La policía británica ha tenido que defenderse en las últimas horas ante el giro de sus indagaciones del asesinato de la política conservadora Ann Widdecombe. Si en un principio se apresuró a descartar que su muerte tuviera motivación política o naturaleza de acto terrorista, hoy la principal línea de investigación va precisamente en esa dirección, y ha reabierto el debate sobre la seguridad de los cargos públicos.“Ha quedado claro ya que [Widdecombe] fue un objetivo deliberado [por parte de su agresor]. Todavía trabajamos para intentar entender los detalles de la planificación o preparación, y la motivación que hay detrás de este ataque”, ha explicado el jefe de la Policía Antiterrorista de la la Policía Metropolitana, Laurence Taylor. La policía, según ha informado el diario The Times, ha encontrado material y evidencias en el registro del domicilio del principal sospechoso arrestado que lleva a presuponer que el crimen tuvo una motivación política, aunque “se están llevando a cabo múltiples líneas de investigación por parte de la policía, incluidos exámenes digitales forenses”.A pesar de que la investigación la dirige el departamento antiterrorista, la policía todavía no ha querido calificar el crimen de la política como un atentado terrorista, aunque trabaja en esa hipótesis.Se ha obtenido un permiso judicial para aplicar la legislación en esa materia al principal sospechoso, y extender su detención más allá del plazo de las 72 horas, hasta un total de dos semanas. Permanece bajo custodia policial, por la posible comisión, preparación e instigación de un asesinato y un acto terrorista. La policía tiene retenido, como principal sospechoso, a un hombre blanco de 28 años de nacionalidad británica. El arresto se produjo el sábado a las nueve de la noche (las 10, en horario peninsular español) en el condado de South Yorkshire, a más de 430 kilómetros del domicilio de Widdecombe.El hombre, que vivía con la única compañía de su perro en la localidad de Rotherham, salió a primera hora de la mañana del día del crimen, presumiblemente el miércoles, y llevaba con él, según las cámaras de seguridad de la zona, algo parecido a una porra o una barra metálica de unos 30 centímetros que dejó en el asiento del copiloto durante el viaje.Dudas sobre la actuación policialLa Policía de Devon y Cornualles, que asumió las riendas de la investigación en un primer momento, descartó casi de inmediato que hubiera una motivación política detrás de un crimen que quiso presentar en un principio como un asesinato derivado posiblemente de un intento de atraco, a pesar de que constantemente repetían que “mantenían abierta su mente a posibles nuevas pruebas”.El giro drástico, en apenas 48 horas, que llevó a que el control de las pesquisas pasara al departamento antiterrorista, ha puesto a los responsables de Devon y Cornualles en el centro de las críticas. Reform UK, el partido de Nigel Farage al que pertenecía la política asesinada, después de ser militante y diputada durante años del Partido Conservador, ha tenido duras palabras contra los responsables del caso. “A la hora de buscar la motivación del crimen, hubiera sido más inteligente mantener las pesquisas abiertas, en vez de descartar apresuradamente algo de lo que luego hay que rectificar”, señalaba en la Cámara de los Comunes Richard Tice, el número dos de la formación.El asesinato de Widdecombe ha coincidido en el tiempo con la crisis sufrida por el ultra Farage. Los casi seis millones de euros que le regaló un empresario amigo, enriquecido con el negocio de las criptomonedas, estaban siendo investigados por el Parlamento, y el político había dimitido como diputado y forzado una nueva elección parcial con el propósito de evadir una posible humillación. Farage había sostenido durante todo este tiempo que ese dinero tenía como objetivo garantizar su seguridad personal, según él muy en riesgo por su defensa del Brexit y otras causas como el discurso contra la inmigración.La muerte de Widdecombe ha llevado a la ministra del Interior, Shabanna Mahmood, a poner de nuevo sobre la mesa la necesidad de reforzar la seguridad de los diputados, y ha llegado a ofrecer a Farage una reunión concreta con el organismo responsable de esa seguridad, que el político populista se ha apresurado a aceptar.Su partido, Reform UK, ha revelado que Farage ha recibido 1.577 amenazas, 597 de ellas de muerte, desde el pasado febrero.Widdecombe, nacida en la localidad de Bath en 1947, estudió en la Universidad de Oxford el grado común de muchos políticos conservadores: Filosofía, Política y Económicas. Su trayectoria como política del Partido Conservador se prolongó durante décadas, y llegó a ocupar puestos como secretaria de Estado del Interior y de Empleo en el Gobierno de John Major, entre 1994 y 1997.Después de abandonar el Parlamento, adquirió mucha popularidad por su participación en concursos televisivos como Strictly Come Dancing (la versión inglesa del español Bailando con las Estrellas) o Celebrity Big Brother (Gran Hermano VIP).Fue siempre una firme defensora del Brexit, y llegó a convertirse en eurodiputada en representación del Partido del Brexit, fundado por Nigel Farage, entre 2019 y 2020.Se incorporó luego a las filas de Reform UK, el nuevo partido del popular político ultra, e incluso ejerció como portavoz de la formación en asuntos de inmigración y justicia.Su firmeza ―radicalismo, según sus enemigos— le llevó a defender en el debate público posiciones contrarias al aborto o a la equiparación de derechos civiles de la comunidad LGTBIQ, todo ello motivado por una profunda convicción religiosa. Era una ardiente euroescéptica, que siempre receló de Bruselas y de las instituciones comunitarias.