El periodista crítico con el sistema y autoexiliado en España desde 2005 está acusado de injuriar y difamar a instituciones
Las autoridades que ordenaron la detención del periodista disidente marroquí Ali Lmrabet, autoexiliado en España desde 2005, a su regreso temporal a su país han guardado silencio inicial sobre los cargos que se le imputan. Dos días después de su arresto en el aeropuerto de Tánger, la Fiscalía ha informado este martes de que Lmrabet fue conducido bajo custodia a una unidad de seguridad de élite en cumplimiento de órdenes de busca y captura dictadas por tribunales tras las denuncias presentadas en su contra por los presuntos delitos de injurias, difamación y falsedad informativa.
La Fiscalía de Casablanca ha precisado en un comunicado que la detención policial se ha producido a fin de que el informador sea “interrogado” sobre “declaraciones difamatorias e injuriosas contra personas e instituciones” y “expresiones ofensivas dirigidas contra organismos”. Tras el anuncio del Ministerio Público, su arresto ha sido prolongado al menos 24 horas más antes de comparecer finalmente ante la justicia, según han asegurado sus familiares.
La detención de Lmrabet, quien también cuenta con pasaporte francés, se ha llevado a cabo en vísperas de la visita oficial a Rabat del primer ministro galo, Sébastien Lecornu, prevista a partir de este miércoles, para una reunión bilateral de alto nivel. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, ha asegurado este martes en declaraciones a la Cadena SER que no conoce el “caso” de su arresto ni tiene “los detalles al respecto”. El periodista de origen marroquí reside desde hace más de dos décadas en Barcelona, casado con una ciudadana española y con dos hijos de la misma nacionalidad.











