Los jefes que entienden la relevancia del bienestar mental del equipo consiguen mejores resultados. Generar un ambiente de respeto y apoyo mutuo es clave para lograrlo.Una de las canciones menos populares de ABBA es The name of the game, aunque, lanzada en octubre de 1977, fue aclamada por la cr�tica y se mantuvo durante un mes en lo m�s alto de las listas brit�nicas de �xitos. En el caso de las empresas espa�olas, el nombre del juego al que deber�an jugar es el de la productividad.Andrew Oswald, profesor de Econom�a y Ciencias del Comportamiento, experto en bienestar, dirigi� una investigaci�n sobre la inversi�n de Google en apoyo y satisfacci�n de sus equipos y demostr� que esa inversi�n en felicidad significaba en la pr�ctica un 37% m�s de productividad. "Hacer que los trabajadores sean m�s felices realmente vale la pena", sentenci�. En la misma l�nea se ha manifestado Shawn Achor, de la Universidad de Harvard, que se suma a los trabajos de Alice Isen, profesora de Psicolog�a y Marketing de la Universidad de Cornell, que considera que las personas felices son el triple de creativas por su mayor flexibilidad cognitiva, por su capacidad para resolver problemas y por su pensamiento m�s divergente. La felicidad es algo muy serio en t�rminos de impacto real.La felicidad ha estado muy presente a lo largo de la filosof�a.Arist�teles fue el primero en convertirla en el eje de su pensamiento y defini� este concepto (eudamon�a, en griego) como "la experiencia global de placer y significado". La felicidad es un equilibrio entre lo que nos hace disfrutar y lo que tiene sentido; en los extremos, quienes abusan del placer (los hedonistas) o del prop�sito (los perfeccionistas). La virtud est� en el t�rmino medio.Volviendo a nuestro tiempo, Martin Seligman, uno de los padres de la Psicolog�a Positiva, ha establecido una ecuaci�n para el bienestar a partir de las siglas en ingl�s de emociones positivas, compromiso, relaciones, significado y logros (PERMA). Somos felices cuando sentimos buenas emociones, estamos comprometidos, mantenemos v�nculos saludables, servimos a un prop�sito y logramos resultados.Tal Ben-Shahar, que ha impartido las clases m�s multitudinarias en Harvard, nos recomienda una serie de pr�cticas para ser felices, como tener relaciones humanas, simplificar la vida, hacer ejercicio f�sico, expresar gratitud, darnos permiso para ser humanos (vulnerabilidad) y dedicar tiempo a nuestras aficiones.Tambi�n, Sonja Lyubomirsky, que imparte clases en la Universidad de California, ha demostrado que las circunstancias externas (salud, dinero y amor) s�lo suponen un 10% de la felicidad.Otro 50% es referencial, fruto del aprendizaje en los primeros a�os de vida, la formaci�n del car�cter, y el 40% restante es totalmente voluntario.Despu�s de m�s de veinte a�os de trabajo, recomienda una docena de actividades deliberadas, conscientes, para ser m�s felices. Ella enumera expresar gratitud, cultivar el optimismo, evitar pensar demasiado, practicar la amabilidad, cuidar las relaciones sociales, desarrollar estrategias de resiliencia, aprender a perdonar, fluir m�s, saborear las alegr�as de la vida, comprometerse con los objetivos, practicar valores y ocuparse del cuerpo y del alma. La secuencia es esencial y conviene recordarla: la felicidad no es cuesti�n de �xito sino que el �xito parte de la felicidad. Primero seamos felices, con los h�bitos saludables, y la consecuencia ser� el �xito.La cuarta mosquetera de la felicidad de nuestro tiempo es Laurie Santos, profesora de la Universidad de Yale. Distingue entre ser feliz en la vida y ser feliz con la vida. Lo primero significa sentir emociones positivas; lo segundo es satisfacci�n, demuestra la inteligencia de comprender la vida en toda su amplitud. Su receta: "Si te sientes mal, coge el tel�fono y llama a un amigo. Todo cambia" y recomienda la socializaci�n (la soledad nos hace infelices), el altruismo, la gratitud y h�bitos saludables (ejercicio, buena alimentaci�n, dormir bien, contacto con la naturaleza, meditaci�n y relajaci�n). Suena a sentido com�n, pero no suele ser pr�ctica com�n en estos tiempos de prisas y agobios.La felicidad en la oficinaEn t�rminos de liderazgo, el impacto de la felicidad nos provoca pasar de jefes a gefes: generadores de felicidad. Como l�deres de nuestros equipos, hemos de situar la felicidad propia y de nuestros colaboradores con la relevancia que merece y ser conscientes de que s�lo los profesionales felices son capaces de lograr resultados extraordinarios.Como en aquella recordada pel�culaEn busca de la felicidad, protagonizada por Will Smith, a pesar de las circunstancias dif�ciles, la felicidad es cuesti�n de resiliencia, de aguante hasta lograr lo deseado; de disciplina, entendida como la labor del disc�pulo y, por tanto, de aprendizaje; de inteligencia emocional, con los dominios de la serenidad, autoconfianza, motivaci�n por el logro, empat�a e influencia; de motivaci�n permanente. Los gefes inspiran a sus equipos a ser optimistas y agradecidos, amables y no envidiosos, con confianza entre ellos, comprometidos con un reto ilusionante, mentes sanas en cuerpos sanos.La felicidad es personal, depende de varias circunstancias y es din�mica. Todo puede cambiar en un instante. Sin embargo, los l�deres aut�nticos han de crear las condiciones para que su gente sea lo m�s feliz posible. Hacer feliz no es ni puede ser paternalismo. Se trata de una relaci�n entre personas maduras con un trato mutuo digno, humano, de escucha atenta para la generaci�n de confianza.El directivo no debe jugar en absoluto a ser psic�logo o terapeuta. Pero s� debe generar un clima laboral de seguridad psicol�gica, claridad de expectativas, reconocimiento positivo y constructivo, autonom�a real, sentido de prop�sito, relaciones equitativas y respetuosas. Si piensa que no tiene tiempo y no lo hace, que se olvide de la fidelizaci�n de talento y, por supuesto, de la productividad.Juan Carlos Cubeiro es autor de 'Autoliderazgo' (LID), Premio Nacional de Management y director de Estrategia y Liderazgo de Amrop.
Por qu� los empleados felices son m�s productivos y creativos
Una de las canciones menos populares de ABBA es The name of the game, aunque, lanzada en octubre de 1977, fue aclamada por la cr�tica y se mantuvo durante un mes en lo m�s alto...






