Campeona de Europa vigente. Campeona olímpica en curso. Subcampeona de la Nations League, en cuya anterior edición se había llevado el título. Y finalista del Mundial. Tenía razón Lamine Yamal cuando decía que si alguien debía tener miedo era Francia. Por esa vitrina repleta de éxitos en los últimos cuatro años y por los enfrentamientos directos contra el conjunto francés, abatido por tercera vez consecutiva por su peor enemigo. La selección bleu cuenta con un ramillete de figuras, pero España, como bloque, intimida, asusta y abruma. Son ya 37 partidos sin perder, igualando el récord absoluto, en poder de Italia. La selección de Luis de la Fuente y Lamine Yamal es una bestia competitiva que mandó al tercer y cuarto puesto a la campeona del 2018 y subcampeona del 2022. El equipo de Luis de la Fuente, que todo lo que toca lo convierte en bingo, es el ogro del campeonato. El conjunto español domina el escenario internacional como ningún otro. Un escenario en el que no tiene nada que envidiar a nadie ni con la pelota ni sin ella. Al contrario.Seis eliminatorias a un partido entre Lamine Yamal y Mbappé y sexta vez que fracasa el francésPorque es un equipo titánico, con el hombre récord en la portería, Unai Simón, con un solo gol encajado y más seguro que nunca, con el tándem Cubarsí-Laporte que constituye una pareja inabordable, con un Pedro Porro en formato gran revelación que además marca goles, con un Balón de Oro recuperado en la medular, como Rodri, con un Olmo más regular que nunca, con un doble campeón de la Champions como Fabián, con un Oyarzabal con cinco tantos, los mismos que David Villa en Sudáfrica y Emilio Butragueño en México, y con Lamine Yamal como imagen de marca, como banderín de enganche de toda una generación.Un chico de solo 19 años capaz de dar una patada al racismo de Mariano Rajoy hablando con la sensatez tan ajena a la política y que juega con la convicción y atrevimiento con la que hacía diabluras por las plazas de Rocafonda.No marcó el barcelonista pero forzó un penalti determinante y volvió a ganarle el pulso a Mbappé. Seis eliminatorias a partido único entre los dos y seis veces que cae en la lona el equipo del delantero francés, mal perdedor, que embistió a Unai Simón y que amagó con irse del campo sin saludar ni a rivales ni a compañeros.Ya lo decía L’Équipe tras confirmarse que el rival era España. “Alerta roja”, tituló el rotativo. La realidad reafirmó sus temores, puesto que su delantera de ensueño quedó minimizada. Si Mbappé casi ni la olió lo mismo se puede decir de Dembélé, Barcola, Olise, Doué o Cherki. De triturar defensas rivales a ser devorados por el engranaje colectivo de España, que no les permitió ni una ocasión clara. En el día Nacional de Francia, la que puso la fiesta fue la roja . Hasta se escucharon gritos de “olé, olé” en Dallas mientras el seleccionador francés, Didier Deschamps, era un hombre desolado, sin recursos y sin discurso. A medianoche terminaron los Sanfermines pero el Pobre de mí lo entonó el equipo bleu . De Johannesburgo a Nueva York. Del 2010 al 2026. De Vicente del Bosque a Luis de la Fuente. De una estrella bordada a una segunda que asoma en el horizonte. Queda la final, pero el camino es de chapeau .