Por haber publicado una viñeta en la que se veía un brazo, supuestamente el del rey Mohamed VI, el periodista marroquí Ali Lmrabet fue condenado en 2003 a tres años de cárcel, por "delito de lesa majestad". Sus dos revistas satíricas, una en francés (Demain magazine) y la otra en árabe (Douman), fueron cerradas. Fue indultado al año siguiente, pero quedó inhabilitado para el ejercicio del periodismo en Marruecos durante 10 años. Para seguir trabajando se trasladó a Barcelona. Veintitres años después Lmrabet, de 66 años, fue detenido el domingo por la tarde en el aeropuerto de Tánger. Después de haber sido brevemente interrogado, fue trasladado por la noche a la Brigada Nacional de la Policía Judicial en Casablanca. A última hora de la mañana seguía ignorando de qué se la acusa. La detención de Lmrabet pone de relieve el empeño de las autoridades de Marruecos en amedrentar a los youtubers residentes en el extranjero que son hoy día, junto con alguna web informativa (Hawamich, elaborada desde el exilio), su principal oposición. En Marruecos, actualmente la prensa local goza de mucha menos libertad que a finales del siglo pasado, cuando Mohamed VI accedió al trono. Lmrabet ignora los cargos que se presentarán contra él. Según detalló a El Confidencial su mujer, Laura Feliu, que logró mantener con él una muy breve conversación telefónica, el periodista se considera "secuestrado". Hacía cinco años que no regresaba a Marruecos. Preguntada por la agencia de prensa AFP, la fiscalía marroquí rehusó contestar sobre los cargos que se le presentan, pero las indicaciones que da la prensa oficialista marroquí apuntan a que se le imputará por difamación o incluso atentar contra las instituciones del Estado. Si fuera este el caso, debería ingresar en prisión preventiva. TE PUEDE INTERESAR Opinión Al ordenar la detención de Lmrabet las autoridades de Marruecos ponen en una situación incómoda a los gobiernos de sus dos principales socios en Europa, España y Francia. Lmrabet posee la nacionalidad francesa, pero vive desde hace más de 20 años en Barcelona, su mujer es española -profesora de la Universitat Autònoma de Barcelona- y la pareja tiene dos hijos que también tienen la nacionalidad de la madre. El primer ministro francés, Sébastian Lecornu, llega a Rabat el miércoles acompañado por nada menos que una decena de ministros. En Francia no tardarán a surgir voces que le pedirán que interceda por Lmrabet, aunque los últimos gobiernos galos han mostrado poca sensibilidad por los derechos humanos en lo tocante a Marruecos. Prueba de ello es su desinterés ante el acoso judicial y policial padecido desde hace años por el historiador franco-marroquí Maati Monjib. TE PUEDE INTERESAR Entre Marruecos y España no está prevista ninguna reunión de alto nivel, pero Lmrabet es conocido y tiene fuertes vínculos con el país, especialmente en Cataluña. La movilización a favor de Lmrabet ya ha empezando en España. "Esta detención se produce en un contexto de continuas restricciones a la libertad de prensa en Marruecos y se suma a una larga trayectoria de persecución judicial, intimidaciones y represalias que el periodista ha sufrido durante más de dos décadas", denunció el lunes el Foro de Investigación sobre el Mundo Árabe y Musulmán, compuesto por académicos españoles. Desde la izquierda nacionalista y a la no nacionalista, así como desde las asociaciones de la prensa, se interpelará al Gobierno de Pedro Sánchez que como sus homólogos galos también se ha desentendido de los derechos humanos en Marruecos y en el Sáhara Occidental. Prueba de ello es que no ha hecho gestiones interesándose por la suerte de Mohamed Zian, de 83 años, que cumple dos condenas por un total de ocho años. Zian osó en 2022 pedir en un vídeo la abdicación de Mohamed VI porque pasaba largas temporadas fuera de su país. Zian nació en Málaga, de madre española. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, respondió con evasivas a preguntas parlamentarias sobre Zian. TE PUEDE INTERESAR La prensa oficialista marroquí ha emprendido además una campaña contra Canadá, con editoriales incluidos, por acoger en Montréal a Hicham Jerando, otro de los youtubers críticos con más seguidores en su canal. Para amedrentarle, la policía judicial llegó incluso a convocar a su madre, octogenaria y casi invidente, para un interrogatorio en Casablanca, según contó el youtuber. Dentro de Marruecos solo queda detrás de los barrotes una mujer, Saida El Alami, condenada a tres años por supuestos insultos al poder judicial y la publicación y difusión de informaciones falsas a través de las redes sociales. Casi todos los periodistas condenados años atrás, como Omar Radi o Souleiman Raissouni, han acabado exiliándose tras salir de la cárcel en 2024 por un indulto real. Aun así, el indulto real es parcial y los que lo obtienen siguen estando legalmente inhabilitados para ser periodistas. Décadas de acoso Desde su exilio en Túnez, Raissouni escribió el lunes una columna en redes sociales en la que recuerda las campañas de difamación que padeció Lmrabet desde hace un cuarto de siglo antes de que se sentase en el banquillo para ser juzgado. Para intentar desacreditarle, el diario islamista Tajdid publicó que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, le había regalado un coche, mientras el consejero real André Azoulay viajaba a Washington para pedir a la ONG Human Rights Watch que dejase de defenderle porque era "antisemita". Peor aún, el entonces ministro de Comunicación, Nabil Benabdallah, se desplazó a París para reunirse con un grupo de periodistas franceses a los que contó que Lmrabet estaba en "tratamiento psiquiátrico". Era una mentira. TE PUEDE INTERESAR Cuando fue excarcelado en 2004 (gracias sobre todo a una gran movilización) Lmrabet se instaló en España. Trabajó un tiempo para el diario El Mundo antes de empezar a hacerlo por su cuenta, sobre todo como youtuber en los últimos años. En sus charlas ante la cámara disertaba de la corrupción en Marruecos, así como de la falta de libertades. Por haber publicado una viñeta en la que se veía un brazo, supuestamente el del rey Mohamed VI, el periodista marroquí Ali Lmrabet fue condenado en 2003 a tres años de cárcel, por "delito de lesa majestad". Sus dos revistas satíricas, una en francés (Demain magazine) y la otra en árabe (Douman), fueron cerradas. Fue indultado al año siguiente, pero quedó inhabilitado para el ejercicio del periodismo en Marruecos durante 10 años. Para seguir trabajando se trasladó a Barcelona. Veintitres años después Lmrabet, de 66 años, fue detenido el domingo por la tarde en el aeropuerto de Tánger. Después de haber sido brevemente interrogado, fue trasladado por la noche a la Brigada Nacional de la Policía Judicial en Casablanca. A última hora de la mañana seguía ignorando de qué se la acusa.
Marruecos arresta al periodista Ali Lmrabet y abre un incómodo frente a España y Francia
Exiliado desde hace más de 20 años en Barcelona, el youtuber marroquí, crítico con las autoridades de su país, fue detenido el domingo tras aterrizar en el aeropuerto de Tánger y trasladado a Casablanca donde está siendo interrogado











