Westminster vuelve a sentirse vulnerable. El asesinato de Ann Widdecombe, una de las políticas más conocidas y controvertidas de Reino Unido, ha conmocionado al país y ha reabierto un debate que nunca llegó a cerrarse: cómo proteger a los representantes públicos en una política cada vez más polarizada. La investigación dio este lunes un giro de enorme calado después de que la Policía Antiterrorista asumiera el caso tras la aparición de "nueva información y nuevas pruebas". Un británico blanco de 28 años, natural de Rotherham (South Yorkshire), detenido el sábado como sospechoso del asesinato, ha sido arrestado de nuevo, esta vez por la presunta comisión, preparación o instigación de actos de terrorismo. "Estamos siguiendo múltiples líneas de investigación para determinar la motivación de este ataque", declaró Laurence Taylor, jefe de la Policía Nacional Antiterrorista. Widdecombe, de 78 años, fue hallada muerta el jueves pasado en su domicilio de Haytor, en el condado de Devon, con graves heridas en la cabeza. Durante más de tres décadas fue una de las voces más reconocibles de la derecha británica. Ministra del Interior y de Empleo en el Gobierno de John Major entre 1994 y 1997, construyó una imagen de política combativa y sin complejos gracias a sus posiciones ultraconservadoras sobre inmigración, justicia y valores tradicionales. Firme defensora del Brexit, abandonó las filas tories para unirse primero al Partido del Brexit y, posteriormente, a Reform UK, la formación liderada por el populista Nigel Farage, donde ejercía a día de hoy como portavoz de inmigración y justicia. Su estilo directo y provocador la convirtió en una figura tan admirada por sus seguidores como criticada por sus detractores. Reform UK ha sido acusado ahora de aprovechar políticamente el asesinato para hacer "propaganda política", mientras responsables policiales han pedido insistentemente que cesen las especulaciones públicas sobre el caso. TE PUEDE INTERESAR La formación de derecha radical ha redoblado sus críticas contra la Policía, el Gobierno y las autoridades parlamentarias por, a su juicio, ignorar sus reiteradas peticiones para aumentar la protección de sus diputados. Richard Tice, vicepresidente del partido y mano derecha de Farage, fue especialmente duro. "Es como si alguien dentro del establishment quisiera vernos muertos. Nos tratan de forma diferente por nuestras opiniones", declaró. La muerte de Widdecombe desencadenó una intensa búsqueda policial que culminó con la detención del sospechoso el sábado por la noche. En un primer momento, la Policía de Devon y Cornualles insistió en que no existía ninguna prueba de que el crimen estuviera relacionado con la actividad política ni con el terrorismo y descartó cualquier motivación ideológica. TE PUEDE INTERESAR Sin embargo, apenas 48 horas después, la Unidad Antiterrorista del Sureste de Inglaterra anunció un cambio de rumbo. Según explicó, durante una investigación "dinámica y compleja" había salido a la luz nueva información que obligaba a replantear el caso y asumir directamente las pesquisas. El giro coincide con la aparición de unas imágenes de videovigilancia que sitúan al principal sospechoso en Yorkshire pocas horas antes del ataque. En la grabación, difundida inicialmente por The Sun, se observa al hombre, vestido con una camisa y pantalones cortos blancos, subiéndose a un vehículo rojo frente a una vivienda de Rotherham. Del bolsillo del pantalón parece sobresalir un objeto alargado. Las imágenes están fechadas a las 07.51 del miércoles. Entre Rotherham y la vivienda de Widdecombe, en Devon, hay unos 430 kilómetros, un trayecto de alrededor de cuatro horas y media por carretera. Los investigadores creen que la agresión se produjo hacia las 12.30 del miércoles. El subcomisario Matt Longman aseguró que, pese al cambio de rumbo de la investigación, los agentes mantienen "todas las hipótesis abiertas" y que, por el momento, no consideran que exista una amenaza para el resto de la población. La Policía ha recibido ya más de 120 informaciones del público tras lanzar un llamamiento para recabar pistas y mantendrá durante las próximas semanas una presencia reforzada en la zona. TE PUEDE INTERESAR El asesinato ha reabierto una herida que sigue muy presente en la política británica. En junio de 2016, la diputada laborista Jo Cox fue asesinada a tiros y puñaladas por un extremista de ultraderecha en plena campaña del referéndum del Brexit. Cinco años después, en octubre de 2021, el diputado conservador David Amess murió apuñalado mientras atendía a sus electores en una reunión abierta en su circunscripción de Essex; el autor fue un extremista vinculado al autodenominado Estado Islámico. Ambos crímenes marcaron un antes y un después en la seguridad de los parlamentarios británicos, obligando a reforzar los protocolos de protección y alimentando el debate sobre el creciente clima de polarización política. Tras abandonar la Cámara de los Comunes en 2010, Widdecombe siguió siendo un personaje enormemente popular entre los británicos. Participó en Strictly Come Dancing, la versión británica de Bailando con las estrellas, y ocho años más tarde fue finalista de Gran Hermano VIP. En 2019 se incorporó al Partido del Brexit y representó al suroeste de Inglaterra como eurodiputada hasta 2020. Posteriormente pasó a formar parte de Reform UK, cuyo líder, Nigel Farage, ha sido acusado ahora acusado de instrumentalizar el asesinato con fines partidistas. Farage se desplazó el sábado hasta Haytor, cuando la investigación aún estaba en pleno desarrollo, y aseguró públicamente que no creía que se tratara de "un robo que salió mal", sino de "un asesinato premeditado". El líder de Reform UK compartió además con los periodistas sus propias hipótesis sobre el crimen antes incluso de que la Policía hubiera determinado el móvil. TE PUEDE INTERESAR Su argumento se apoyaba en un detalle que, a su juicio, resultaba determinante: el supuesto agresor habría accedido en coche hasta la entrada de la vivienda de Widdecombe. "El coche entró en la parcela aproximadamente a las 12.30 del miércoles", afirmó. "Si fueras un ladrón, ¿conducirías hasta la puerta de la casa? No lo harías. Por lo que puedo ver y deducir, esto fue un asesinato premeditado". Farage añadió que no era el momento de especular sobre si existía una motivación política o si el agresor actuó por algún resentimiento personal, pero sostuvo que el caso volvía a poner de manifiesto el deterioro del clima político en Reino Unido. "Lo que sí podemos decir es lo extraordinario que resulta que David Amess [diputado asesinado] fuera un amigo íntimo de Ann. Lo que esto demuestra es que la vida pública, especialmente la política, es hoy mucho más peligrosa que nunca", afirmó. Sus declaraciones provocaron una inmediata reacción. Harvey Proctor, exdiputado conservador y amigo íntimo de Widdecombe, acusó a Farage de utilizar el asesinato con fines partidistas. "Ann Widdecombe era demasiado querida por su familia, sus amigos y sus antiguos compañeros como para que su asesinato sea utilizado como propaganda política", declaró al diario The Times. "La Policía ha pedido expresamente al público que no especule sobre el móvil del crimen. Resulta profundamente decepcionante que Nigel Farage haya decidido hacer precisamente eso". TE PUEDE INTERESAR El malestar no se limitó al ámbito político. Según publicó el Mail on Sunday, una fuente cercana a la familia aseguró que sus allegados "no quieren que su muerte sea secuestrada con fines políticos" y que se sintieron "muy incómodos" con la presencia del líder de Reform UK en el lugar donde se desarrollaba la investigación. La polémica coincide precisamente con uno de los momentos más delicados para Farage, quien actualmente está siendo investigado por no haber declarado una donación de cinco millones de libras recibida de un multimillonario del sector de las criptomonedas poco antes de convertirse en diputado en las elecciones de 2024. Farage sostiene que ese dinero se destina íntegramente a sufragar su seguridad personal y asegura que necesitará protección "hasta el día en que muera", al considerar que el Estado ha rechazado reiteradamente reforzar su dispositivo de seguridad. La formación sostiene que se ha visto obligada a contratar seguridad privada para proteger a sus principales dirigentes cuando acceden al Parlamento debido a la insuficiente protección facilitada por las autoridades. TE PUEDE INTERESAR Tice, número dos de la formación, aseguró que hace seis meses denunció repetidamente las amenazas de un individuo que le esperaba a las puertas de Westminster sin que, según él, se adoptara ninguna medida. "Somos algunas de las personas más reconocibles del país, estamos entre quienes afrontan un mayor nivel de amenaza y, aun así, no recibimos ninguna protección adicional", lamentó. Las autoridades rechazan esas acusaciones. Todos los diputados disponen de un paquete básico de medidas de seguridad, que incluye un agente de enlace en su cuerpo policial local, alarmas personales y otros dispositivos de emergencia. En función de una evaluación individualizada del riesgo, también pueden recibir financiación para medidas adicionales, incluidos escoltas personales. Fuentes cercanas al presidente de la Cámara de los Comunes, Lindsay Hoyle, recordaron que lleva años defendiendo el refuerzo de la seguridad de los parlamentarios y subrayaron que recientemente organizó una conferencia específica sobre esta cuestión tras el aumento récord de amenazas y abusos registrados durante las elecciones generales de 2024. TE PUEDE INTERESAR En la misma línea, un portavoz de la Cámara de los Comunes insistió en que "la evaluación de las necesidades de seguridad de cada diputado se realiza mediante un riguroso análisis individual del riesgo, llevado a cabo por profesionales de la seguridad con la colaboración de la Policía y otras autoridades competentes", y recalcó que esas evaluaciones "se revisan de manera continua". Por su parte, el Ministerio del Interior defendió la respuesta del Gobierno y recordó que en los últimos años ha ampliado el apoyo policial a los diputados fuera del recinto parlamentario mediante la financiación de una red permanente de agentes destinada a proteger a parlamentarios, representantes locales y candidatos en todo el Reino Unido.