos. Se llevaron muebles, cajas, archivos personales, álbumes de fotografías… Todo lo que pudieron. En algunos casos, el botín acabó en manos del Estado; en otros, benefició a particulares. En la prensa israelí dicen que mientras los soldados y civiles saquearon masivamente los barrios árabes en 1948, las autoridades israelíes hicieron la vista gorda. Yo no creo que las autoridades simplemente hicieran la vista gorda ante el saqueo; creo que fueron parte de él.​​Por ejemplo, Moshe Dayan, un joven militar que dirigió una gran operación de saqueo de las casas de intelectuales palestinos y de estudios fotográficos. Más tarde se convertiría en ministro de Defensa. Él es uno de los responsables del saqueo de los sarcófagos antropoides saqueados en Deir al-Balah [Franja de Gaza] en 1967. El día posterior a la ocupación de Gaza, los Altos del Golán, la península del Sinaí y otros territorios, no se dedicó a celebrar la victoria, sino que comenzó inmediatamente a excavar en Gaza.​​Desenterró diecisiete sarcófagos antropoides como esos y se los llevó a su casa, en Jerusalén. Años después de su muerte, esos sarcófagos pasaron a exhibirse en el Museo de Israel. Todo el mundo en el ámbito de la arqueología sabe que fueron saqueados en Gaza por el entonces ministro de Defensa. Sin embargo, siguen expuestos hoy en el Museo de Israel sin ninguna referencia a Palestina ni a su gente.​​La situación es muy singular porque, como habéis visto, la mayor parte de los objetos fueron saqueados por los israelíes y hoy se encuentran repartidos por distintos museos del mundo. Una parte importante de nuestra colección está en el Museo Británico, en el Wellcome Collection o en el Museo de Israel. A lo largo de la historia, casi todos los grandes museos del mundo poseen piezas importantes procedentes de Palestina. Solo nosotros, el Museo Palestino, no tenemos nada.PublicidadSaquean nuestro patrimonio arqueológico, lo utilizan, nos impiden acceder a él y crear nuestros propios museos. De ese modo, reescriben la historia.Parece el sino de los palestinos no poder acceder a sus tierras, a sus familias, a su patrimonio...Hay otro aspecto especialmente significativo. La mayor parte de nuestro público, de nuestro propio pueblo, ni siquiera tiene derecho a visitar Palestina. Muchos son refugiados repartidos por el mundo o viven en Gaza, desde donde ni siquiera pueden acceder a Cisjordania. Incluso la mayoría de quienes viven en Cisjordania tiene que atravesar varios puestos de control para llegar al museo. A veces piensas en lo fácil que resulta caminar de un museo a otro en Madrid, con total libertad. Y entonces piensas en tu propia gente, que tiene que pasar por todos esos controles para poder llegar al museo.​​Te das cuenta de que existe una estrategia sistemática para alejar a nuestro pueblo de su propia historia, una forma de borrar también su pasado y de impedir que pueda recuperarlo en el futuro. Hay una frase de George Orwell que dice: "Quien controla el presente controla y puede reescribir el pasado; y quien reescribe el pasado controla el futuro". Eso es exactamente lo que está ocurriendo sobre el terreno.​​Saquean nuestro patrimonio arqueológico, lo utilizan, escriben sus propias cartelas en sus museos, nos impiden tener nuestros propios museos y también acceder a ellos. De ese modo, reescriben la historia. Eso es lo que hace tan particular al Palestinian Museum. ¿Cómo puedes contar la historia de Palestina cuando el 80% de tu pueblo no puede acceder al museo? ¿Y cuando el 80% de tu colección es inaccesible y permanece almacenada? ¿Cómo puede un museo cumplir su función en un contexto colonial como este?Bajo su punto de vista ¿cuál ha sido el papel que ha desempeñado este saqueo en el genocidio?Es como ocurre en la investigación de un crimen: si no hay un cadáver, no hay delito. Necesitas encontrar el cuerpo para demostrar que el crimen existió. Creo que, al saquear todo el patrimonio cultural palestino —los objetos etnográficos y todo aquello que el pueblo palestino ha producido a lo largo de los años, ya sea patrimonio arqueológico, vestidos tradicionales, pinturas o poesía—, de una forma u otra conviertes a los palestinos en seres sin identidad, como si ni siquiera existieran. Y matar a un palestino que, en primer lugar, ha sido presentado como alguien que no existe, deja de percibirse como un crimen.​​La deshumanización de los palestinos es un proceso sistemático que comienza con el saqueo de su producción cultural y con la manera en que se los representa para que encajen en un determinado relato. Creo que el saqueo y la apropiación cultural fueron el primer paso hacia el genocidio, porque facilitaron que el mundo aceptara lo que llevamos viendo desde hace más de setenta años y pensara: "Pero si ni siquiera son seres humanos". Eso es precisamente lo que se decía en los medios al comienzo del genocidio: que esos palestinos eran el enemigo. A ello contribuye que, en muchos casos, sea tan difícil leer un poema palestino, encontrar una pintura palestina o cualquier otra cosa que te ayude a mirar a los palestinos como seres humanos.El ahora Museo Rockefeller está directamente relacionado con la diáspora judía asentada en EEUU. Quería preguntarle acerca de la complicidad de las potencias occidentales en este expolio y el saqueo de la historia palestina.Las propias potencias occidentales también participaron en el saqueo. Durante el Mandato Británico, cuando controlaban Palestina, expoliaron numerosas piezas de museos palestinos y de yacimientos arqueológicos. A comienzos del siglo XX se llevaron los cuerpos y los huesos a Inglaterra para hacer mediciones y comprobar si aquellas personas coincidían con los relatos bíblicos o cualquier otra teoría. Así que en los museos británicos conservan miles de cráneos, además de joyas, cerámicas, objetos de vidrio y muchas otras piezas. Por eso, cuando ven que Israel saquea patrimonio, lo consideran parte de una práctica que ellos mismos ayudaron a establecer.​​Hace unos años hubo un caso muy sonado en Nueva York. Michael Steinhardt, un coleccionista estadounidense dedicado al tráfico de antigüedades saqueadas fue finalmente detenido y condenado. Como parte de la sentencia, tuvo que devolver todas las piezas expoliadas a sus países de origen. Las procedentes de Egipto regresaron al Ministerio de Cultura egipcio; las de Siria, a Siria; las del Líbano, al Líbano... Pero las piezas procedentes de Palestina fueron entregadas al Gobierno israelí. Es absurdo. Incluso el propio coleccionista reconoció que la pieza procedía de Palestina.PublicidadImagino que las reclamarían…Lo reclamamos constantemente, pero nadie nos toma en serio.¿Qué dice la UNESCO al respecto?Los museos occidentales no deberían colaborar ni desarrollar proyectos con museos israelíes que han sido cómplices del genocidio y de la guerra La UNESCO no tiene mucho poder. Tiene buenas intenciones, pero Israel simplemente no le hace caso. Nosotros mantenemos un diálogo permanente con ellos. Pero, sinceramente, es bastante frustrante. Si ni siquiera el Consejo de Seguridad de la ONU ha sido capaz de actuar... La UNESCO es un organismo que puede colaborar con gobiernos interesados en proteger el patrimonio cultural, pero no tiene capacidad para impedir que Israel destruya lugares históricos. Durante la guerra de Gaza han sido destruidos más de 200 sitios patrimoniales. No tienen ningún poder para impedir el bombardeo de esos lugares.¿Qué pueden hacer las instituciones culturales españolas para intentar frenar el saqueo patrimonial del pueblo palestino? ¿Podrían, por ejemplo, dejar de colaborar con las instituciones israelíes?Hay dos o tres cosas que podrían hacerse. Una de ellas sería no establecer colaboraciones ni desarrollar proyectos con museos israelíes, especialmente con aquellos que han sido cómplices del genocidio y de la guerra. Por ejemplo, durante el genocidio algunos museos cerraron sus puertas al público y pidieron a su personal que trabajara confeccionando o reparando uniformes para los soldados, enviándolos después al ejército. Es decir, fueron cómplices directos del genocidio. Creo que los museos de aquí deberían ser conscientes de con quién colaboran.¿Cuál sería la primera medida?Exhibir arte, antigüedades y objetos palestinos. Es muy habitual entrar en un museo como este [Museo Thyssen-Bornemisza] y encontrar obras de artistas estadounidenses o franceses. Pues también podríamos encontrar artistas palestinos. No se acaba el mundo por colgar la obra de un buen artista palestino en las paredes de un museo español. Así, los españoles podrán ver que los palestinos también contribuyen al patrimonio cultural de la humanidad. Por lo tanto, si este pueblo es borrado o sometido a una limpieza étnica, todos perdemos algo como sociedad.​​También es importante cómo los museos del mundo describen las piezas etnográficas y arqueológicas procedentes de Palestina. El próximo año pondremos en marcha un proyecto para revisar estas colecciones y cómo se refieren a ellas en el extranjero. Ya hemos visto que en algunos casos, como en el Museo Británico, intentan evitar mencionar siquiera la palabra «Palestina». Cuando una pieza fue producida en Palestina, hacen auténticos malabarismos para evitarlo. Vamos a impulsar una gran campaña para pedir a los museos que revisen sus cartelas y sus textos explicativos. Y cuando el mérito corresponda al pueblo palestino, que así se reconozca. Creo que apartar a los palestinos de la escena cultural, mantenerlos fuera de nuestros museos y de nuestras exposiciones, supone servir a la ocupación y facilitar el genocidio, porque hace más fácil la deshumanización y la muerte de los palestinos.