Cuando el teléfono de Elías Piccirillo debía aportar las pruebas definitivas sobre la trampa que terminó con Francisco Hauque preso por un arma y drogas plantadas, la evidencia desapareció en el aire. Mientras el ex de Jésica Cirio cumple su prisión domiciliaria en una residencia de Banfield, el dispositivo móvil que esconde los secretos del caso sufrió un oportuno reseteo de fábrica, desatando la furia de la querella y un verdadero escándalo en los tribunales. La bomba detonó cuando la División Informática Forense de la Gendarmería Nacional Argentina presentó los resultados de su análisis oficial. Los técnicos detallaron que el aparato ingresó a los laboratorios apagado, con la batería completamente agotada y protegido por un código de seguridad. Sin embargo, la sorpresa mayúscula llegó tras enchufarlo: luego de ingresar el PIN facilitado por el propio tribunal, la pantalla no arrojó ni un solo chat o documento, sino que exhibió el menú inicial de configuración del sistema operativo, como si recién hubiera salido de su caja. Elías Piccirillo. El reporte no dejó margen para hablar de desperfectos técnicos o errores de lectura. La herramienta forense extrajo un registro escalofriante que certifica la maniobra y su momento exacto: "TYPE: WIPE / VALUE: FACTORY RESET", ejecutado el pasado 24 de febrero de 2025 a las 17:47:51. Con este descubrimiento sobre la mesa, la defensa de Hauque presentó un duro escrito advirtiendo sobre la gravedad del hecho, dejando en evidencia que el expediente ahora guarda el registro objetivo de una limpieza integral del sistema.